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23.1.24

Encuentro juevero: La luz oculta del faro

 Mag desde su blog La trastienda del pecado, propone escribir la historia que nos apunta de un suceso del que el faro es testigo y con un texto a añadir: No se por que te escribo, tal vez no puedo llevar conmigo tanto peso en la mochila, pero tampoco deseo que te hagas responsable de unos actos que no te competen. Casi seguro añadiré un peso sobre tu conciencia, pero también se que sabrás que hacer "


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Cuando llegó la joven, me entregó un farolillo que alumbra para dentro,
yo deseaba un libro en blanco; me negué a aceptar su farolillo.
Sonrió y se marchó en silencio.

Pasaron seis meses hasta que apareció con un paraguas que sólo llovía bajo él,
yo deseaba un cuadernillo con mil vidas escritas; me negué a aceptarlo.
Sonrió nuevamente y se marchó en silencio.

Anoche volvió, me entregó un tallo con espinas, sin rosa.
Le acepté silenciosamente
Entonces la joven se deshizo en arena delante de mis ojos.

No se por que te escribo, tal vez no puedo llevar conmigo tanto peso en la mochila, 

pero tampoco deseo que te hagas responsable de unos actos que no te competen. 

Casi seguro añadiré un peso sobre tu conciencia, pero también se que sabrás que hacer "

Ahora cargo mi libro en blanco, 
mi cuadernillo con mil vidas escritas 
y mis espinas
Pero sigo deseando la arena de su cuerpo, que desapareció con la última ofrenda.

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17.1.24

Encuentro Juevero: Una frase me inspira

 


Cecy, desde su blog " Deshojando relatos " nos propone que nos fijemos en una frase al azar y desarrollemos ese tema



" El Perfume " “Había miles de aromas en su ropa olor a arena, piedra, musgo..."







Un olor evoca , un color estimula, un sonido traslada en el tiempo, unas palabras depende cómo se oigan, marcan de por vida.  La Primera vez que estuve en Estambul,  fue hace  catorce años
Fue unas vacaciones muy programadas. Nada dejamos improvisado. La Mezquita Azul, el Gran Bazar, Topkapi, La Torre de Gálata, el Bósforo, el Cuerno de oro…
Habíamos dudado mucho en la elección del hotel adecuado. Nos debatíamos entre la comodidad y pulcritud de lo moderno, o la tradición más cercana a sus esencias. Finalmente nos inclinamos por el Peral Palace Hotel. Se construyó para alojar a los pasajeros que en los años 1880-1890, llegaban a Estambul, desde París, a través del romántico Oriente Express.
En él Agatha Christie situó su novela "Asesinato en el Orient Express". 
Ya la primera noche que pasé en él , mi dormir fue agitado. No conciliaba bien el sueño, no eran pesadillas, era sentir vibraciones, y mi nombre repetido con una voz muy dulce.
Al día siguiente comprobé que todo lo que se dice del Gran Bazar, es poco. Tiendas de ensueño, oro, alfombras, y sobre todo una miscelánea de personas.  Jamás mi olfato volverá a tener una orgía de olores como los sentidos El el Bazar de las especias.
En el Gran Bazar entré un instante a una tienda de artículos de piel.  Me pareció sentirte, aunque no vi tu cara. Probabas unas sandalias de fino cuero. La escueta minifalda no podía ocultar las líneas completas de tus bonitas piernas ni el algodón de tu vestir íntimo, por mucho que intentaras taparte. Nos miramos...
Y llegó la segunda noche.  Abrí las hojas del balcón. El Bósforo era un cielo caído, pleno de luces  sobre sus aguas. La brisa traía olores a hierba mojada.
Necesitaba dormir, caí rendido en seguida. En mi sueño….supongo, me desperté.
Sentada en el borde de la cama. Era bellísima, tal y como tú me confirmarías más tarde. El pelo en media melena, la sonrisa en toda su cara, y una voz tan dulce como cuando te buscaba escondida sobre los fardos de heno en la casona del campo.
"Rodolfo, cuida de ella". 
Sentía paz, y producía  confianza la visión de la mujer.
"Te doy mi palabra que así va a ser. "
La jornada del segundo día fue tan agitada como el primero. Visitamos Topkapi y sus tesoros. Te volví a ver, estabas con dos amigas viendo una de las vitrinas con sus tesoros
Me acerqué a tu espalda y soplé sobre tu cuello.
Un escalofrío te recorrió.
" ¡ Hola ! " te dije.
Pusiste cara de sorpresa.
"Aún no me conoces, pero prometí cuidarte toda tu vida".
¿ Rodolfo….? dijiste

Dicen que el hombre no es hombre, mientras no oye su nombre de labios de una mujer


10.1.24

Encuentro juevero: Rastros de una existencia

 

Mónica desde su blog " NEOGÉMINIS " abre el 2024 con su propuesta variada de inspiración en alguna de las fotografías que lo acompaña. Elijo esta para el tema que desarrollo



                                                                        AUSENCIA



Era más de medianoche. El tren llevaba ya un buen rato parado en aquella estación. Salí al pasillo a respirar aire limpio . Del penúltimo departamento llegaba el sonido de juerga adolescente. 
Aparte de ellos nadie más viajaba en el resto del vagón, salvo el revisor que ocasionalmente caía por allí 

Entonces entró aquella chica. 

Justamente acabada de arrancar el tren entre una niebla de vapores, la vi desde la penumbra del otro lado del vagón. Tenía el pelo largo y llevaba unos pantalones vaqueros muy ajustados, casi nuevos. 



¡Dios santo!, pensé, es preciosa
Seguí haciendo que miraba  por la ventana, mientras observaba su reflejo en el cristal moverse cadenciosa por el estrecho pasillo, cargada con una pesada mochila sobre su costado.
Entró resuelta en la estancia de los alborotadores de la guitarra y durante un breve instante cesó el canturreo en su interior y un murmullo de voces se formó dentro de él. 
Salió enseguida presurosa y apenas me quise dar cuenta la tuve ante mí con sus hermosos ojos abiertos de par en par…

No recuerdo demasiado bien como se sucedieron las cosas. 
De qué demonios comenzamos a hablar ni qué la dije exactamente, pero aquella noche fue el preludio de nueve semanas y media locas de pasión, con carreras de la mano bajo la lluvia riendo sin cesar. 
Con paseos desnudos a la luz de la luna sobre la tibia arena de la playa y largas sesiones de sexo salvaje entre las olas o sobre la arena. 
Las dunas escondieron de la luna la tienda de campaña y sus pezones rosados ( con el lunar en...si justo ahí ),  que me cobijaron bajo su agradable cortina de sudor y miel haciéndome zozobrar como una barca sin marino que la gobernara.

Y un buen día,  quizás cansada… de pasear desnudos o de sexo loco… se marchó. 
No sé si la dije que la quería. 
Cogí otro tren , habíamos quedamos en vernos, pero no lo hicimos. 
La vida o aquel tren me llevaron más lejos de lo que yo mismo pensé. 
Y aquello quedó en un bello encuentro. 
Todavía recuerdo sus ojos, los recuerdo, muy grandes, pero he olvidado lo demás. Como tantas cosas. 
La vida se las ha llevado a ese extraño lugar donde no se regresa jamás...

PD._ Esto no puede acabar así. Sin que sirva de precedente
os diré que acabo de recibir un telegrama de ella, que me espera en la estación de trenes de Atocha, bajo el reloj de la gran sala de espera, dice que todo la lleva a mi ciudad