Mag, nos invita a una noche de Ánimas...
Intento disimular mi miedo tarareando una canción
Buena noche terrorífica a todos
Un día a San Andrés lo visitó Dios, acompañado de su discípulo San Pedro y les comentó su queja con la esperanza de arrancar de su interior la profunda tristeza que sentía. A lo que el Todopoderoso le prometió que, a partir de entonces, a su santuario acudirían en procesión todos los mortales y, quien no lo hiciera en vida, tendría que hacerlo muerto y reencarnado en un animal.
Después de peregrinar a Santiago me encaminé a San Andrés de Teixido a quemar mis ropas de peregrino. Lo que había visto la noche anterior estaba muy presente en mi.
Me estremecí completamente, estaba derrotado por el pánico y lentamente mi cuerpo apoyado en la pared se fue deslizando hasta el suelo, incapaz de mantenerme en pie. Mis lágrimas ya no eran solo por el terrible miedo que me atenazaba, también eran de rabia por haber sido tan inconsciente.
Conforme iba posándome en las frías losas del suelo totalmente desmadejado, llegaron a mi mente los recuerdos de aquellas figuras fantasmagóricas caminando en la oscuridad de la noche, acompañadas del lúgubre tañir de una ronca campanilla que hacía sonar a intervalos aquel ser horripilante, de rostro cerúleo, que abría la comitiva de aquellos espectros alumbrados por la tenue luz de un candil
Caminaban en busca del alma del campesino que agonizaba en la aldea próxima; Josele y yo no hicimos caso de cuanto decía el pequeño pergamino de piel de cabra que nos entregó, y en el que estaba escrito con sangre: “A san Andrés de Teixido, vai de morto o que non foi de vivo”, (Quien no ha ido a San Andrés de Teixido de vivo, irá de muerto)”
Otra vez de nuevo la campanilla sonando cada vez más cercana y el pánico me embargaba sólo de pensar reencarnarme en sabe qué animal.



