En aquella casa vivía una mujer que se quedó embarazada de un deseo. No es un cuento de hadas, dijo mi sirena, nunca conocerás el final de la historia...
Todo ésto fue este verano tan caluroso. Mucho después de despertar a aquella mujer embarazada que dormía sobre la hierba de mi jardín. La vi llegar como loca llamando a las puertas e intentando gritar sin voz. Había perdido la voz, y parece que fue a buscarla a una ciudad lejana. No he vuelto a oírla ni verla. Otro día buscándo encontré unas alas de libélula, me las puse y sobrevolé tu ciudad
Vi que tu cuerpo estaba siendo invadido por caracoles. Me quedé allí parado, como una estatua mirando, tú me decías: Rodolfo pon la mano en mi ombligo siente como yo el tacto húmedos y cálido de los caracoles por todo mi cuerpo Noté que algo caliente subía por tu pierna izquierda, vi un caracol verde. Subió hasta tu vientre y se me metió por el ombligo. Te inundó de calor El caracol verde sueña todo el día bajo tu ombligo y viaja toda la noche por tu cuerpo sensible Sus viajes son lentos, con calor de saliva. Sus sueños extremadamente senxuales Hay un pianista en el edificio... esta ensayando, ahora escribo, con musiquita y un té frío, muy tranquilo Ha vuelto a tocar el pianista la misma pieza
Hoy, querida voy a contar a todo el mundo cómo fue que... Hace muchos años me adentré con mi coche por un bosque totalmente desconocido a medida que avanzaba, se iba haciendo más tupido hasta llegar a ser casi un túnel entre vegetación Y fue que comenzó a llover de tal manera que detuve el vehículo. Mis limpia parabrisas no daban a basto quitando agua
Encendí la radio pero no captaba emisora alguna. Los cristales se habían empañado De pronto escuche unos golpes en mi ventanilla. Mire y entre el vaho pude ver que era una niña rubia de bellos ojos azules, empapada. Abrí la otra puerta y accedió a subir Estaba chorreando agua, a pesar de ello, una sonrisa dibujaba su rostro. -"Hola Rodolfo, me dijo, yo me llamo Aprile, ahora tengo 12 años y tú bastantes más que yo pero cuando yo tenga 24 habrá menos diferencia y a los 36 , ya no se notará. Búscame en el tiempo, te estaré esperando." Y para mayor sorpresa vi como desaparecía ante mis ojos, no sin decirme..." No dejes de hacerlo" Quedé impactado por la visión, no había bebido y pensé sería el champiñón que almorcé, alguno de ellos tendría efectos alucinógenos Había escampado, y el sol se colaba entre las ramas. Baje del coche y me puse a andar entre el bosque buscando una explicación a lo ocurrido Estaba un tanto desorientado, cuando al apartar una ramas, vi un gran claro en medio del bosque Accedí a él y cuando estaba en medio de la pradera, se fue materializando toda una ciudad ante mis ojos. Comercios, casas, calles todo ello muy familiar para mi... Poco a poco fueron apareciendo personas. Y yo iba de sorpresa en sorpresa Allí estaban aquellas personas que habían sido importantes en mi vida: D. Javier, mi profesor de literatura, D Francisco, que luchó conmigo para transmitirme matemáticas, Charo mi amor de adolescencia. Estaba Manu y Fernando y Mingo, Josele y Vitines y... Al fondo de la ciudad estaba la niña que se me había aparecido entre la lluvia Me dirigí hacia ella "Hola de nuevo, me dijo. Has dado con la Ciudad Invisible." De igual manera que comenzó esta confidencia, todo: la Ciudad Invisible, Tú, mis profesores y amigos Todo desapareció, y me vi sentado de nuevo en el coche conduciendo, y ya fuera de ese bosque. Han pasado varios años de lo que voy a contar a continuación. Picoteaba por Internet cuando en uno de esos chats de la primigenia de este medio, coincidí ¿ Dios sabe cómo?, contigo por segunda vez. De nuevo me volviste a sorprender, Ya tenías veintitantos años y volviste a dejarme helado contabas como en la pausa de esos años nos habíamos buscado , en Tetuán, en Tánger en Madrid que comíamos las mismas cosas y vestíamos igual color en el mismo día ... Y fue que de nuevo desapareciste Esta vez no quise perderte, me habías dicho que en la siguiente reencarnación la viviríamos juntos, y yo no estaba dispuesto a esperar, así que repetí paso por paso aquel viaje del bosque Transcurrido unos kilómetros comenzó a llover de igual manera que la anterior. pare el coche y esperé Los cristales se habían empañado, pasó el tiempo y tú no aparecías. a pesar de la lluvia , descendí del coche y me adentré en el bosque, hasta que mi buena fortuna me hizo dar con el claro del bosque Ya en su centro, la ciudad Invisible se fue materializando tal y como la vi la primera vez Todos mis seres queridos, mis amigos y profesores, me observaban tras los cristales y me gritaban: ¡¡ Rodolfooo, Aprile está al final de la calle ..!! Y hacia allí me encaminé Te fuiste materializando fui hacia ti Luego, ambos simplemente nos difuminamos y nunca más se supo de nosotros ,
Desde allí podía contemplar perfectamente el universo
Cómo es posible lo pequeño que se puede hacer el mundo alguna veces ?
Tenía miedo a perder lo que amaba
Toda la vida había vivido en su roulote,
su casa no era de ladrillos,
tenía ruedas que la transportaba en caravana a otros pueblos donde el
GRAN CIRCO AZUL daba sus funciones,
Ella era la BAILARINA de porcelana
Fue desde su prematuro cuerpo de mujer un constante deseo para los hombres.
Besos robados entre actuaciones tras los cortinones, besos regalados.
Huecos, sin sentido
Luego, como siempre, un ramito de flores silvestres ajadas,
descoloridas, arrancadas del cercano camino
Era todo lo que quedaba.
Ella, las guardaba en su caja de madera, con otras muchas
Pasó en tiempo y más bella que nunca, hastiada de no poder amar, se olvidó del amor.
Dejó su papel de bailarina , para ser muchacha partener del Lanzador de cuchillos.
Un marinero que plantó un jardín junto al mar
Él en cada actuación se enamoraba más de ella
Toc sonaba el cuchillo al clavarse limpiamente en la tabla
Ella no estaba en la pista principal.
La tensión se elevaba a medida que uno y otro más los cuchillos se clavaban
con su seco sonido TOC
El público expectante no movía ni las pestañas
Ella se encontraba en lo más alto de su torre de hoja de lata
Escribía con pluma de ganso un libro de medidas infinitas,
y pastas duras
Cada vez que llenaba con una sola palabra : Amistad… o miedo…o marinero
arrancaba la hoja.
Hacía con ella un avión que lanzaba desde lo más alto y
como un cóndor planeaba majestuoso sobre un viento en calma.
TOC. TOC Y el público rompió en aplausos
El ruido la hizo regresar a la realidad.
El Lanzador de cuchillos, la tomó de la mano y la acompañó al final de la pista
Te quiero, la dijo
Tengo miedo, contestó ella.
El lanzador de cuchillos se sentó el el bordillo de la acera, junto a ella.
¿ Cuéntame ?
Se hizo la noche y, por supuesto el universo se redujo aún más, desapareció la esquina y con ella la luna que recién llegada también se fue
Desaparecieron los macizos florecidos,
el piso grisáceo,
la ventana entreabierta de la casa de enfrente,
la señora regando los geranios blancos,
el chico que abrillantaba las botas y silbaba una canción triste
el perro que dormía sus penas,
el portero del edificio de la esquina, que acumula litros de cerveza en su panza.
...Señor me da miedo querer
Me da pánico perder al ser amado
He pasado una vez por ello y derramé tantas lágrimas que me quedé seca
No quiero amar, no quiero amar.
Se levantó y subió a su torre de hoja de lata, allí escribió:
Había una vez en un país muy lejano, donde las montañas se perdían en el desierto y el río parecía un mar de ancho, una mujer que vivía escribiendo. Lo hacía sin cansancio en un cuaderno gigante de tapas duras, allí acumulaba cuentos y tejidos de colores inacabados y su dibujo inconcluso y luego arrancaba las hojas y las tiraba