Mónica desde su blog Neogéminis nos propone 5 elementos para elegir un relato , de ellos elijo: Un desenlace inesperado

Eran las cinco en punto de la tarde.
Desde el balcón central de la sala de la Cautiva, en la Alhambra de Granada.
A mis pies sus Cármenes
Frente a mi el Sacromonte, barrio gitano donde los haya, dorado de soles, blanco de cales, con sus embocaduras pintadas en color albero. Niños jugando gritando en sus calles
Al fondo el monte Mulhacen como un sultán que todo lo contempla.
Comenzamos la visita por la impresionante Sala de Embajadores diseñada para deslumbras a sus visitantes. Luego abandoné el grupo, proseguí por mi cuenta por sus jardines: tomillo, romero, hierbabuena, y esa cantarina agua que los recorre. Los musulmanes habían plasmado aquí su ideal del Paraíso.
Todo invitaba al relax, al éxtasis y el placer de los sentidos.
Contemplaba la ciudad, cuando noté un viento fresco que me envolvía. Sentí una mirada fija. Me giré y la vi: ojos increíblemente bellos, pelo en cascada. Era joven en la plenitud de su cuerpo. Vestía una transparente túnica que dejaba a la vista más que tapaba
Eran las cinco en punto de la tarde. Me tendió la mano y me dijo " Ven…"
Me llevó por la hasta ahora disimulada puerta entre los azulejos del zócalo que cerró nada más pasamos.
Ascendimos por una muy empinada escalera oscura, hasta un piso superior; justo encima de la sala de Sultanas: Espaciosa, sin ventana alguna; sólo unos taladros en la bóveda en forma de estrellas que proyectaban su luz, sobre un suelo cuajado de cojines multicolores.
Mis ojos se acostumbraron a la penumbra. Todo era sensual en la estancia. Nos arrodillamos a escasos centímetros el uno del otro
Ella dejó caer su túnica al suelo
Cogió mi mano y la llevó a su pecho suave, cálido y palpitante. Sin dejar de mirarme a los ojos me dijo "Tómame..."
Abrazos, gemidos, besos deseados; caímos sobre el mullido suelo, para al fin entrega mutua: espada en vaina.
Creí más bien sentí que levitábamos al llegar al éxtasis
Nueve citas, todas a las cinco de la tarde. Nueve citas como las nueve capas del techo de la sala de sultanas, como sus nueve paraísos que su religión promete
Hoy era la décima cita, faltaban unos minutos para las cinco de la tarde y esperaba
Oí primero un murmullo, luego un grupo de japoneses con un guía español, en perfecto inglés, les narraba sobre La Alhambra: " …Y en lo alto de la Torre del Homenaje hay un texto que dice: Dale limosna mujer que no hay mayor pena en este mundo que ser ciego en Granada"
Para luego contarles:…" Y entre estas piedras se encuentra el fantasma de una joven y bella sultana que murió sin poder consumar su matrimonio, ya que el mismo día de su boda su esposo, partió a luchar contra los cristianos, perdiendo su vida en la batalla.
Cuenta la leyenda que sus gemidos de amor son perfectamente escuchados a través de estos fuertes muros.
Jajaja rió el guía… seguro que colmaría de delicias a cualquier joven que se la encontrara Jajaja"




