Este jueves conduce su propuesta Molí del Canyer,
su propuesta: Veranos que saben a poco
Repongo más o menos mi entrada una vez que por error destruí la anterior
Hoy no voy a hablarte de Corfú, la isla donde nació Ulises, ni de los Campos Elíseos donde descansan las almas de los irlandeses antes de ir a Tír na nÓg,
..."por fin los días de verano " Así, querida mía comienza sus versos
el poema" Summer in Corfu " de Lawrence Durrell.
"...Las Hespérides se abren, esto es el limbo, la mar en calma "
Gredos en la casona familiar entre el cielo y la tierra
Allí, trasladé en mi pensamiento, a la casona familiar.
No entré de momento en silencio me acerqué a la ventana del dormitorio de los abuelos.
Ví los pies de Miguelito debajo de la cama, en un rincón Miriam lloraba diciendo que ella también quería jugar.
Decidí entrar en la habitación. Sabía que estaba Gema estaba escondida dentro del armario, oculta entre los abrigos de la abuela. Olía a naftalina. Me vi subido en lo alto del armario
35…36….37…38…39… y 40
¡Voooyyyyyy! gritaba Maika , procediendo en nuestra busca.
La habitación de los juegos.
De niños nos parecía inmensa. De techos altísimos, con toda una pared llena de estanterías donde nos obligaban cruelmente a recoger los juguetes después de usarlos…y sin ninguna piedad.
Olía a corcho, a viruta de lapicero, a carteras de cuero .
Allí en invierno a pesar de las regañinas jugábamos al futbol, chicos contra chicas. Siempre nos poníamos la portería más pequeña que a vosotras, y casi siempre ganábamos.
La abuela nos prohibía rematar de cabeza, y al final, todos terminábamos en un montón apiñados, mientras Miriam lloraba, abajo del todo: " Me haceis daño …abuelaaaaaa buuuuaaaaaa !!!!! "
Recuerdo a Gema?
De pequeña me tenía envida
Yo era el preferido de la abuela, de siempre me he pasado con ella innumerables veranos, mientras mis padres estaban trabajando en Madrid. Había un cariño mútuo especial, y una cierta complicidad
Gema era una pellizcona, y en cuando podía pellizcaba a Miriam. Un día fui yo el que la pellizcó. Miriam no me vió
Llegó la abuela antes los gritos y lloriqueos de la pequeña Miriam. La abuela comenzó a regañar a Gema
¡ Abuela que yo no he sido, que ha sido Rodolfo !
¡ Encima mentirosa ! dijo mi abuela
Yo miraba por la ventana ajeno a todo. Evadido como siempre
Es el otoño, no cabe duda, las tardes frías son propensas a los recuerdos
Caen las hojas. Las gotas de agua brillan más que nunca con las farolas del jardín
En mí, dentro, muy cálidos, los recuerdos persisten…