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30.8.19

Mis Viernes: La alhambra



TINTAS


Dale limosna mujer...



Eran las cinco en punto de la tarde.
Desde el balcón central de la sala de la Cautiva, en la Alhambra de Granada.
A mis pies la ciudad.
Frente a mi el Sacro Monte, barrio gitano donde los haya, dorado de soles, blanco de cales. Con sus embocaduras pintadas en color albero. Niños gritando en sus calles jugando. 
Al fondo Sierra Nevada, como un sultán que todo lo contempla.




Recuerdo que era sábado. Quise visitar la Alhambra y ver desde sus hermosos atardeceres.
Pensada como fortaleza, luego con el paso de los años, se fue transformando en el más bello palacio Nazaríe. Austera por fuera, deslumbrante y delicada en su interior.

Comenzamos la visita por la Sala de Embajadores Luego abandoné el grupo, y proseguí por mi cuenta por sus jardines: tomillo, romero, hierbabuena, y esa cantarina agua que los recorre. Los musulmanes habían plasmado aquí su ideal del Paraíso.
Llegué a una gran sala: la Sala de la Cautiva o también llamada Sala de Sultanas. Su refinamiento es exquisito: mármoles, estucos, mocárabes, yeserías. Frisos de azulejos de una geometría perfecta.
Todo invitaba al relax, al éxtasis y el placer de los sentidos. 
Contemplaba la ciudad, cuando noté un viento fresco que me envolvía. Sentí una mirada fija. Me giré y la vi: Ojos increíblemente bellos, pelo en cascada sobre sus hombros. Era joven, en el esplendor y madurez de su cuerpo. 
Vestía una túnica transparente, que dejaba al descubierto más que ocultaba.
Eran las cinco en punto de la tarde. Me tendió la mano y me dijo " Ven…"

Me llevó por la hasta ahora disimulada puerta entre los azulejos del zócalo que cerró nada más pasamos.
Ascendimos por una muy empinada escalera oscura, hasta un piso superior; justo encima de la sala de Sultanas. Espaciosa, sin ventana alguna; sólo unos taladros en la bóveda en forma de estrellas que proyectaban su luz, sobre un suelo cuajado de cojines multicolores.

Mis ojos se acostumbraron a la penumbra. Todo era sensual en la estancia. Nos arrodillamos a escasos centímetros el uno del otro
Ella dejó caer su túnica al suelo
Cogió mi mano y la llevó a su pecho suave, cálido y palpitante. Sin dejar de mirarme a los ojos me dijo "Tómame..."
Abrazos, gemidos, besos deseados; caímos sobre el mullido suelo, para al fin entrega mutua, espada en vaina.
Creí más bien sentí que levitábamos cuando llegamos al éxtasis

Nueve citas, todas a las cinco de la tarde. Nueve citas como las nueves capas del techo de la sala de sultanas, imitando la bóveda celeste. Nueve citas como los paraísos que su religión promete.

Hoy era la décima cita, faltaban unos minutos para las cinco de la tarde y esperaba

Oí primero un murmullo, luego un grupo de japoneses con un guía español, en perfecto inglés, les narraba sobre La Alhambra:…Y en lo alto de la Torre del Homenaje hay un texto que dice: Dale limosna mujer que no hay mayor pena en este mundo que ser ciego en Granada"  Luego, llegaron a la sala de la Cautiva, comentó señalando la dulzura de cada detalles
Para luego contarles:…" Y entre estas piedras se encuentra el fantasma de una joven y bella sultana que murió sin poder consumar su matrimonio, ya que el mismo día de su boda, partió a luchar contra los cristianos, perdiendo su vida en la batalla.
Cuenta la leyenda que sus gemidos de amor son perfectamente escuchados a través de estos fuertes muros.
Jajaja rió el guía… seguro que colmaría de delicias a cualquier joven que se la encontrara Jajaja

23.8.19

Mis Viernes: Su Perfume

" Perfume " ( Sin terminar )

puntillismo tinta china
 y pastel




 " Su Perfume "




Entré en la plaza, era muy grande. 

Cuadrada.
Perimetrada con soportales 

Arcadas de herradura que protegían los cuatro puntos
cardinales de un sol de justicia.
En el centro una fuente de limpias aguas, de la que partían cuatro canalillos

Observaba el transcurrir de la gente, sumidos en sus propias sombras, algunos con bestias cargadas; otros escondidos bajo de sus chilabas.

A lo lejos de la plaza se perciben azoteas escalonadas, sinuosas calles estrechas, que azulean su blancura de cales. Empedrado desigual de guijarros de cantos rodados
machacados por las ruedas de los carros tirados por asnos o mulas.
Muy al fondo la línea del mar con su abrazo azul con el cielo.

En cada cuadrante que la fuente parcela con sus canalillos, crecen los naranjos alineados. Debajo de las arcadas y protegidos del sol, los puestos
y tenderetes del mercadillo.

El olor de azahar se mezcla con el de azafrán, el sésamo o el orégano.



Todo fluye en armonía



A pesar del calor la plaza es un hervidero de mujeres, hombres y de niños corriendo

en la esquina sur entre sombras de buganvillas que se mecen a la brisa más suave. 


Bajo la sombra se arremolinan personas en un riguroso silencio. 


Sentado sobre una piedra a manera de bancada, un anciano de ojos negros e incisivos, con la facilidad que dan los años de oficio palpa el pecho y la barriga a un joven que tumbado en el suelo bocarriba, mantiene sus ojos en blanco, como un cordero. 


La barriga del joven suena como una sandía madura bajo las manos del curandero

Un tableteado de herraduras irrumpe en la plaza. 
No menos de veinticuatro jinetes nubiosmontados sobre jacos de un negro azabache, entran en dos filas.

Soy el único occidental, y aún con chilaba mi tez me puede delatar no siempre somos bien recibidos. 
Busco la sombra protectora de una de las columnas.

Turbantes carmesí, largas túnicas blancas, sobre trajes de cota de malla negra. 


Calzan sandalias de trenzadas correas .


En el costado el largo y curvado alfanje envainado entre cueros y dorados metales, meciéndose al ritmo del sus cabalgaduras.
Brillan las armas, brillan sus yelmos de aguerridos Köktürks, los temidos guerreros turcos robados a sus madres desde niños.
Se alejan, y aún así en la lejanía el filo de sus armas y las patas de los animales hacen sentir su fuerza latente y su fiereza.

Es justo el momento de más bullicio, cuando desde el minarete, el almoacin llama a la oración.
Todos se vuelven hacia la Meca y genuflexos bajan su mirada al suelo.

En ese momento siento una brisa que me hiela la sangre.
Me giro y veo la joven más hermosa que recuerda mi mente.
Estoy en su trayectoria. 


Sólo yo puedo verla al mantenerme de pie y mirándola.
Los ojos, esos ojos que ya nunca olvidaré se clavan en los míos.
La sonrío
Cuando llega a un paso de mí, detiene su caminar... 



Sopla sobre mis labios, su aliento es dulce y cálido
Tiendo mi mano para coger la suya
Mi mano transpasa su cuerpo
Prosigue su andar y en su caminar, atraviesa limpiamente mi cuerpo



Me impregno de ella



En una fracción de segundo tengo vivencias se días, de años, de siglos juntos
Caigo al suelo incapaz de sostenerme
Desde allí veo cómo la joven atraviesa los muros de la casona cercana.
Luego: Nadie puede decirme nada sobre la joven cuando pregunto

Hoy mientras regresaba de trabajar, sentí esa misma brisa cálida y perfumada
que ella emanaba en el encuentro de la plaza 
Ella me dió todo; pero vació para siempre mi espíritu, 
ya ninguna manifestación sensitiva
tiene sentido para mí, sólo me queda esperar que ella me encuentre...de nuevo




16.8.19

Mis Viernes: El ladrón de sueños



" Ensoñación "

Puntillismo tinta china y pastel 




     

Yerma la tierra...

Estéril desde el principio de los tiempos,
Isabella, azada  al hombro como cada mañana de su vida, al alba.

Destripar terrones, arañar la roja tierra pedregosa seca,  para esparcir en ella 
grano aburrido de trigo, añejo, degradado durante siglos 
de  gen del mismo gen monógamo.
Y sin embargo la joven sonríe.
Golpea la tierra, sonido hueco en la soledad de la estepa
sonidos que son la música que la acompaña.
Y canta.

El viento seco roba lágrimas de su ojos azules que resbalan por
sus mejillas, dejando surcos en su sucia y polvorienta cara.
y sin embargo Isabella sonríe
el destino la hizo la mayor de todos sus hermanos.
Cien veces maldecida por su padre al nacer niña.
En la paupérrima India, nacer mujer es para una familia humilde, tooooda 
una desgracia.
Trabajar duro durante años para reunir una dote pensó el padre al nacer.
Pero luego se dijo: ¡ Qué más da ! dos brazos son dos brazos, aunque
sean de mujer.
Y sin embargo la niña  sonríe; por que Isabella es la reina de los sueños.
Cada noche cuando la penumbra cubre con su capa la estepa y
el Septentrión domina los cielos Isabella se acurruca cerca de la
chimenea en posición fetal.
No la molesta el olor agrio que producen las heces secas de los animales 
al arder como único material combustible, sonríe cada noche ¿ por que sabes? 
Isabella es la reina de los sueños.
Cada noche en su sueño la niña abandona su cuerpo y sus ropas de color indefinido, llenas de remiendos, dadas la vuelta, para lucir la cara antes protegida al sol.
Y es cuando La niña se viste de raso la niña se viste de tules y sedas
y sonríe ahora en plenitud (como tú lo estás haciendo)
 Su vestido de tules vaporoso lleno de bordados, 
letejuelas, bodoques, canesúes 
y punto de arroz.
Y así vestida la niña viaja hasta la otra cara de la luna, la que nunca se ve.
Por que en ella, Isabella, tiene construido ¡ el mássss 
maaraaaaviiillooooooso castillo de CRISTAL!
Todo en él, es transparente como su alma :
Tu techo lleno de las estrellas en un cielo sin atmósferas
las paredes y hasta los suelos son de espejos 
que reflejan las estrellas sobre ellos.
e Isabella. se siente feliz
por que además, sueña que este castillo lo comparta con sus
amigos que nunca tuvo en la vida real, para sus juegos


La niña sabía, ( su abuela se lo dijo ), que el mayor tesoro son los
amigos y  se soñó los amigos mas cariñosos a su medida.
"¡ Qué bonita estas Isabella ! " le decía su amigo ese del pelo rubio.
"¿ Isabella bailaras conmigo luego ?" le decía ese mocetón de
negros ojos que tanto la gustaba a ella.
"Jugamos ? venga por favor jejeje tú eres la madrastra yo soy
la princesa", le decía Nadia, su amiga preferida
  
Mientras:
En el otro extremo de la tierra en la vieja Europa, vivía el ladrón de sueños.
 Hijo y nieto de ladrones de sueños.
Egoísta, gracioso, don de palabra para embaucar, un auténtico " canalla " 
sin escrúpulos para conseguir sus objetivos.
Hasta sus oídos, habían llegado las noticias de la existencia de Isabella
y de sus hermosos sueños.
El Ladrón de sueños coleccionaba los mejores.
Tenia sueños rubios, pelirrojos, de princesas, de doncellas, tenía casi
todos los sueños posibles en su colección
Era todo un reto esa niña

 Hizo su maleta y se fue al encuentro de ella.
Dos meses tardó en llegar.   
Por el camino fue dejando a personas vacías de sueños; 
( todo sea por mantener su fama) pensaba él, que no se deje de hablar de mí
Hasta que el páramo indio le recibió.
Esa misma noche se introdujo en la cabaña familiar de Isabella y, 
se tumbó cerca de ella casi rozándola en igual posición fetal que ella,
paralelos en cada centímetro de sus cuerpos . 
Sólo en contacto con la mano que el ladrón de sueños puso en la frente de ella, 
sumida en su sueño para poder "VER" lo que  soñaba 
Y así días... semanas
 el ladrón de sueños pasivo contemplaba los sueños de la niña cada noche
Hermosos
Ingenuos
tiernos
Y así fue como el ladrón de sueños, se alejaba cada día más de su objetivo:
la posesión de los sueños de Isabella. Por que cada día eran más hermosos,
y por que cada día el ladrón de sueños se iba enamorando más y más
 de esa niña capaz de crear tanta belleza en su mente
Hasta que llegó la noche en la que el ladrón de sueños 
se acercó tanto a Isabella
Y rozar, leve, tenue, inocente de cuerpo con cuerpo.
Y esa noche el ladrón de sueños se derrumbó para siempre
….
  
Esa mañana Isabella destripaba terrones de dura tierra 
la cara roja del polvo, pero  sonreía. 
 vio a plena luz del día como un forastero se acercaba a ella desde la lejanía  
y se estremeció
 Sintió por primera vez en su vida, que él era su ELEGIDO
 Y cuando ambos estuvieron cerca, el ladrón de sueños, tendió su mano a Isabella y mirando a sus ojos azules la dijo: "Ven conmigo, compartiremos una vida tú y yo. 
 A partir de ahora tu y yo somos lo mismo "

Y

Esta es la historia cierta de Isabella y su ladrón de sueños


9.8.19

Mis Viernes : Mi mariposa azul turquesa


" Gullivesas cines sobre barco de papel "

Tintas, puntillismo


Hace muchas decenas de años, decenios más bien, lo que comenzó como un sueño de juventud, terminó siendo la razón de mi vida
Mi familia después de muchos sin sabores y perder su fortuna, de ver como sus campos
pasaban a otras manos, con un baúl cargado de ropas, legajos familiares y tres hijos, de los que yo era el mayor nos embarcamos en el barco Infanta Albertina camino de las Américas 
Mi padre nos decía que allí podríamos empezar, que con esfuerzo y trabajo, tendríamos una vida nueva, en la que mis hermanos y yo podríamos estudiar y ser lo que quisiéramos en la vida.
Mi hermana Inés, preguntaba mil veces si ella podría ser enfermera
Martín, el pequeño de los tres de siempre quiso ser militar y yo, siempre soñé con ser capitán de globo aerostáticoy poder surcar mundos llenos de animales exóticos, mujeres hermosas prisioneras de terribles nativos, fieros canívales de las que en última instancia pudiera salvar.
Pasaron los años e Inés fue incapaz de soportar ver sangre Ahora es ingeniero de minas y es la responsable de un pozo petrolífero que lleva su nombre en la Patagonia.
Martin no fue militar, pero casóse con una rica heredera y vive como un próspero hacendado cultivando fresas y aguacates.


Y ahora me toca hablar de mi...



Bueno no estudié por que me gustaban demasiado las mujeres
Fui chico de los recados en una tienda de comestibles, aprendiz de carpintero con 
D  Ludovico que además tocaba muy bien el piano y siempre fui buen catador de vinos y besos de mujer
Sobre los veinte años sufrí unas fuertes fiebres, en casa me las curaban con quinina reposo, oscuridad y paños húmedos para rebajar la fiebre
En mis delirios siempre se me aparecía una extraña y fascinante mariposa azul turquesa, que revoloteaba sobre mis ojos, la ligera brisa que producía me los hacía abrir
Era entonces que veía un pequeño cuerpo de hada con alas azules, que me sonreía
y en su extraño hablar me decía "-xuscane in er volcan-"
Llegó un día en el que me puse bien, tomé alimentos, una cantimplora con buen vino, y sin GPS, me despedí de mi familia para ir en busca de la aventura
Mi madre tranquilizó a mi padre "-No te preocupes, no tardará en volver, si le conozco yo que le he parido-"
Trepé, Bajé, llegué a orillas del mar y vi una suelta masiva de globos aerostáticos
y dos Gullivesas sobre un barquito de papel de periódico chino 
Tras muchas carencias di con el volcán
A la caída de la tarde sobre la cumbre, cuando el cielo es fuego y sangre, decenas, miles de mariposas azul turquesa revolotean, como lluvia de colores
Supe verla, dar con ella, entre millones siempre la distinguiría. Alargué la mano y se posó mansamente en ella. Me sonrió.
Fui a besar sus alas
aterrorizada me dijo "-on hagas ere iempe uda -"
no entendí nada de lo que me decía, y la besé
Caímos al suelo en un estruendo, al despertar a mi lado estaba en cuerpo de mujer
la hadita que antes era mariposa
¿Estas bién? la pregunté
Dijo si con la cabeza y señaló su boca 
Alejandra era muda para mi, lo sería por siempre, ella es la bondad y la hermosura, siempre cercana, presente era mi mariposa de alas azul turquesa. 


¿Quiéres volar en globo conmigo ?

1.8.19

Mis Viernes : El ladrón de porcelanas


Puntillismo tinta china
"Giacomo Lynch"
NOTA: ESTA SEMANA EL VIERNES CAE EN JUEVES... mis disculpas :-)


Cuenta mi abuelo el coleccionista de almas bellas, que recorría el norte de Italia en busca de una quimera: Una bailaría de porcelana que intuía estuviera cerca del lago Como



Toma el tren en Milán.
Esos trenes de alta montaña de asientos de madera y compartimentos cerrados con puertas de corredera que les aisla de un pasillo intransitable

Cuando va a sentarse observa que alguien ha olvidado sobre el asiento, un libro de anotaciones de pastas azules, como un manuscrito de novela
Pasado un instante entra en el vagón un hombre con gafas de sol y torcido gesto que deja un maletín como de instrumentales médicos, sobre el maletero encima de los asientos, y se queda inmóvil mirándole.
Mi abuelo impresionado, no se atreve a saludarle.

El viaje es lento, destino cerca del Lago de Como.
Mira por la ventanilla, se aburre, intenta dormir pero no lo consigue
Recuerda el libro de anotaciones que encontró en el asiento. Le examina.
La hojea.
Parece ser una novela policial en la que un viajero de un tren, sospechando que el compañero circustancial de vagón: Un tal Giacomo Lynch, es en realidad un sicario al servicio de la "Cosa Nostra", que va en pos de un objeto muy valioso en una villa cerca de la ciudad de Aarona

En la novela el protagonista sigue al malo con siguilo hasta la villa de los Fabres Von Bullon, cercana al Lago y observa como el sicario entra en la casona, sobrepasa el aseo de bañera azul donde se guarda la inyección vital, y ya en el salón, justo frente a la vitrina donde se exponen las delicadas figuras de porcelana, toma la de la bailarina con una pierna escayolada...

El tren acaba de parar.

El hombre de las gafas negras y el gesto torcido se pone de pie y toma su maletín en cuyo tarjetero, mi abuelo alcanza a leer “ G. L.”.
Rápido mi abuelo mira el lugar en el que se encuentra parado el tren: Aarona.
¿Qué hago? Piensa que debe bajarse, seguir a Giacomo Lynch, denunciarlo por robo...?Pero si aún no ha ocurrido

El tren arranca después del silbido.

Avergonzado, mi abuelo intuye que esa es la porcelana que busca de verdad y ha qedado paralizado sin saber actuar
Abre la novela y busca el punto donde dejó su lectura. Asombrado ve, al pasar página, que a partir de ese punto esta todo en blanco
El tren para en la siguiente estación.
Mi abuelo desciende ; se le cae el libro al ir a recoger su maletín del suelo
Toma el libro y ve que en las últimas páginas quedan unas frases escritas:

" Con sólo verte una vez te otorgué un nombre
Para ti levanté una bella historia humana.
Una casa entre árboles..."

Mi abuelo desciende y se encamina a casa de la bella Isabella y su dulce hija Ananda
Suenan sirenas de policía, y respira aliviado viendo que llevan preso a Giacomo Lynch.

Continúa el camino, se detiene al pie de una pileta con casi rodeada de castaños que vuelven sus aguas frescas en verano, introduce su mano y bebe de sus aguas

Continúa en:  https://javierazul2.blogspot.com/2019/02/mis-viernes-el-coleccionista-y-la.html

26.7.19

Mis Viernes: Sueños de caracol





En aquella casa  vivía una mujer que se quedó embarazada de un deseo.
No es un cuento de hadas, dijo mi sirena, nunca conocerás el final de la historia...


Todo ésto fue este verano tan caluroso. Mucho después de despertar a aquella mujer embarazada que dormía sobre la hierba de mi jardín. 
La vi llegar como loca llamando a las puertas e intentando gritar sin voz. 
Había perdido la voz, y parece que fue a buscarla a una ciudad lejana. 

No he vuelto a oírla ni verla.

Otro día buscándo encontré unas alas de libélula, me las puse y sobrevolé tu ciudad 

Vi que tu cuerpo estaba siendo invadido por caracoles. Me quedé allí parado, como una estatua mirando, tú me decías: Rodolfo pon la mano en mi ombligo siente como yo el tacto húmedos y cálido de los caracoles por todo mi cuerpo
Noté que algo caliente subía por tu pierna izquierda, vi un caracol verde.  Subió hasta tu vientre y se me metió por el ombligo. Te inundó de calor

El caracol verde sueña todo el día bajo tu ombligo y viaja toda la noche por tu cuerpo sensible
Sus viajes son lentos, con calor de saliva. Sus sueños extremadamente senxuales

Hay un pianista en el edificio... esta ensayando, ahora escribo, con musiquita y un té frío, muy tranquilo
Ha vuelto a tocar el pianista la misma pieza 








19.7.19

Mis viernes : La ciudad invisible


" Al sur de la Toscana "

acrilico






Hoy, querida voy a contar a todo el mundo cómo fue que...

Hace muchos años me adentré con mi coche por un bosque totalmente desconocido
a medida que avanzaba, se iba haciendo más tupido hasta llegar a ser casi un túnel entre vegetación
Y fue que comenzó a llover de tal manera que detuve el vehículo. Mis limpia parabrisas no daban
a basto quitando agua









Encendí la radio pero no captaba emisora alguna. Los cristales se habían empañado
De pronto escuche unos golpes en mi ventanilla. Mire y entre el vaho pude ver que era una niña rubia de bellos ojos azules, empapada. Abrí la otra puerta y accedió a subir
Estaba chorreando agua, a pesar de ello, una sonrisa dibujaba su rostro.
-"Hola Rodolfo, me dijo, yo me llamo Aprile, ahora tengo 12 años y tú bastantes más que yo
pero cuando yo tenga 24 habrá menos diferencia y a los 36 , ya no se notará.
Búscame en el tiempo, te estaré esperando."
Y para mayor sorpresa vi como desaparecía ante mis ojos, no sin decirme..." No dejes de hacerlo"
Quedé impactado por la visión, no había bebido y pensé sería el champiñón que almorcé, alguno
de ellos tendría efectos alucinógenos
Había escampado, y el sol se colaba entre las ramas.
Baje del coche y me puse a andar entre el bosque buscando una explicación a lo ocurrido
Estaba un tanto desorientado, cuando al apartar una ramas, vi un gran claro en medio del bosque
Accedí a él y cuando estaba en medio de la pradera, se fue materializando toda una ciudad ante
mis ojos.
Comercios, casas, calles todo ello muy familiar para mi...
Poco a poco fueron apareciendo personas. Y yo iba de sorpresa en sorpresa
Allí estaban aquellas personas que habían sido importantes en mi vida: D. Javier, mi profesor de literatura, D Francisco, que luchó conmigo para transmitirme matemáticas, Charo mi amor de adolescencia.  Estaba Manu y Fernando y Mingo, Josele y Vitines y...
Al fondo de la ciudad estaba la niña que se me había aparecido entre la lluvia
Me dirigí hacia ella
"Hola de nuevo, me dijo. Has dado con la Ciudad Invisible."
De igual manera que comenzó esta confidencia, todo: la Ciudad Invisible, Tú, mis profesores y amigos 
Todo desapareció, y me vi sentado de nuevo en el coche conduciendo, y ya fuera de ese bosque.

Han pasado varios años de lo que voy a contar a continuación.
Picoteaba por Internet cuando en uno de esos chats de la primigenia de este medio, coincidí
¿ Dios sabe cómo?, contigo por segunda vez.
De nuevo me volviste a sorprender, Ya tenías veintitantos años y volviste a dejarme helado
contabas  como en la pausa de esos años nos habíamos buscado , en Tetuán, en Tánger
en Madrid que comíamos las mismas cosas y vestíamos igual color en el mismo día ...
Y fue que de nuevo desapareciste
Esta vez no quise perderte, me habías dicho que en la siguiente reencarnación la viviríamos juntos, y yo no estaba dispuesto a esperar, así que repetí paso por paso aquel viaje del bosque
Transcurrido unos kilómetros comenzó a llover de igual manera que la anterior. pare el coche
y esperé
Los cristales se habían empañado, pasó el tiempo y tú no aparecías.
a pesar de la lluvia , descendí del coche y me adentré en el bosque, hasta que mi buena fortuna
me hizo dar con el claro del bosque
Ya en su centro, la ciudad Invisible se fue materializando tal y como la vi la primera vez
Todos mis seres queridos, mis amigos y profesores, me observaban tras los cristales
y me gritaban:  ¡¡ Rodolfooo, Aprile  está al final de la calle ..!!
Y hacia allí me encaminé
Te fuiste materializando 
fui hacia ti
Luego, ambos simplemente nos difuminamos y nunca más se supo de nosotros

,

12.7.19

Mis viernes: Miedo a querer



" Rapto de Proserpina "

Tintas

 
                                                         
     
 
 
 
Era la sexta vez que miraba hacia la esquina. 
Desde allí podía contemplar perfectamente el universo
Cómo es posible lo pequeño que se puede hacer el mundo alguna veces ?
 
Tenía miedo a perder lo que amaba


 
Toda la vida había vivido en su roulote, 
su casa no era de ladrillos, 
tenía ruedas que la transportaba en caravana a otros pueblos donde el 
GRAN CIRCO AZUL daba sus funciones, 
Ella era la BAILARINA de porcelana
 
Fue desde su prematuro cuerpo de mujer un constante deseo para los hombres.
Besos robados entre actuaciones tras los cortinones, besos regalados. 
Huecos, sin sentido
 
Luego, como siempre, un ramito de flores silvestres ajadas, 
descoloridas, arrancadas del cercano camino
Era todo lo que quedaba.  
Ella, las guardaba en su caja de madera, con otras muchas
 
Pasó en tiempo y más bella que nunca, hastiada de no poder amar, se olvidó del amor.
Dejó su papel de bailarina , para ser muchacha  partener del Lanzador de cuchillos.
Un marinero que plantó un jardín junto al mar
 
Él en cada actuación se enamoraba más de ella
 
Toc sonaba el cuchillo al clavarse limpiamente en la tabla
 
Ella no estaba en la pista principal. 
La tensión se elevaba a medida que uno y otro más los cuchillos se clavaban 
con su seco sonido TOC
El público expectante no movía ni las pestañas
 
Ella se encontraba en lo más alto de su torre de hoja de lata
 
Escribía con pluma de ganso un libro de medidas infinitas, 
y pastas duras
Cada vez que llenaba con una sola palabra : Amistad… o miedo…o marinero
arrancaba la hoja.
 
Hacía con ella un avión que lanzaba desde lo más alto y 
como un cóndor planeaba majestuoso sobre un viento en calma.
 
TOC. TOC  Y el  público rompió en aplausos
 
El ruido la hizo regresar a la realidad.
 
El Lanzador de cuchillos, la tomó de la mano y la acompañó al final de la pista
 
Te quiero, la dijo
Tengo miedo, contestó ella.
 
El lanzador de cuchillos se sentó el el bordillo de la acera, junto a ella.
¿ Cuéntame ?
 
Se hizo la noche y, por supuesto el universo se redujo aún más, desapareció la esquina y con ella la luna que recién llegada también se fue 
Desaparecieron los macizos florecidos, 
el piso grisáceo, 
la ventana entreabierta de la casa de enfrente, 
la señora regando los geranios blancos, 
el chico que abrillantaba las  botas y silbaba una canción triste 
el perro que dormía sus penas, 
el portero del edificio de la esquina, que acumula litros de cerveza en su panza.
 
...Señor me da miedo querer
Me da pánico perder al ser amado
He pasado una vez por ello y derramé tantas lágrimas que me quedé seca
No quiero amar, no quiero amar.
 
Se levantó y subió a su torre de hoja de lata, allí escribió:
 
Había una vez en un país muy lejano, donde las montañas se perdían en el desierto y el río parecía un mar de ancho, una mujer que vivía escribiendo. Lo hacía sin cansancio en un cuaderno gigante de tapas duras, allí acumulaba cuentos y tejidos de colores inacabados y su dibujo inconcluso y luego arrancaba las hojas y las tiraba



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