Esta jueves Dorotea nos anima a consumir alguna bebida literaria
Para mi relato elegí el té
Sorbo un té:
Sobre la loma que domina el Mediterráneo, de calas recoletas y sombrías
cristalina el agua
perfumado el aire...
" Labraban sus casas en las montañas, creyéndose seguros”.
CORAN- Sura XV o Sura de Petra
Regresa la paz cuando el bullicio termina
Me llamo حارس الكنز Jazneh Fairum – "Vigilante del tesoro"
Mi tiempo, no tiene medida
He paseado mi sombra por las sombras de Petra más años que arena hay en los desiertos.
Sentaos, os serviré té, usar la jofaina para lavaros las manos, amigos míos sois mis invitados, tomad dulces y frutas.
Ya hierve el agua, y lavé sus impurezas, dejaré que hierva para que su sabor sea fuerte, como la vida.
Mi espíritu proviene de UR, donde la desidia y el abandono cegó la presa que proveía de agua a la ciudad.
Las caravanas con incienso o mirra se desviaron al norte, eso fue la muerte de UR.
Los más audaces abandonaron la ciudad de Ur, para fundar Petra, entre las piedras.
Cavaron canales y aljibes enterrados en la arena, con forma de gotas ,
con su boca de entrada muy estrecha para evitar la evaporación.
Pero volvamos a Petra…
Hace no tantos años, llegaron hasta aquí, procedente de España una joven vino de turista a Jordania, era la época que Petra era una desconocida para la mayoría de las personas.
Amman la sedujo desde el principio, y fue que allí la hablaron de Petra.
"Dice el profeta, que un espíritu puro todo lo impregna
que deja su luz, sus vibraciones hasta en las piedras
para siempre…"
يقول النبي, أنّ كحول صافية كلّ [إيمبرغ]
أنّ يترك ضوءه, إهتزازه حتّى في أحجار
ل دائما…
Alba se quedó a vivir su sueño,
lo decidió la noche que durmió en el desierto.
Quedó impregnada de paz se sintió parte del universo
todo tenía vida en la más grande de las oscuridades
la arena se movia mecida por la brisa
las estrellas titilan.
Alba, comenzó una nueva vida, se olvidó lo su tierra verde, para amar con locura los ocres y los suaves colores
que regalaban las flores al amanecer
Las recogía y reponía los violeteros de l‘Avenue des Rois.
Así se ganaba la vida. Y fue que un día la conocí
Primero su sombra proyectada hacia la sala hipóstila
luego como flotando, solitaria, maravillada por lo que contemplaba
Pasaba su mano tocando cada piedra, impregnándolas de su esencia
Por primera vez en mi vida noté unas vibraciones que perturbaron mi ser
Quise poseer un ser, tenerle para mí, ser su compañero en mi eternidad
Sople mi brisa hacia ella. la vi vibrar en consonancia a mí.
Por primera vez en miles de años, me hice visible a un mortal
me sonrió
Allha es grande, oyó mis súplicas
Hoy Alba y yo vivimos felices …
entre las piedras de Petra
Puros espíritus guardianes del mejor tesoro
nuestro amor