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1.5.20

Viernes de Mayo: Ícaro


El vuelo de Ícaro
Tintas chinas



Hay un hombre con un nombre al que todos llaman Ícaro, que supo que mortal alguno había contemplado el mundo desde lo más alto, como si de un dios se tratara desde su finca del Olimpo. Se fabricó un arnés y le repobló de las más pintorescas plumas de aves: colibrí pelícano, canario, avestruz.... y dio un salto y se elevó
E inició su viaje apartando a su paso águilas del cielo, y dispuso su tiempo poniendo nombres a las tierras y a los mares, comió higos maduros en Korfú, la de los dulces veranos, luego deshizo una nube, para después acompañar a la aurora boreal, o ser testigo de los constantes  incendios en África de la que se enamoró perdidamente. 
Igualmente participó en la Biblioteca de Alejandría corrigiendo mapas con sus conocimientos prácticos

En este momento, hoy precisamente va camino de las estrellas donde su cera inevitablemente de desprenderá de sus alas y quedará desnudo con su arnés, así vagará entre órbitas secas y deshabitadas camino de la fragua de Titán donde se forjan las espadas que impiden a Saturno devorar a sus hijos.

Desde las estrellas contemplará al último ser humano, lanzar la última paletada de tierra en el hoyo del último muerto. En ese preciso instante ese humano sabrá que es inmortal, por que la muerte sólo existe en la mirada del otro.

Eh, si tú, el que escribe, quién te crees qué eres? me inventas, me adornas con plumas, me dejas como a un imbécil siendo material obsoleto como los cientos de satélites en órbita a la tierra y como colofón me pones a contemplar el último hombre sobre la tierra y la misión de sepultarle ante los ojos atónitos de los lectores ?
No, no cuentes conmigo para nada más
Al menos ten la decencia de plasmar estas palabras de indignación en tu escrito


.

28.4.20

Carpe diem, quam minimum credula postero.



Maniquí ( puntillismo tinta china )


Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi finem di dederint, Leuconoe, nec Babilonios temptaris numeros. Ut melius quicquid erit pati!
Seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam, quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare Tyrrenum, sapias, vina liques et spatio brevi spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit invida aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.




Coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta
Que tú estás aquí, que existe la vida y la identidad
que prosigue el poderoso drama 
y que tú puedes contribuir con un verso

                                                           Walt Whitman

24.4.20

41 dias confinados: Color de ESPERANZA (felices hacia la cincuentena)


" Eva ", acrilico sobre lienzo



Con el alba sonaron las trompetas, los tambores redoblaron. Era la hora de los guerreros, de los elegidos para la gloria. Con sus espadas golpeaban sus escudos para amedrentar a sus enemigos
A la otra orilla del río, justo con el sol a su espalda, sus oponentes gritaban cánticos guerreros...

Cayó la noche como una losa. El silencio reptaba entre los cadáveres, la muerte señoreaba las tierras. De las aldeas cercanas sólo quedaba humo cenizas y un olor acre a cadáveres
Sólo un hombre pudo tumbarse entre los muertos inconsciente por algún golpe. Era el único superviviente de la victoriosa batalla. Sólo él había vencido
Se incorporó y desde lo alto de sus piernas contempló su mundo, por el que
habría matado y hubiera muerto, caminó entre la gente, reconoció a alguno de sus camaradas, aquellos que habían compartido el hambre, el frío, el miedo...
Luego se convenció que nadie más estaba vivo, cayó compungido, destrozado entre
el montón de carne muerta. Quiso, deseó ser uno de ellos...

El olor a sangre, a incendios, a soledad a silencio le restaba vida
Y se abandonó a su suerte como uno más

A las primeras luces de un nuevo alba, llegaron los círculos de los carroñeros
buitres, coronando el cielo. El sol lastimaba sus ojos, apenas podía abrirlos sin deslumbrarse.  
Una cabellera de se interpuso entre ambos. Le tomó arrastrándole hasta una parihuelas.
Escuchó en su idioma " Cómo te llamas? "

-"Adan ", contestó
-"Adan: yo me llamo Eva 




- Tenemos muchas cosas que empezar juntos..."


PD.:  De esta la lucha de Titanes sobrevivió  la esperanza:   De nuevo los ríos se llenaron de vida, las tierras verdearon, los cielos se poblaron de aves, el hombre nuevo se dio sentido en ella dando una nueva oportunidad a la vida
Fue el amanecer de un Nuevo Mundo


" Caronte " Puntillosmo tinta china





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21.4.20

Todo al revés



tramonto sull'isola di ortigia




.alle arap eidan yos sesem somitlú sol etnaruD
.nídraj us a etnerf lobrá led odagloc ogiS
.ojaba azebaC

emrarim areiuqis nis odal im a asap anañam adaC
,ergnas ed etnerf al odnanell átse em eS
seromur ed sajero sal y oido ed nózaroc le

,selgni sal ne rolod led sámedA
sanaznam sal sadot odimoc eh em
.seip sim ed soded sol ertne nagac sorajáp sol y

.olucídir led le y oirbiliuqe led oditnes le odidrep eH
.sollislob sol ed sadenom sal odíac nah em es, omloc araP
.ralguj orto etnac el euq y ojab em sotse ed aid nU


17.4.20

Para los Confinados eternamente en Uhttarakurudi


Suave Orvayo

Tinta china



"Nieblas intensas que ocultan islas enteras…Calmas terribles que hacen que durante días el barco no avance…Apariciones de monstruos, y extraña desapariciones...Todo esto esta íntimamente ligado a la navegación -"
-"Los portugueses en su búsqueda al sur de África, habían dado cuenta que hay lugares donde las leyes físicas no se cumplen.  Aguas de intenso color verde, lagunas innavegables, llenas de monstruos, que ya habían sido citadas por navegantes árabes"
-"Más al sur, se llega a una zona tórrida, donde los hombres se tornan negros, donde hay montañas que vomitan fuegos al mar y era tanta la calor que los barcos se prendían fuego-"

Continuaba Simbad cuentacuentos:

-"Entre Javalón y Horatisan, está el país de Uhttarakurudi "El otro Mundo" de los hindúes.
Este país de los lagos de dorados lotos. Hay miles de ríos en el que discurren plácidas, sus aguas bajan llenas de hojas del color del zafiro y del lapislázuli
Y los lagos resplandecientes, como el sol del amanecer, están adornados con purpúreos brillos de rojo loto. Todo el campo, esta cubierto de joyas y piedras preciosas, con mantos extensos de lotos azules, de dorados pétalos. En lugar de arenas en sus playas las perlas y las joyas forman las orillas de sus ríos, a lo largo de los cuales, se elevan árboles de un oro que brilla como el fuego. Estos árboles dan constantemente flores y frutos: y despiden una suave fragancia que hacen cantar trinos celestiales a los pájaros de hermoso plumaje que les habitan-".


Posiblemente en España cerca de 40.00 almas, al día de hoy se ha llevado la dulce Parca a este paraíso. Es mi deseo, y seguro que el tuyo también, que sus eternos días sin noches les acompañe en su eternidad. Descansad todo lo que veis es  para vosotros en Uhttarakurudi, comed sus dulces frutos
.

16.4.20

16 de abril de todos mis años


" Pavo real - reloj autómata de oro "
Museo del Hermitage 




 ¿Qué haces ?



La ví, iba andando con los brazos pegados a su cuerpo balanceándose como los borrachos

Soy un pingüino, ¿ es qué no lo ves ? Ah ya, si, ahora que lo dices eres un pingüino perfecto

Pero los pingüino viven en lugares fríos
Bueno, yo soy un pingüino emigrante que le gusta el calor
Y… tú que eres?
Yo soy un pavo.    Mira como me pavoneo
Me puse las manos en los sobacos y los codos saliendo como aleteando , mientras me contorneaba.
Siéntate te contaré una historia, dijo el pavo
                                                                     
Yo  sé por que Hera esposa y hermana de Zeus me lo contó, (a ella se la representa también por un pavo) esta historia:
Hace muchos, muchos años, los pingüinos eran unas aves privilegiadas por los dioses.
Elegantes, de gran tamaño, hermosos, y fuertes  y resistentes en su vuelo. ¡ Siiii, dije vuelo !
Hace miles de años los pingüinos volaban.
Sus alas eran grandes, y le permitían mantenerse en suspensión en el aire. Desde allí dominaba los cielos y los mares. Se creían elegidos por los dioses, y cazaban sin piedad a los asustados peces, muchas veces no para alimentarse.
Yo soy un pingüino vegetariano, que no come peces,  dijiste 
                                                     
Los dioses horrorizados decidieron castigarles, y sustituyeron sus poderosas alas por unos apéndices que no les sirve ni para mantener su equilibrio.
Ahora seré yo la que te cuente una historia dijo Pingüi.

Cuenta una leyenda que al siguiente día de la creacción del hombre, Shiva quiso regalar dos seres bellos para hacerle compañía.
Pero se dió cuenta que había utilizado todos los materiales de los que disponía . 
En ese dilema, y después de meditar y meditar, tomo la redondez de la luna, las suaves curvas de las nubes, el trémulo y cadencioso movimiento de las hojas. Usó también el delicado color de las flores, la levedad del aire, la fidelidad del perro, la ternura de la tórtola, la mirada amorosa del ciervo, la belleza del diamante, la dulzura de la miel y para uno de otro utilizó la vanidad pare el pavo y la frialdad del hielo y el ardor del fuego para la mujer.

Así Shiva dió al hombre: la mujer, y el pavo.
Después de una semana el hombre fue a ver a Shiva y  le dijo: La criatura que me diste me hace desdichado,Exige mi atención constante, charla por los codos llora sin motivo y la divierte hacerme sufrir, así que vengo devolvértela: No puedo vivir con ella
  
Pasó otra semana y regresó el hombre a ver a Shiva
Señor me encuentro muy solo desde que devolví la criatura
Ella cantaba, era la luz en mi vida, jugabamos juntos, su mirada era una caricia, me trataba con ternura.
Su risa era música. Era hermosa y suave al tacto". 
Toma, no quiero al pavo vanidoso y devuélveme a la mujer, por que: No puedo vivir sin ella

                                                       

10.4.20

Confinamiento, día veinticinco : VIERNES SANTO





Hoy este " pescador de sueño " ha recogido en sus redes una pesadilla 
Por que hoy  no os escribo narrando cuentos de final feliz. Hoy descubro la tristeza de mi alma





Un hombre mayor, morador de la Sierra de Atapuerca que vivió hace más de medio millón de años, que caminaba encorvado por una deformidad lumbar y con lesiones que le impedían moverse con agilidad y cazar, tenía todas las papeletas para morir. Pero aún así logró sobrevivir en un mundo hostil para él gracias al altruismo de sus congéneres.
Los científicos hablan de un posible comportamiento solidario y complejo de aquellos individuos preneanderthales. En la atención y cuidado de los mayores que la sociedad ha prestado a lo largo de la historia, mucho tiene que ver el papel que estos han desempeñado. Si es por esto, no es de extrañar que "Elvis", así han bautizado al dueño de la cadera analizada por los científicos de Atapuerca, recibiera tantas atenciones, ya que entre los prehistóricos alcanzar edades avanzadas significaba un privilegio, una recompensa que los dioses otorgaban a los justos. Su longevidad era motivo de orgullo para el clan, ya que eran los depositarios del saber, la memoria que los contactaba con los antepasados. No es de extrañar que los brujos y chamanes fuesen hombres mayores. Ejercían también como sanadores, jueces y educadores.
El mundo se encuentra inmerso en una pandemia. Posiblemente por irresponsabilidad del país de origen y la soberbia de gobernantes irresponsables en nuestro caso
Holanda, y en algunos de  los llamados países nórdicos (de supuesta superioridad social y moral ( ? ) y eso si: poco solidarios con el resto de países del Sur; así como en una autonomía en España, sus autoridades dan órdenes de NO ATENDER a los mayores...
Cuando una sociedad deja morir en sus casas en soledad, en residencias (donde nadie les prestó auxilio) o en abarrotados hospitales a sus mayores, deja de tener cara humana 
¡ Ni en las guerras se enviaba a los mayores a luchar !... y ahora mueren solos, adormecidos con los llamados " curados paliativos " morfina que les lleva en sueño a una muerte segura.

Hoy Viernes Santo el dolor de esas familias que no pudieron consolar a los suyos, se une al de tanta gente buena, que reza por todos.


3.4.20

Mis Viernes: Sherezade






Termina Marzo, para nacer Abril, el mes que me marca
Este verano regresaré y si no, al otro o al otro a la tierra que me dio la luz: Damasco
Sentaos, dar tres palmadas, el camarero verdrá presto a la llamada. Mientras hablo, pedid para mí te verde sin azucar, servido según la tradición de los hombres azules.
Me llamo Simbad, por que así lo decidió mi creadora: Scheherezada,  hija del visir de Bagdá.
El sultan Schahriar  hace muuuuuchos años, descubrió que su aliento, el suspiro de sus amaneceres, le engañaba con su propio hermano.
La sultana pagó con su cabeza.  
Creyendo que todas las mujeres son igual de infieles, dispuso un decreto, por el que cada noche una joven doncella  se desposaría con él y despues de yacer juntos, antes del alba ,sería decapitada.
Ese horrible designio es roto cuando el turno le toca a Scheherezada.
Tras desposarse la primera noche, y antes de yacer juntos, Scheherezada, comienza a narrarle un cuento.
El sultan embelesado la escucha, y es tan de su agrado que anima a su nueva esposa  a que siga contándole. Ella aplaza la continuación de su cuento para el siguiente día, hilando una nueva aventura, con el comienzo de la anterior.
Así nacen las "Mil y una noches " ( ألف ليلة وليلة Alf layla wa-layla-en árabe-)
y entre ellos " Simbad el marino – y -Ali babá y los 40 ladrones,Aladino y la lámpara maravillosa… ".
Mi señora Sheherezada,  y de tan feliz que hizo a su señor el sultán ; presto, derogó el injusto decreto. 
Shehezada, dio tres hijos varones al sultan, para felicidad de todo Damasco
Hoy en día en Damasco, cuando la tarde suaviza las temperaturas, en el café Al-Nafura (La Fuente), todos los dias sin excusa alguna, Abu-Shady,  acude a desgustar un te y narrar cada tarde un cuento distinto de los 282 cuentos que componen Las Mil y una noches.
        Es el último cuentacuentos que queda en Damasco…

31.3.20

Quince días de confinamiento y la moral muy alta

Y nos creó a Su imagen y semejanza

Acrílico sobre lienzo





Desde este confinamiento solidario y voluntario, doy gracias a Dios por asomarme a cualquier ventana de casa y poder ver vegetación, pájaros y sobre todo esa explosión de convivencia, de alegría de ver a vecinos a las 20 horas, todos con salud y a través de las ventanas aplaudiendo a quienes nos protegen
Os dejo una nota robada de un diario, es un diario de esperanza que os invito a bajaros en Pdf y meditar  ---el_diario_de_ana_frank.pdf
Os dejo con Ana Frank y su diario:


...
Papá y yo hemos hallado un modo de entretenernos. Me ayuda a establecer mi árbol genealógico paterno. Sobre cada miembro de la familia me cuenta una breve historia, y eso me hace sentir mi ancestro. 
El señor Koophuis me trae libros cada quince días. Me entusiasma la serie Joop ter Heul. Todo cuanto escribe Cissy van Marxveldt me gusta sobremanera. He leído Alegría de Estío por lo menos cuatro veces; y las situaciones burlescas siguen haciéndome reír. 
He reanudado mis estudios. Me esfuerzo mucho con el francés, y cada día empollo cinco verbos irregulares. Peter la ha emprendido con el inglés, con enormes suspiros. Acaban de llegar algunos libros de texto. Yo había traído una provisión de cuadernos, lápices, gomas y etiquetas. Escucho a veces la audición holandesa que transmiten desde Londres. El príncipe Bernardo acaba de hablar. La princesa Juliana tendrá otro hijo en enero, anunció. Me he alegrado. Aquí se sorprenden de que tenga tanta simpatía por la familia real holandesa. 
Hace algunos días, los mayores juzgaban que, al fin y al cabo, yo no era tan tonta. Aquel mismo día, tomé la firme resolución de trabajar más. No quisiera volver a encontrarme en la misma clase a los catorce o quince años.
Enseguida se mencionó el hecho de que casi todos los libros de los mayores me estaban vedados. Mamá lee en este momento, Heeren, Vrouwen en Knechten, pero a mí me lo han prohibido; primero tendré que madurar más, como mi «talentosa hermana», que ya leyó esa obra. Se ha hablado también de mi ignorancia; yo nada sé de filosofía ni de psicología.
Compruebo algo alarmante: no tengo más que un vestido de mangas largas y tres chalecos para el invierno. Papá me ha permitido tejer un suéter blanco con lana de oveja; la lana no es muy bonita, cierto, pero su calor será una compensación. Tenemos más ropas nuestras en casa de otras personas; lástima que no podamos ir a buscarlas antes de que termine la guerra, y, aún así, quién sabe si las recuperaremos. 
Hace un momento, apenas terminaba de escribir sobre la señora Van Daan, ella tuvo la ocurrencia de entrar en la habitación.
¡Tac! Diario cerrado.
— ¿Qué, Ana? ¿No me permites ver tu diario?
— Me temo que no.
— ¡Vamos! ¿Ni siquiera la última página?
— No, ni siquiera la última página.
Me ha dado un buen susto. En esa página ella no aparecía nada favorecida.
Tuya, ANA
...

23.3.20

Séptimo día confinamiento: Memorias de El Principito



Mi "El Principito" en proceso
Acrílico sobre lienzo, reutilizado




Recuerdo perfectamente aquel momento era verano de hace ya catorce años... Llevabas recogidas tu pelo en coletas 
La mayor parte de los cabellos se salían de su imposible orden, y parecía más un nido de gorriones que un peinado de niña bien educada en colegio de monjas.

Vestías una falda larga, de talle alto y tirantes, debajo una camiseta de manga larga azul añil y estabas enamorada... Te apoyaste en mi tronco para reposar y refrescarte con mi sombra de castaño viejo
Leí tus pensamientos, me es fácil cuando me concentro y la persona está cerca mío. 
Nada llamaba tu atención: Ni el estanque ni los demás castaños, ni las dulces montañas de verde perpetuo, ni la ligera brisa que con el movimientos de mis ramas producía para refrescarte
Yo ya era una promesa de fertilidad, mis ramas estabas repletas de "erizos" en cada uno de ellos al menos dos castañas

La primera vez que te vi, venías con amigas, era invierno. Mi fruto estaba caído y los erizos abiertos, con sus castañas dentro. Harías más tarde mermelada de castañas según te oí decir. Era feliz sabiendo que algo mío sería útil para ti.

Así pasaron muchos años hasta que dejé de verte. Ya no venías a sentarte apoyando tu espalda sobre mi tronco Ya no podía regalarte mi sombra, ni siquiera venías en el invierno a recoger mis castañas.

Hasta que un triste día sentí una herida que me quemaba en la base de mi tronco. Un ruido ensordecedor me sobrecogió. No pude hacer nada. Caí desplomado con un estruendo

Luego me llevaron con mis hermanos. Íbamos cientos, de todas las razas, Eucaliptos, Pinos, Fresnos, Robles, y...Castaños. Nos metieron en una tremenda trituradora, sus fauces desgarraron mis carnes, luego me pasaron a una mezcla de sosa y agua hasta hacer de mi una pasta lechosa. Perdí el sentido durante el proceso

Fue tu olor. Si, fue ese olor que emanabas el que me hizo recobrar el sentido de nuevo. Mire mi cuerpo: No tenia ramas, ni castañas, ni veía el mar, ni las montañas de perenne verdor. Ahora era un libro.

Habían hecho de mi un libro, y justo estaba encima de tu mesita de noche. Te vi entrar. Vi como te desnudabas, quise mirar para otro lado, pero no pude, no lo hice.  Luego te vestiste ese camisón color melocotón en suave piel de ángel y fue entonces que me tomaste

Con todo el mimo que eres capaz de entregar. Primero me oliste. Me agité, agité mis páginas para llamar tu atención y expandir mi nuevo aroma a...papel recién impreso
Abriste la primera página- Yo seguía la trayectoria de tus ojos, hacían barridos sobre mi página luego vi que movías los labios vocalizando. Mi sublimación,  fue cuando mojaste tus dedos para pasar página
¡ Ya para siempre tendría tu aroma, tu beso, tu saliva !
Luego, metiste un marcador de páginas y me devolviste a la mesita de noche. Te deseé buenos sueños

Ahora, en el silencio, en la nocturnidad, los temores me llenan
Tu interés por mi durará poco...sólo el tiempo de pasar tus ojos por cada página
Y luego... me colocarás con otros muchos hermanos. Pero no me importa. Estaré cerca tuyo. Es lo que quise siempre. Oliendo tu aroma cada vez que pases cerca
O si tengo suerte, posando muy cerca tuyo siempre, si el título que me pusieron fuera el de " El Principito "

20.3.20

Mis Viernes: Budapest y los tinteros chinos




Hoy debería haber partido a un nuevo viaje a Budapest, lo he pospuesto para mejor ocasión. La situación hace que sea hoy el sexto día de confinamiento en mi domicilio. 
Cada día que pasa soy más consciente que mi país esta en el peor de los momentos dirigido por el peor gobierno posible, una experiencia político-ficción llena de inoperancia, negligencia y demagogia política.
Pero volvamos a mis Viernes:

Sentaos 
Ponéos un café, o una bebida caliente,  o poner música relajante, por favor. El caso es que dejéis en blanco vuestras mentes.
Ser de nuevo ese niño que llevamos dentro 
Todo ocurrió en Budapest, paseando por las calles fuera de las rutas turísticas
Ocurrió hace ya casi un año, paseabamos mirando las tiendas de anticuarios que a los lados de la calle existen 
Hasta que ¿un no sé qué ? se apoderó de mí
Cruzamos para ver el escaparate de una pequeña tienda. 
Nada era llamativo en ella, ni la dimensión de los objetos, ni su colorido, ni la luz… nada. Era una tienda gris atendida por un hombrecillo chino tan gris como su tienda. Pero allí estaban: Un estuche de seda con cuatro tinteros chinos pintados a mano por su cara interior, luego con una laca protectora que les fondea y protege los perfectos dibujos en el cristal. Tenían todos ellos tinta, menos uno. 
Los colores de la tinta correspondían al de los tapones que les hermetizaban. Negro, verde, rojo, y el azul, era el que estaba vacío.
El hombrecillo gris, me sonrió y en un inglés correcto, me dijo " Te eligieron…"
No entendí en ese momento, pensé que no dominaba el inglés y debió querer decir "buena elección" o algo así. Le pagué, satisfecho con la compra.
Una vez en casa, dejé los tinteros en una de las librerías de casa hasta buscar un lugar definitivo
¿ Recordáis las últimas mujeres que he dibujado?. Están pintada con las tintas de esos tinteros chinos
Según iba progresando el dibujo, recuerdo que en las noches, la imagen dibujada se hacía protagonista de mi sueño. La mujer me llenaba de mimos. Me hacía sentir bien
Luego, cuando el dibujo estuvo totalmente terminado, esa misma noche ocurrió que desperté en medio de mi sueño y... ¡ Entonces ocurrió!
¡ La mujer del dibujo era de carne y hueso !!.
Creedme, no deliro son reales, ella y más personajes. Mi casa parece ahora la ONU
Ahora entiendo lo que el diminuto chino me dijo "Ellos te eligieron"

18.3.20

Cuarto día del Estado de Alarma : Erizos y el maestro Benedetti

Una ventana a los sueños
Nos la abrieron para todos
üsala


Son momentos de aplaudirlos, de aplaudirnos, demostrar que somos generosos, son momentos de querernos como los erizos en la distancia prudente, de no ocultar las emociones de decirnos que estamos cerca y que somos débiles y que juntos somos la maquina más potente imaginada.
No no hay feos, no hay frío no hay enfermedad por que somos fuertes. Ahora os dejo con mi aportación a estos días más íntimos, más comunicativos.


En las  noches  frías sin luna, algunos erizos descubren que si se juntan tienen menos frío. 


Se acercan cada vez más, pero son erizos y se pinchan unos a otros. Heridos y asustados, se apartan.  Luego se lamentan cuando se alejan, por esa pérdida de calor, pero al mismo tiempo, tienen un irracional miedo a dañarse. 
Pasado un tiempo y vencido el miedo, vuelven a juntarse y se pinchan de nuevo. 
Así permanecen durante algún tiempo... hasta que descubren una distancia que les permite darse ese calor sin necesidad de herirse .

Ahora os dejo con Benedetti  y su " Noche de los  feos ":

Ambos somos feos.
Ni siquiera vulgarmente feos.
Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación.
Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia.

Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza.

No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento, que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio.
Quizá eso nos haya unido.

Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro.

Nos conocimos a la entrada del cine, haciendo cola para ver en la pantalla a dos hermosos cualesquiera.

Allí fue donde por primera vez nos examinamos sin simpatía pero con oscura solidaridad; allí fue donde registramos, ya desde la primera ojeada, nuestras respectivas soledades.

En la cola todos estaban de a dos, pero además eran auténticas parejas: esposos, novios, amantes, abuelitos, vaya uno a saber.

Todos -de la mano o del brazo- tenían a alguien. Sólo ella y yo teníamos las manos sueltas y crispadas.

Nos miramos las respectivas fealdades con detenimiento, con insolencia, sin curiosidad. Recorrí la hendidura de su pómulo con la garantía de desparpajo que me otorgaba mi mejilla encogida.

Ella no se sonrojó. Me gustó que fuera dura, que devolviera mi inspección con una ojeada minuciosa a la zona lisa, brillante, sin barba, de mi vieja quemadura.

Por fin entramos. Nos sentamos en filas distintas, pero contiguas.

Ella no podía mirarme, pero yo, aun en la penumbra, podía distinguir su nuca de pelos rubios, su oreja fresca bien formada.
Era la oreja de su lado normal.

Durante una hora y cuarenta minutos admiramos las respectivas bellezas del rudo héroe y la suave heroína.

Por lo menos yo he sido siempre capaz de admirar lo lindo. Mi animadversión la reservo para mi rostro y a veces para Dios.

También para el rostro de otros feos, de otros espantajos.

Quizá debería sentir piedad, pero no puedo. La verdad es que son algo así como espejos.

A veces me pregunto qué suerte habría corrido el mito si Narciso hubiera tenido un pómulo hundido, o el ácido le hubiera quemado la mejilla, o le faltara media nariz, o tuviera una costura en la frente.

La esperé a la salida. Caminé unos metros junto a ella, y luego le hablé.

Cuando se detuvo y me miró, tuve la impresión de que vacilaba.

La invité a que charláramos un rato en un café o una confitería.

De pronto aceptó.

La confitería estaba llena, pero en ese momento se desocupó una mesa.

A medida que pasábamos entre la gente, quedaban a nuestras espaldas las señas, los gestos de asombro. Mis antenas están particularmente adiestradas para captar esa curiosidad enfermiza, ese inconsciente sadismo de los que tienen un rostro corriente, milagrosamente simétrico. Pero esta vez ni siquiera era necesaria mi adiestrada intuición, ya que mis oídos alcanzaban para registrar murmullos, tosecitas, falsas carrasperas.

Un rostro horrible y aislado tiene evidentemente su interés; pero dos fealdades juntas constituyen en sí mismas un espectáculos mayor, poco menos que coordinado; algo que se debe mirar en compañía, junto a uno (o una) de esos bien parecidos con quienes merece compartirse el mundo.

Nos sentamos, pedimos dos helados, y ella tuvo coraje (eso también me gustó) para sacar del bolso su espejito y arreglarse el pelo. Su lindo pelo.

"¿Qué está pensando?", pregunté.

Ella guardó el espejo y sonrió. El pozo de la mejilla cambió de forma.

"Un lugar común", dijo. "Tal para cual".

Hablamos largamente.

A la hora y media hubo que pedir dos cafés para justificar la prolongada permanencia.

De pronto me di cuenta de que tanto ella como yo estábamos hablando con una franqueza tan hiriente que amenazaba traspasar la sinceridad y convertirse en un casi equivalente de la hipocresía. Decidí tirarme a fondo.

"Usted se siente excluida del mundo, ¿verdad?"

"Sí", dijo, todavía mirándome.

"Usted admira a los hermosos, a los normales. Usted quisiera tener un rostro tan equilibrado como esa muchachita que está a su derecha, a pesar de que usted es inteligente, y ella, a juzgar por su risa, irremisiblemente estúpida."

"Sí."

Por primera vez no pudo sostener mi mirada.

"Yo también quisiera eso. Pero hay una posibilidad, ¿sabe?, de que usted y yo lleguemos a algo."

"¿Algo cómo qué?"

"Como querernos, caramba. O simplemente congeniar. Llámele como quiera, pero hay una posibilidad."

Ella frunció el ceño. No quería concebir esperanzas.

"Prométame no tomarme como un chiflado."
"Prometo."
"La posibilidad es meternos en la noche. En la noche íntegra. En lo oscuro total. ¿Me entiende?"
"No."
"¡Tiene que entenderme! Lo oscuro total. Donde usted no me vea, donde yo no la vea. Su cuerpo es lindo, ¿no lo sabía?"
Se sonrojó, y la hendidura de la mejilla se volvió súbitamente escarlata.

"Vivo solo, en un apartamento, y queda cerca."
Levantó la cabeza y ahora sí me miró preguntándome, averiguando sobre mí, tratando desesperadamente de llegar a un diagnóstico.
"Vamos", dijo.
No sólo apagué la luz sino que además corrí la doble cortina. A mi lado ella respiraba. Y no era una respiración afanosa. No quiso que la ayudara a desvestirse.

Yo no veía nada, nada. Pero igual pude darme cuenta de que ahora estaba inmóvil, a la espera. Estiré cautelosamente una mano, hasta hallar su pecho. Mi tacto me transmitió una versión estimulante, poderosa. Así vi su vientre, su sexo. Sus manos también me vieron.
En ese instante comprendí que debía arrancarme (y arrancarla) de aquella mentira que yo mismo había fabricado. O intentado fabricar. Fue como un relámpago. No éramos eso. No éramos eso.
Tuve que recurrir a todas mis reservas de coraje, pero lo hice. Mi mano ascendió lentamente hasta su rostro, encontró el surco de horror, y empezó una lenta, convincente y convencida caricia.
En realidad mis dedos (al principio un poco temblorosos, luego progresivamente serenos) pasaron muchas veces sobre sus lágrimas.
Entonces, cuando yo menos lo esperaba, su mano también llegó a mi cara, y pasó y repasó el costurón y el pellejo liso, esa isla sin barba de mi marca siniestra.

Lloramos hasta el alba. Desgraciados, felices. Luego me levanté y descorrí la cortina doble.