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13.9.20

Aquella habitación con ventana

 

                                                   " Al otro lado de la ventana "

                                                          puntillismo tinta china

         


Recuerdo que mi habitación era enorme con una ventana que daba a un patio de vecinos. 

Se podía conocer la vida de mucha gente,  escuchar la radio  de varios pisos a la vez, saber por el olor lo que comían, cuándo estaban tristes y cuándo felices, quién llegaba en el piso de arriba y quién se iba dando un portazo.

En mi habitación, sobre un colchón de muelles, inventé travesías a bordo de una canoa y mis padres  solía estar siempre a punto de ser devorados por  cocodrilos. 

Debajo de las sábanas soplaban tifones y siempre era gruta hermética donde si estabas en silencio los monstruos no te encontraban 

Mi habitación tenía el suelo de baldosas formando un ajedrezado de color blanquecino y rojizo desvaído, con una cenefa perimetral marrón.


Algunas de las baldosas se movían y siempre la pisabas por mucho que la evitaras. 
Desde la cama y con la fría luz del fluorescente de la cocina mis ojos veían figuras espantosas dibujadas en el suelo y no me dejaban dormir.
Las paredes de mi habitación se llenaron de fotografías  de grupos de cantantes. Una estantería con libros de texto, cuadernos y cajas de juguetes

La ventana que daba a un patio interior. De día, y a pesar de tener enrollada la persiana de tablillas de madera verde oscuro, apenas si entraban la luz y el aire. 
Ana vivía en el 2º C y yo en el 2º A, su dormitorio coincidía justo enfrente del mio
Comenzamos a hablarnos cuando ella puso un lector de Cds en su dormitorio sobre una mesa baja de formica y allí giraba el CD de Madonna. Hora tras hora, "Human Nature" a tres voces. La suya más la de Ana y la mía
Pasó el tiempo se arrancó el papel pintado y las paredes de mi habitación fueron blancas, de un blanco que resaltaba los posters de chicas y del Real Madrid 
En agosto de ese mismo año Ana y yo estábamos enamorados . Su ventana estaba frente a la mía  a nueve metros de distancia. 
A pesar de las luces apagadas esa noche pude ver sus pechos al aire, levantada la camiseta de algodón blanca


Cuando uno se marcha de una casa para ir a vivir a otra nueva  debe dejar intacta su habitación por si quiere volver algún día a saber quién fue, más allá de su recuerdo.

Son las nueve de la mañana  y esa es la hora de los olores penetrantes.
He entrado en la que un día fue mi casa de manera clandestina. Una constructora la compró para levantar pisos más pequeños, sin patios de vecinos, ni calle de suelo de arena donde poder jugar 

Hoy es un piso en obras, lleno de  albañiles, pintores  fontaneros y carpinteros. Nadie me pregunta quién soy.
Recorro con la mano por las paredes de mi habitación y allí está el agujero que hizo mi uña noche tras noche mientras pensaba en no me acuerdo qué, mientras imaginaba quién sería. 

No hay en ese pequeño hoyo ninguna pista, ninguna referencia a quién soy.
Ya no hay nadie en la ventana de enfrente, ninguna querida Ana que me enseñe los pechos una noche cualquiera


Observo las baldosas y cuento desde la puerta tres pasos y medio hasta llegar al lugar preciso. Se siguen moviendo la misma baldosa de siempre. 
Pienso en la fuerza del tiempo, tan devastadora. Y sin embargo, no ha podido conmigo, "Eppur si muove". Todo existió y sigue existiendo.


"-Busca a alguien -?, me pregunta un hombre joven y con acento extranjero.
Le digo que sí, que estoy buscando a alguien y me mira esperando más palabras. 


Pero ya no hacen falta

6 comentarios:

  1. un gran escrito lleno de magia la tuya y vos

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    1. Me encanta como eres como ser humano es por eso que te veo azul , de un azul casi celeste como la bandera de mi patria ,como el color del cielo y veces del mar

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    2. la imaginación puede crear monstruos... o paraísos que se visten a la manera que el tiempo nos permite endulzar los recuerdos. La adolescencia está también llena de acné, de brazos y piernas largas y delgadas, de inseguridades, sin embargo lo que nos transciende son los recuerdos bonitos. No hubo vecina enfrente...qué le vamos a hacer !

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  2. No sé si es bueno volver a esos sitios. Los palos sin duros de encajar. Pero también parece I a obligación de última oportunidad. Es verdad que después, sólo queda lo bueno, o lo menos bueno dulcificado. El tiempo acabará con nosotros
    Saludosss

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  3. A dónde se van nuestros pensamientos, nuestros gestos, nuestros silencios, nuestros sueños cuando nos marchamos? a dónde se van nuestras palabras no dichas, nuestras metas no alcanzadas? si por algún milagro del destino alguna vez logramos regresar al punto de partida, seguramente lo que fue ya no será tal como lo recordamos y quizás ese sea el mejor argumento para no querer retroceder en lo que venimos avanzando. Melancólico tu texto. Un abrazo

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  4. algo de nosotros impregna las estancias donde habitamos, y queda en ellas, de la manera que quedan en nuestra memoria

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