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25.9.20

Mis Viernes: Planta 11, habitación 1107


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Habitación 1107, del hospital Ramón y Cajal
Iñigo y yo, somos amigos desde que teníamos meses.
Intercambiábamos chupetes o papillas de frutas después del baño.
Pero eso es otra historia.
Recuerdo que era miércoles, como hoy, al salir de trabajar en la tarde, me acerqué para verle y llevarle unas revistas.
Entre en los ascensores del ala izquierda, Excepcionalmente no había nadie en el hall
sólo un raro silencio que todo lo envolvía.
El ascensor paró en la planta primera, una ráfaga ligera y fresca antecedió a una chica joven, que vestía el clásico pijama azul del centro, entró a compartir conmigo el ascensor.
Me preguntó: "A que plantas vas?
A la Once.
Bueno, tenemos tiempo "
La mire desconcertado
Desabrochó su chaqueta del pijama y deshizo el nudo de su pantalón
Por discreción , hago una pausa en el relato, y me salto los siguientes veinte minutos... bueno puede que fueran menos minutos.
Después aún agitado, la pregunté :" Ni sé cómo te llamas?"
me tomo mi mano derecha, besó su dorso, y en voz baja, me dijo:
"Sabías qué en esa planta, justo la once, murió una chica?
Dicen unos que si fue un fallo del anestesista, otros, que una distracción mortal, al inyectarla demasía de suero…."
El sonido de la campanilla anunciando la planta once, rompió el momento
Se giró, me besó y salió de la cabina del ascensor.
Quedé paralizado ante su belleza y elegancia de andares
Y antes que pudiera reaccionar, la vi salir y atravesar las paredes  del pasillo justo enfrente mío.

18.9.20

Mis Viernes: El Hormiguero

 




                                                                          Cigarras



Un día las hormigas científicas del hormiguero inventan el vegetal artificial. 
Es una papilla fría y con sabor a bicarbonato sódico y ladrillo rojo. Pero al menos las libera de la necesidad de salir fuera de los hormigueros para recoger  vegetales naturales. Así se salvan de las amenazas del  fuego, del veneno de las nubes insecticidas.

Ahora el número de las hormigas tiende constantemente a crecer, al cabo de un tiempo hay tantas hormigas bajo tierra que es preciso ampliar los hormigueros. 
Las galerías se expanden, se entrecruzan, terminan por confundirse en un solo Gran Hormiguero bajo la dirección de una sola Gran Hormiga. 
Para evitar confusiones posibles, las salidas al exterior son tapiadas a cal y canto. 
Se suceden las generaciones en esta sociedad en expansión. 

Como jamás han salido de los límites del Gran Hormiguero, incurren en el error de pensar que el universo es el Gran Hormiguero 

Pero cierta vez una hormiga más atrevida e inteligente se extravía por unos corredores en ruinas, distingue una tenue luz , unos destellos, se aproxima y descubre una boca de salida cuya clausura se ha desmoronado. 
Con el corazón palpitante, la hormiga sale a la superficie de la tierra. 

Ve el día, el sol, el cielo, las nubes. 
Ve un jardín. 
Ve tallos, hojas, yemas, brotes, pétalos, estambres, rocío. 
Ve una rosa amarilla. 
Todos sus instintos despiertan bruscamente.

Se abalanza sobre las plantas y empieza a talar, a cortar y a comer. Se da un atracón. 


Después, relamiéndose, decide volver al Gran Hormiguero con la noticia. Busca a sus hermanas, trata de explicarles lo que ha visto: 


"¡ Arriba...luz...jardín...hojas...verde...colores...flores...!" 

Las demás hormigas no comprenden una sola palabra de aquel lenguaje delirante
Creen que la hormiga ha enloquecido y la matan."

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13.9.20

Aquella habitación con ventana

 

                                                   " Al otro lado de la ventana "

                                                          puntillismo tinta china

         


Recuerdo que mi habitación era enorme con una ventana que daba a un patio de vecinos. 

Se podía conocer la vida de mucha gente,  escuchar la radio  de varios pisos a la vez, saber por el olor lo que comían, cuándo estaban tristes y cuándo felices, quién llegaba en el piso de arriba y quién se iba dando un portazo.

En mi habitación, sobre un colchón de muelles, inventé travesías a bordo de una canoa y mis padres  solía estar siempre a punto de ser devorados por  cocodrilos. 

Debajo de las sábanas soplaban tifones y siempre era gruta hermética donde si estabas en silencio los monstruos no te encontraban 

Mi habitación tenía el suelo de baldosas formando un ajedrezado de color blanquecino y rojizo desvaído, con una cenefa perimetral marrón.


Algunas de las baldosas se movían y siempre la pisabas por mucho que la evitaras. 
Desde la cama y con la fría luz del fluorescente de la cocina mis ojos veían figuras espantosas dibujadas en el suelo y no me dejaban dormir.
Las paredes de mi habitación se llenaron de fotografías  de grupos de cantantes. Una estantería con libros de texto, cuadernos y cajas de juguetes

La ventana que daba a un patio interior. De día, y a pesar de tener enrollada la persiana de tablillas de madera verde oscuro, apenas si entraban la luz y el aire. 
Ana vivía en el 2º C y yo en el 2º A, su dormitorio coincidía justo enfrente del mio
Comenzamos a hablarnos cuando ella puso un lector de Cds en su dormitorio sobre una mesa baja de formica y allí giraba el CD de Madonna. Hora tras hora, "Human Nature" a tres voces. La suya más la de Ana y la mía
Pasó el tiempo se arrancó el papel pintado y las paredes de mi habitación fueron blancas, de un blanco que resaltaba los posters de chicas y del Real Madrid 
En agosto de ese mismo año Ana y yo estábamos enamorados . Su ventana estaba frente a la mía  a nueve metros de distancia. 
A pesar de las luces apagadas esa noche pude ver sus pechos al aire, levantada la camiseta de algodón blanca


Cuando uno se marcha de una casa para ir a vivir a otra nueva  debe dejar intacta su habitación por si quiere volver algún día a saber quién fue, más allá de su recuerdo.

Son las nueve de la mañana  y esa es la hora de los olores penetrantes.
He entrado en la que un día fue mi casa de manera clandestina. Una constructora la compró para levantar pisos más pequeños, sin patios de vecinos, ni calle de suelo de arena donde poder jugar 

Hoy es un piso en obras, lleno de  albañiles, pintores  fontaneros y carpinteros. Nadie me pregunta quién soy.
Recorro con la mano por las paredes de mi habitación y allí está el agujero que hizo mi uña noche tras noche mientras pensaba en no me acuerdo qué, mientras imaginaba quién sería. 

No hay en ese pequeño hoyo ninguna pista, ninguna referencia a quién soy.
Ya no hay nadie en la ventana de enfrente, ninguna querida Ana que me enseñe los pechos una noche cualquiera


Observo las baldosas y cuento desde la puerta tres pasos y medio hasta llegar al lugar preciso. Se siguen moviendo la misma baldosa de siempre. 
Pienso en la fuerza del tiempo, tan devastadora. Y sin embargo, no ha podido conmigo, "Eppur si muove". Todo existió y sigue existiendo.


"-Busca a alguien -?, me pregunta un hombre joven y con acento extranjero.
Le digo que sí, que estoy buscando a alguien y me mira esperando más palabras. 


Pero ya no hacen falta

10.9.20

Encuentro jueveros

Hoy monstruos
Dirige Mónica





Hoy contaré una historia cierta que por tradición familiar ha llegado hasta mi. 
Lugar : Gredos una aldea en pleno medievo:

El populacho enardecido lleva en sacrificio a la guapa doncella virgen ( eso creen ellos )  como manda la tradición. Este año ha sido seco y amenaza la hambruna.
Dejan a la joven atada a la estaca del sacrificio frente a cueva del monstruo y parten  de regreso con cánticos a sus casas.
Esta noche la borrachera será colectiva

Desgarradas las ropas, desencajada la cara por el pánico, la joven forcejea y suelta una mano. Aún sigue trabada cuando escucha un estruendo.
El dragón es cuatro veces más grande que la cueva que le cobija. Su piel cubierta de escamas a colores como mosaicos de Gaudí
Doble fila de afilados cuchillos por dientes, unas fauces terribles babeares ojos amarillos 
Aliento sulfuroso que apesta, dedos armados de garfios más duros que el acero. Olfatea

Se acerca a la joven que forcejea con sus cuerdas, hasta desatarse por completo.
El dragón olisquea a la doncella
Olisquea sus cabellos, olisquea entre sus muslos, olisquea sus pechos, luego la dirige una mirada inapetente, y dándose la vuelta regresa a la cueva.

La joven dolida por el desprecio, patalea y le insulta ¡ Eeeeeeh dragón, pedazo de animal,  cuál es tu tipo de mujer...!
La joven regresa a la aldea y sin que nadie la vea.  Allí todos están ya borrachos después de la orgía
Carga un carro con lechugas, tomates, pepinos y cebollas. Lo sazona, y es generosa con el aceite, unas gotas de vinagre de Módena y cinco litros del más poderoso veneno
Con esta ensalada, se dirige a la cueva para dar debida satisfacción al dragón...

Lamento amigos terminar esta historia así, pero ya los dragones devoradores se terminaron junto a las doncellas vírgenes

Ahora los pocos que quedan, son veganos

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3.9.20

Me tomo un descanso ( de tres días ) :-)



Blogger hace cambios, es su plataforma... personalmente no estoy de acuerdo en casi NADA de sus nuevas propuestas y en contra de  las SUPRESIONES que lleva a cabo con respecto a la anterior.
No es nada personal, habéis sido muy cercanos y amables durante años leyéndome y dándome la 
posibilidad de leeros.
Siempre cerca de vosotros
Gracias

2.9.20

Pigmalión

Simbad pescando nubes

Acrílico sobre lienzo



Os narraré una historia familiar que conservamos  por trasmisión oral de generación en generación.Sentaos, el cuentacuentos os lo va a narrar:
Hace más de dos mil años, cuando Pericles gobernaba en el explendor en la Grecia antigua, cuando Atenas dominaba el mediterráneo conocido y las leyendas convivían con los humanos ocurrió algo que…


Atardecía en Atenas, el marino Simbad, descendió de su barca y con su torpe andar de marinero en tierra, se encaminó a la taberna de Thalon

El sol doraba los blancos, las sombras se pintaban en malvas.
Una parra cuajada ya de uvas dibujaba  sombras en el patio trasero de la taberna.
Dentro la oscuridad era garantía de fresco. Zumbidos de moscas sobre una mesa con restos de frutas
Tabernero dijo Simbad, quiero cama y cena.
Aceitunas negras, queso de cabra, y algo de guiso de cordero con patatas  fue la cena  Mucha  fruta para compensar las carencias de  ella en la navegación
La mañana nació de luces intensas. El blanco de los encalados hacia daño a la vista. Simbad se dirigió hacia la Acrópolis. En los alto se veía las obras del Partenón
Una vez en lo alto del monte, se dirigió a uno de los capataces  de las obras y le preguntó por Praxíteles.
Aquel, el de la túnica alba y la greca en oro, me dijo señalando, inconfundible entre varios.
Esperé a que despachara a la  gente y me presente: Praxíteles, soy viejo amigo de Pigmalión 
Pigmalión ?  bien…espera, termino y comemos juntos
Praxíteles  dirigía con maestría las obras no sólo de la Acrópolis si no la magnífica estatua de Palas Athenea que presidía y protegería la ciudad, dentro de la Acrópolis santuario elegido, daría paz y prosperidad a Atenas.
Oro para recubrir sus ropajes, y marfil para manos, pies y cara, haría de Palas Athenea la mas hermosa  y codiciada estatua  divina tallada por el hombre.
El inconfundible susurro de las moscas bajo la parra era  lo único que se oía en los silencio de nuestra conversación 
Berenjenas rellenas, mousaka, aceitunas negras y verdes, carnero asado, vino de Rodas y queso de cabra, todo un banquete en honor de nuestro común amigo Pigmalión
El me enseño todo lo que se, comenzó diciéndome Praxíletes. Fue su alumno preferido, me trasfirió su arte, pero lo más importante, me trasfirió su tesón y su amor por la escultura
El me enseñó a buscar en la piedra lo que según él, desde el principio de los tiempos estaba dentro: la estatua , que con nuestras manos seriamos capaces de sacar a la luz.
Un día me dijo: Praxiteles, he soñado con mi obra maestra, ella se me presentó en el sueño y me dijo Pigmalión dame vida y seré tuya…
Sera mi gran obra, si, será mi obra maestra para honra de los hombres los dioses
Y mi maestro presto comenzó a hacer los preparativos para ello. Se proporcionó de una gran carreta con 4 bueyes fuertes, y se fue a tierra de bárbaros, a las canteras de Carrara, donde nace el mármol blanco mas hermoso, el que tiene el grano mas prieto y mas duro.
Eligió de entre las cortas la mas perfecta Un gran bloque de 5 metros cúbicos que a duras penas los bueyes podían con él 
Un mes tardo en llegar a Atenas.
Mírale contémplale de él saldrá La Belleza, me dijo. Que nadie, incluso tú, me moleste hasta que mi obra no este terminada, me ordenó
Tres meses encerrado en su taller ; yo cada día retiraba los restos de su comida y le proporcionaba una nueva. Muchos  días ni tocaba el alimento
Su obra la cubría con paños según iba avanzando, pero a través de los movimientos  de los perfiles de la figura, se adivinaba una mujer
Una noche me desperté, algo turbaba mi sueño, y me fui a ver a mi maestro con su obra
cientos de lámparas de aceite llenaban el taller. La figura estaba al descubierto
Era sencillamente expléndida, tan real que parecía que se movía con el parpadero de las luces de las lamparillas de aceite
Mi maestro Pigmalión, lloraba agarrado a sus pies
Lloraba de impotencia, mientras le oía entre susurros rebelarse contra los hombres y contra los dioses
¡ Por qué me habéis hecho esto…! exclamaba, mis manos han creado mi ideal mis manos han quitado cada trozo sobrante en la piedra para que "ella" pudiera salir
y ahora…? Dioses no merezco la vida si mi obra, la que tanto he anhelado es incapaz de compartir los pocos años que quedan de mi vida…¡ Quitádmela esta misma noche ! exclamaba fuera de sí
¡ Mi maestro se había enamorado de su obra !
A la mañana siguiente, aparecí como si nada supiera y le dije: Maestro Pigmalión debe usted salir y ver a mas gente hágalo, por mí
Ya nada me interesa m dijo con la mirada ausente 


Esa noche los dioses se apiadaron de Pigmalión y en premio a su sinceridad le concedieron su deseo
Pigmalión se había quedado dormido abrazando los pies de la estatua
Se despertó asustado, estaba notando que la estatua tomaba calor,  se aparto y espantado desde el suelo aterrado casi era incapaz de moverse
La estatua comenzó a tomar movimientos y descendió de su pedestal, lenta elegantemente  bella, y le dijo:
No temáis mi señor, soy Musa,  su obra, a vos os debo la vida, y a los dioses el poder compartir con vos los días que os queden, mi amado señor


Hermosa historia, le interrumpí a Praxiteles ¿y que ocurrió después…?
Pigmalión  después de ésto, fue incapaz de crear obra escultorica alguna, y con sus ahorros se fueron a vivir al campo, viviendo bien, y trabajando la tierra.
¿ Y Pigmalión…? pregunté
¿ El maestro? el maestro yace bajo uno de los cipreses que hay junto a la Acrópolis.
Musa, cuando falleció me dijo que quería terminar sus días ahí, divisando Atenas, el mar y cerca de los dioses
Interesante historia le dije, muy interesante…

Y partio Simbad por éste nuestro mediterráneo, en su frágil barca de un solo palo y vela árabe. Quizás a seguir la ruta de Odiseus y su próxima aventura con Calypso