RELAJADA, tumbada bocarriba sobre la toalla del mismo color que tu escueto bikini azul turquesa, se te veia totalmente relajada y feliz
Las ultimas gotas de mar sobre tu piel, hacían que los rayos de sol que incian sobre ella, se descompusieran en los colores del arco iris.
Otras anteriores, ya evaporadas, habian dejado circulos blancos de sal sobre tu piel morena.
Tres dias antes casi te habia raptado del probador en ese centro comercial, ante la mirada asombrada de la encargada, al contemplar como nos besabamos en él…y tú, a medio vestir
Pagamos y entre risas iniciamos nuestro viaje por la península ibérica
.Primer destino LISBOA. la vieja dama sentada a orillas del rio Tajo, la que huele a café recién molido, y por la que en los rojos atardeceres, sobre sus empinadas calles entre madreselvas y jazmines, se escucha, a lo lejos, languido…, las notas de un fado.
Atardecía cuando vimos en la llanura entre olivares y alcornocales, la silueta recortada de ESTREMOZ, con sus blancas casas y el castillo, ahora convertido en Pousada de lujo, coronando la ciudad
Altas almenas, torre del homenaje blasonada, arco de medio punto en la portada, y en su tímpano, la estatua de la Reina Santa Isabel, de la que toma el nombre la Pousada.
Ya dentro frescor de siglos silencio de claustro, techos altos artesonados de maderas , suelos en rojo barro, paredes con el mejor barroco manuelista portugues
muebles antiguos por los pasillos, de su siempre amiga y aliada Perfida Albión.
La cafeteria, discreta, elegante, suficiente. Con ese gran ventanal sobre la ciudad
A sus pies, como siempre, casi vasalla
La habitación orientada a levante sobre los tejados y campos. Con una antesala , dos sofás, uno de ellos de gastada piel. Un bargueño italiano de hueso, marfil y carey.
Una alfombra de nudo español, gruesa de colores pastel, mullida como una oveja
El dormitorio muy amplio. Una cama con dosel, enfrente una mesita con frutas del tiempo recien lavada.
La ventana con frailero de madera, junto al aseo.
Oro y blanco , limpio y deslumbrante.
Te duchastes, luego vestistes tu traje de noche negro; con ese gran escote en la espalda, hasta la cintura.
El pelo recogido en moño italiano. Como único adorno unos pendientes de esnmeraldas rodeados de brillantes. Olias a IVOIRE de Balmain
yo mi traje azul marino, camisa celeste y corbata roja.
El comedor casi a nuestra disposición.
Manteles de hilo, porcelana de las antiguas colonias en asia, un violetero con flores silvestres, y…una vela parpadeante.
Elegi el menú para la cena : pastel de cabracho, y después cogotes de merluza gratinados con langostinos y foi .Vinos blancos y frios Somontanos.
Tú escogistes los postres: pastelillos de frutas silvestres del bosque con helado de araádanos, y sorbete de cava.
Paseamos tras la cena.
La noche templada lucía su mejor manto de estrellas en un cielo de luna negra, la luna de las mujeres, la cara que luce la luna cuando no brilla en el cielo.
A lo lejos ladridos de perros
Me quite la chaquete que puse sobre tus hombros.
Temblastes, …no se si de frio.
Te besé, nos besamos.
De aquella noche , no recuerdo nada más.
A la mañana siguiente, desnudo como estaba, me levante de la cama y me dirigí a la ventana
Tejados de teja arabe, chimeneas humeantes, paredes encaladas, olor a pan recien hecho…
y a lo lejos, campos de olivos y alcornoques entre trigales sin recoger.
Senti como tus brazos me rodeaban por mi cintura desde detrás mío
Senti tu desnudez toda contra mi espalda.
me gire, y…..
En ese momento me desperte
Toooodo había sido un sueño.
Y los sueños, sueños son