Marifelita se estrena con esta propuesta: Música, definirla es sencillo: sonidos y pausas
un silencio en la música, es una nota que no se ejecuta.
Marifelita se estrena con esta propuesta: Música, definirla es sencillo: sonidos y pausas
Mis disculpas por no haber comentado vuestras propuestas o a los vuestros en mi blog
Un abrazo: Rodolfo
Tracy desde allende nuestras fronteras nos anima a escribir este jueves sobre el abuso y maltrato a ancianos
"Salam aleykum " contesto "Aleykun salam"
Me ofrece te y conversación que acepto
Le pregunto: Qué transportan tus camellos.
Me contesta: Ámbar, diamantes, marfiles, oro, tintes, sedas, todo aquello por lo que los hombres matan.
No teme que lo roben?
Sólo hay algo que no quiero me roben. Algo que no se recupera con riquezas, ni con el poder
¿ Qué es ello ? le pregunto intrigado
El tiempo, me contesta con seguridad y firmeza
Han pasado décadas no he atesorado ámbar, diamantes, oro, tintes, ni sedas. Mi caudal de tiempo disminuye pero sigo siendo dueño de mi mayor riqueza: mi tiempo.
Hay mil maneras más o menos refinadas de hacer daño, todas son por abuso del más fuerte sea persona, o institución sobre el más débil . Robar la esperanza robar el futuro, robar "su" tiempo que es su mayor tesoro
Se terminaron los tiempos en los que los ancianos eran chamanes, sabios o respetables en la sociedad Ya no se acude a ellos para el consejo y si cuando hay una dificultad sobre todo económica. Ojalá nadie sea responsable del robarle " su " tiempo
Empezamos Junio con la propuesta de MAG, su propuestas Dos Epitafios, uno que nos haga sonreír y otro mas tradicional
" Lázaro, levántate y anda " pronunciadas sobre mi tumba a manera de epitafio
Desde entonces he caminado todas las selvas, los desiertos y los glaciales de la Tierra.
SOLO
Vi cómo las flores mueren, las aves, los animales y otros humanos. Escuché el lento gorgoteo de los líquidos en las profundidades de los mares, lenta digestión del mundo
Estaba lleno de vitalidad cuando agoté el último rincón posible para la aventura.
Entonces conocí la desesperación de haberlo visto todo.
Luego de llegar a ese punto, me lancé a navegar en el mar del tiempo.
Vi el fin de la Atlántida
Vi a Sodoma hundirse entre nubes de azufre, quemarse la biblioteca de Alejandría
Sentí como, imperceptiblemente, las cosas ocurrían cada vez con mayor lentitud, no le di importancia.
Primero el pelo y las uñas no me crecían, después podía seguir el recorrido del relámpago como sigo en mi casa el crecimiento de un manzano.
Ahora estoy atrapado en el vértice de un remolino: en el puro tiempo.
Es terrible este estado en que nada puede ocurrir: ni mi fuga, ni mi muerte.
¿Por qué Dios se olvidó de ponerme fecha de caducidad?
Por favor Señor, que pueda escribir en mi epitafio:
"Aquí descansa en paz un marinero que plantó un jardín junto al mar "
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