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27.9.23

Encuentro juevero: Puente

 Myriam nos puentea este último jueves de Setiembre ya entrado el otoño boreal a que escribamos sobre un puente, he aquí mi relato

Los puentes unen, los puentes separan




Hay un puente de piedra, " Puente del diablo " le llaman.
Recuerdo la noche de verano que mi abuela me contó su historia: " Hace cientos de años en este pueblo al pie de las montañas surcado por un río, hace de ese valle un vergel, donde el algodón el tabaco y una huerta, con los mejores tomates de España  le convirten en una pequeña Arcadia. Los aldeanos son felices en el lugar. 

Al otro lado del río sus vecinos vivían infelices por que sus campos eran casi estériles, el diablo había ido entrando en cada casa haciendo que los pobres aldeanos fueran seres tristes .
Un día al alba vieron cómo en la orilla contraria del río se iniciaba un puente para unir las dos orillas. Por el día nadie le trabajaba, y observando, vieron que por la noche era el diablo el que colocaba piedra sobre piedra.


El pueblo se reunió en la Iglesia y un ángel se les apareció.
"Sólo con Fe y argucia evitaréis que el diablo pase a vuestras casas" dijo el ángel .
Los vecinos de la aldea con ingenio subieron a las montañas y recogieron flores de Carlina de bellas hojas entorno a un penacho central de infinitos pistilos.
Los aldeanos esperaron a que " casi " estuviera el puente terminado para colocar una flor Carlina en el final del puente y en cada una de las puertas de sus casas.
El diablo al verlas se entretenía en contar todos los pistilos que la flor contiene, pero eran tantos que el alba le sorprendía en el conteo, y así, vuelta a empezar cada noche por los siglos de los siglos
De esta manera evitaron que el diablo entrara en su aldea a através del su puente





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20.9.23

Encuentro juevero: Noctámbulos

 Este jueves 21 de Setiembre el último del verano o del invierno según estemos en uno u otro hemisferio Mónica desde su blog Neogéminis, nos invita a escribir sobre el tema: Noctámbulos



En la posada me dijeron que las mejores vistas de toda la zona eran desde lo alto de esa plataforma a la que se accedía por una desgastada escalera de piedra.
Jacinto el posadero me dijo: Procura estar arriba al alba, y no hagas caso de las leyendas de jóvenes vírgenes que dejan de serlo, son supersticiones de gentes incultas

Localicé a media noche el monte y rodeándole descubrí la escalera. El cielo estaba totalmente estrellado. La Osa Mayor  destacaba parpadeando
Comencé a ascender, cuando llevaba veinte escalones sentí una ligera vibración detrás mío, como una brisa. Treinta escalones más y lo que antes era una vibración, ahora iluminaba mi alrededor.
Me giré a medio aparecer, una figura transparente emitía la fosforescencia. La vibración que me trasmitía era de paz. Me hizo un gesto con los ojos que prosiguiera el ascenso
Una vez que llegamos a la plataforma superior, la imagen estaba totalmente definida, nítida y materializada. Era una hermosa joven, de sonrisa hechizante
"Soy Nocturnia, me dijo, ven te enseñaré mi mundo: Mira abajo el río, las estrellas y el parpadeo de las rojas entre todas" . Luego bailó para mí. Nadie nunca había bailado para mí. La fui a abrazar y su imagen desapareció, como si hubiera sido un holograma

Tres días más tarde proseguí mi camino a las tierras altas en donde las nieves viven, cuando la vi al anochecer caminando con otras dos muchachas. Llevaba un tambor a su espalda y las mariposas revoloteaban a su alrededor.
Las seguí hasta el siguiente pueblo. Allí bajo las estrellas danzaron las tres jóvenes en torno a una hoguera que lanzaba chispas al cielo. Nocturnia bailaba sin dejar de mirarme, sonriendo

Durante días la fui siguiendo; recorrí desiertos y selvas tras ella, hasta que regresamos al origen de nuestro encuentro. La plataforma desde la que se veía el río, las estrellas y la paz más perfecta a su alrededor.
Hay quien dice que mira con todo el cuerpo y que al tacto recuerda la seda más fina . Yo sólo os puedo contar lo que sucedió cuando yacía en mis brazos. Una cara de sorpresa que jamás olvidaré, y como una a una, las estrellas del cielo, se fueron apagando, a medida que sus lágrimas resbalaban por su mejilla hasta desaparecer para siempre en una oscuridad total 





13.9.23

Encuentro juevero: ¡ Jugando !

 Inma con unas preciosas fotografias de época sobre juegos infantiles, nos propones escribir jugando




El viejo tren que recorría la costa en verano, llegaba retrasado a su destino. Descendimos para ir a la playa.
Recuerdo que tendía siete años, era larguirucho y de huesudas piernas. Mi abuelo, no me soltaba de su mano.
Hemos compartido muy buenos años juntos…
 
-" Abuelo… ¿Dónde comienza el cielo?
– Mira Javi, ves allí a lo lejos , justo donde termina el mar.
-¿Y los barcos cuando al llegar al lugar donde el mar se termina, van directamente al cielo?.
-Así es; recuerdo que me contestó mi abuelo.

He estado comiendo sobaos pasiegos durante años: Cuatro al día.
Dos al desayunar, uno en la merienda y después de la cena otro.
 
Así que hace quince días comencé a fabricarme un barco de papel a mi medida, fui encolando uno por uno los envoltorios de papel de los sobaos, dando forma al barquito de papel donde me sintiera cómodo, con una cubierta limpia de migas , donde tumbarme a tomar el sol, hasta que llegara al punto justo donde el mar se une con el cielo, y así poder ver a mi abuelo, que hacía pocos años que ya estaba allí.
 
Anteayer saque el remolque del garaje, y sobre él puse mi hermoso barquito de papel de "sobaos pasiegos".
 

Una vez en la playa, ayudado de unos fuertes remos de madera, me dirigí hacia el lugar donde nace el cielo. Las gaviotas revoloteaban en torno mío, los delfines daban saltos delante de la proa de mi barquito, todo era perfecto.
 
Pero… entonces ocurrió.
 
Se me había olvidado  limpiar bien los restos de migas de los papelillos que componía el casco del barco de papel de sobaos pasiegos y…
 
primero algún tímido pez, luego docenas, centenas…miles de peces picoteando el papel para comerse las deliciosas migas de sobao pasiego…
 
 
Me da vergüenza decirlo, pero, Protección Civil, tuvo que rescatarme de mi naufragio
 
Ahora estoy haciendo los planos de una magnífica avioneta, esta vez hecha con gominolas de ositos de color azul añil.

¿ Quién se apunta? Hay sitio para dos
 
 




6.9.23

Encuentro juevero: Fiestas populares

 

Campirela nos invita a participar bajo el tema de Fiestas Patronales, unas inmediatas otras recientes, es un país fundamentalmente agrícola se elegían estas fechas ya por tener las despensas, pajares y almacéneles llenos. Mi propuesta es:




Recuerdo aquellos veranos interminables de mi adolescencia, en Galicia semanas de alterne de lluvias y soles de soles y lluvias.
 Y entre ellas los incendios. Nunca faltaron; hubo veranos que se contaban más incendios que árboles. 

Nada más amainar en las parras el verano, los helechos ya cubrían las cenizas del monte y en sus templadas noches, y los gatos maullaban a la luna olfateando el celo.
 
Algunos recuerdos de mi adolescencia pueden quedar borrosos, pero lo que jamás olvidaré serán los colores de los paisajes, el olor de la gente, y sobre todo ese olor ácido y molusco del sillín de las bicicletas, en las que pedaleaban las muchachitas de las fábricas de conservas. Aspiraba profundamente el eflúvio que dejaban en el cuero del sillín aquellas chicas, en cuyas pantorrillas se acompasaban la fatiga y la lujuria.
Llegando las fiestas la música todo lo invadía, y bajo los farolillos de papel de arroz y explosiones de palma de colores en el cielo, las miraba con malicia. 
Me soltaba de la mano de mi prima mayor y me mezclaba, entre cuerpos recalentados por la refriega del baile. Aspirando todos los olores para no olvidar jamás aquellos a helecho con ropa de piqué
Mientras en el útero cerámico de mi tía soltera, goteaba como si estuviera ovulando en un orinal el reloj de cuco. Aquella Galicia de mis recuerdos, que plantabas una tea y brotaba un árbol; y las niñas se masturbaban con el aire, hablando del abanico

 
Eso sí, todo esto ocurrió cuando Dios era sacristán en San Bieito, y la muerte era tolerada para menores en los cines de verano.

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