Tienes tantos proyectos por cumplir, tantos sueños para compartir. Giras y te sientas sobre la roca, cuando el sol ya calienta un poco, y entornas los ojos; adormeces y recuerdas...
Hace tiempo, que un marinero recorría las mares más lejanos.
Enamorado de todas las mujeres de cada puerto, el marinero, había sembrado su semilla en cada jardín y plantando una flor en él
Pero su mundo, su amada era la mar
En algún lugar bajo las aguas próximas a Muxía, Maruxaina, sirena joven vivía ajena a el mundo de la superficie
Había oído hablar a su madre sobre los humanos, seres como las sirenas pero con patas como los cangrejos, sólo que con dos. El mero hecho de pensarlo la producía horror
Miraba hacía arriba y veía una claridad azulada que siempre la intrigó. Una noche, decidió ascender y llegándose hasta unas rocas cercanas a los acantilados contempló el mundo de la superficie y lo que vio fue sorprendente: Un cielo oscuro plagado de puntos luminosos como cuando la claridad del sol llega hasta sus escamas y éstas brillan. Vio las sombras oscuras que de los acantilados se levantaban amenazantes
La brisa la llegaba fría y presa de miedo, se regresó a las profundidades de su mar protector, cálido. Pero el mal ya estaba hecho, había bebido en el vaso de la curiosidad
y esta vez en un amanecer volvió a ascender a la superficie para contemplar: Y lo que vio, la gusto, vio colores, sintió calores. Sentada sobre la roca, pudo ver como el telón azulado de la bruma era a poco levantado por un sol que dominaba el cielo y contempló verdes puros en la tierra cercana y vio la esperanza que todo lo rodeaba
y sintió en sus mejillas, en su piel desnuda toda, la brisa cálida que llegaba de tierra adentro, con olores a humo de chimeneas, y cómo las gaviotas revoloteaban cerca de ella graznando jugando como niños
¡Qué pena de hermoso mundo, habitado por monstruos bípedos horrorosos! se dijo. Y descendió cantando una triste canción de amores no correspondidos
Pero su amada esta vez le quiso sólo para ella, y de un certero golpe le arrancó del timón y las aguas de envolvieron ansiosas de su cuerpo, en íntima comunión. Y el marinero descendía y descendía braceando, los ojos desorbitados, hasta que vio como una luz se le acercaba
Es la muerte pensó, cerró los ojos, dejó de luchar y se entregó a lo desconocido
"No tengas miedo", sintió que en su mente le hablaban,
abrió los ojos y vio que tenía a su lado una joven, de ojos azules, bellísima y la sonrió. Más la sonrió al ver su torso desnudo. Luego gritó AAAAH! al ver que era una sirena
Yo te salvé, vi que no podías vivir dentro del mar como yo
No te asustes le dijo Maruxaina, yo al verte pude superar el horror y miedo que me diste cuando te vi tan deforme
Se miraron y rieron a la vez los dos, jajajajajaja
Eres hermoso dijo ella, mientras le acariciaba los cabellos con sus dedos, el marinero, la sonrió
Cómo te llamas? Maruxaina, contestó
La trajo hacia sí, y la beso. Hicieron el amor durante dos días y dos noches sin parar
Al tercer día, el marinero dijo: Maruxaina debo partir por esos mares de Dios...
Ella dijo: Espera, te traeré un recuerdo para que siempre me tengas presente. Y descendió a las profundidades del mar. Apareció con una caja de bronce. "No la abras hasta que no estés en tu mundo, prométemelo dijo.
Cuando ya la silueta del marino se perdió por la linea del fin del mundo, ella rompió a llorar
Desde la piedra sobre la que estabas postrada, abriste los ojos para tomar de nuevo realidad y sonreíste por la historia hermosa que un marinero y Maruxaina vivieron.
Su fruto: algo muy hermoso que jamás…jamás el tiempo puede borrar:







