Este jueves es Molí del Cayer quien dispone como tema Bodas atípicas
Esta es mi propuesta
Este jueves es Molí del Cayer quien dispone como tema Bodas atípicas
Esta es mi propuesta
Este jueves es Dorotea Fulde la conductora del tema propuesto:
Una poesía que nos defina, esta es mi propuesta:
Este jueves es Lucía quién nos propone el tema de:
Carnavales on pandemia o sin ella
Esta es mi propuesta:
Estoy asustado, desde que me ocurrió duermo mal, como poco y me estoy volviendo asocial. Hoy Miércoles de Ceniza han terminado los carnavales, me han ungido una cruz de ceniza para recordarnos que en polvo nos convertiremos. Acercaos hagamos un círculo
Soy cuatro generaciones de madrileños por parte de mi padre, mi madre era de un pueblo a los pies de Gredos, zona que en la antigüedad era Vettona ( tribus celtas preromana ) de antiguos pastores de ganados.
Es en el tiempo de Carnaval que los Zamarraches del pueblo, vestidos con máscaras cintas de colores y trajes de puro blanco y esteras de prensa de vino a sus espaldas, corren ( corremos ) a los vecinos asustándoles en estas fechas. Este año fue el primero que me sume a la tradición, una tradición de este lugar que dio pie a que Navalosa y otros lugares imitaran los ritos carnavalescos
Mi abuela que era de este lugar, de niño me contó un suceso que ocurrió:
Hace muchos años en pleno Carnaval dos hijos del pueblo decidieron casarse. Ella moza joven y guapa y él un muchacho fuerte y de familia adinerada. Echaron un bando para que todos los invitados asistieran al enlace disfrazados.
Todo el pueblo asistió menos una anciana que no gozaba de buena salud.
La boda transcurrió entre cántaros de vino, alubias con matanza y corderos asados, eso si, todo regado con abundante vino que provocó que los asistentes eufóricos y en la creencia que con máscaras nadie les reconocería se mezclaran en una fiesta de sexo sin saber quién con quién iba al pajar.
Lo que contó mi abuela, y personalmente yo volví a vivir vestido de Zamarrache y por ello me aterro fue lo que puedo contaros en primera persona por que lo sentí y diría que viví:
Cuenta mi abuela que la anciana enferma que no asistió a la boda se levanto de la cama, tenia sed y miro por la ventana contemplando aterrada como por las calles del pueblo un ente aterrador cabalgando sobre un esqueleto de caballo que bufaba fuego por sus hocicos se dirigía hacia el lugar donde la boda se celebraba.
Termino contando que todos los asistentes al enlace murieron envenenados. Las autopsias dicen que si una salamandra estaba en el fondo de un barril de vino.
Hoy, en este momento la nueva peste cabalga de nuevo en un penco esquelético . Ya no hay reinas Drag queen, ni Murgas ni vestidos grotescos o galantes. Hoy todos somos la anciana que desde nuestras ventanas vemos cabalgar a la muerte.
Este jueves es Neogéminis quien nos propone que a través de un puzzle de palabras compongamos una entrada. Esta es la mía:
" El camino a la leyenda "
Navegantes del espacio, del tiempo. Evolución. Expansión. Involución.
Hubo un tiempo lejano en el que los humanos interesábamos a los dioses y su apuesta por nosotros era clara. Reunidos en cónclave en el Parnaso, los dueños del Trueno, del Relámpago, del Septentrión, del Alba y de la Aurora, decidieron en unanimidad dar un empuje a la especie que poblaba el planeta Tierra.
Y decidieron mandar tres emisarios a cruzar sus genes de dioses con mortales mujeres sanas y bellas
Y así nació Machupichu, cuna de los hombres-águilas, que formaron una civilización de hombres de tez blanca y rubio pelo.
Y los dioses les dieron la técnica de trabajar el oro y dejaron marcas de alineaciones con piedras en los desiertos sin lluvias ni vientos. Sorprendentes colibrís, monos y animales de increible perfección en su desmesurado tamaño
Con el segundo emisario crearon la Atlántida más allá del Non Plus Ultra, en la Mar Océana,. Hombres de tez blanca y pelo rubio.
Guanches de genes y alma, que llenaron las tierras con hermosas princesas con nombres de rios y montañas. Y los dioses les regalaron el dominio del agua, y del fuego.
Y al tercer intento crearon Síbaris, a los pies del Mar Tirreno. Hombres de tez blanca y cabello rubio. Y los dioses les regalaron el gusto por la música y el total dominio y comunicación con los animales
Así, los Sibaritas se recreaban en su perfección, en su amor por lo bello, en la creacción musical y la conjuncción perfecta con los animales
Hasta los nobles caballos danzaban sobre sus patas traseras en equilibrio inestable, al son de la música, en una perfección entre bella y grotesca. La enfermedad no llamaba a sus puertas y las riqueza desbordaban sus arcas, así como su rebosante codicia y desprecio a los pueblos vecinos. NO FUERON PRUDENTES
Y así sus vecinos, reunidos en primavera, al deshielo de las altas montañas que les circundaba, decidieron conquistar Síbaris en cruel guerra declarada.
Golpes de espadas en los escudos. Truenos de hierro que rompen la calma, atemoriza las bestias y amedrentan el alma.
Síbaris en armas. Prestos brillan corazas, yelmos con largos penachos
En dos largas hileras de caballos, centauros armados y bajo lluvia de pétalos son despedidos los hombres de Síbaris dispuestos al enfrentamiento.
El campo de batalla es la gran meseta. Ambos bandos separados por el río, espada de plata El sol toma partido detrás de los pueblos humanos, justo enfrente de los sibaritas.
Síbaris avanza en dos interminables hileras golpeando sus armas en sus escudos. Llenan el horizonte de brillos de sol y de hierro
Los humanos esperan en silencio hasta que las tropas cabalgadas de Síbaris entran en el rio, con el sol en su orto
¡ Suenan clarines suenan trompetas !
Los humanos cantan hermosas canciones que hacen que los pencos, se eleven sobre sus cuartos traseros ante el asombro de sus cabalgaduras blancas de semidioses. ¡ Síbaris cae !
Y los caballos siguen en danza grotesca mientras sus jinetes desconcertados apenas pueden moverse con sus armaduras en el agua .
¡ EL CAOS !
El cielo se cubre de una nube de certeras saetas que atraviesan el alma. ¡Relampagos de hierro que tiñen los rios de sangre !
Desde su Paraninfo los dioses ven impotentes la masacre
Síbaris es después tomada, sus riquezas repartidas, sus mujeres violadas y sus hijos serán ya esclavos para su desgracia.
¡ IRAAAA DE DIOSES! que maldicen la especie humana.
Así los dioses mandan lenguas de fuego sobre Machu Pichu de los hombres-águilas.
Y hacen que las aguas se traguen la Atlántida dejando tan sólo las islas Canarias como testimonio de su venganza.
¡ JAMÁS ! gritan al unísono los dioses. Y de esta menera, el Septentrión se recoge a su helado reino y el Trueno, el Relampago, la Aurora y el Alba
Ya sólo queda la leyenda para recuerdo de lo humano, abandonados a su suerte,¡ para siempre !
Este jueves es Mag la conductora.
El tema propuesto Un encuentro inolvidable ( con seres extraños, mitológicos etc)
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¿ Tienes sueños bonitos... ?
Dicen que desde los acantilados de Muxía, los días sin bruma se puede ver América
A veces te siento, mirando lánguida con una pasmina sobre tus hombros contemplando el mar. Giras, te diriges hacia la iglesia que los mareantes han dedicado a la Señora que les protege en su marinar. Te sientas sobre la roca en equilibrio, entornas los ojos y recuerdas
Hace tiempo, un marinero hacía las siete mares. Era locuaz y bravucón. En cada puerto tenía un amor. Enamorado de todas el marinero, había sembrado su semilla en cada jardín
Su mundo, su amada, su amante era la mar. En algún lugar bajo las aguas próximas a Muxía, Maruxaina, sirena joven vivía ajena al mundo de la superficie. Había oído hablar a su madre sobre los humanos, seres como las sirenas pero con patas como los cangrejos.¡ El mero hecho de pensarlo la producía horror a Maruxaina. !
Miraba hacía arriba y veía una claridad azulada que de siempre la intrigó. Una noche, decidió ascender y llegándose hasta unas rocas cercanas a los acantilados contempló el mundo de la superficie. Vio un cielo oscuro plagado de puntos luminosos como el brillo de sus escamas. La brisa la llegaba fría y presa de miedo, se regresó a las profundidades de su mar protector
Pero el mal ya estaba hecho; había bebido en el vaso de la curiosidad y un amanecer volvió a ascender a la superficie. Y lo que vio, la gusto. Y vio colores. Y sintió calores. Sentada sobre la roca, pudo ver como un telón grisazulado de la bruma era a poco levantado por un sol que dominaba el cielo y contempló los verdes puros de la tierra cercana y sintió en sus mejillas, en su piel desnuda toda, la brisa cálida que llegaba de tierra adentro, con olores a humo de chimeneas; y cómo las gaviotas revoloteaban cerca de ella
¡ Qué pena de hermoso mundo, habitado por monstruos bípedos horrorosos ! se dijo. Y descendió cantando una triste canción de amores no correspondidos
El destino hizo que una noche de luna llena, la mar cambiara su genio y trajo al Septentrión de sus lugares de invierno y levantó olas mas altas que el volar de las aves. La espuma salpicaba las estrellas. El marino se aferró a su timón ¡ Bajad velas…girad tres cuartos… rumbo a puerto seguro…! , gritaba el marinero Pero su amada esta vez le quiso sólo para ella, y de un certero golpe le arrancó del timón y las aguas de envolvieron ansiosas de su cuerpo, en íntima comunión Y el marinero descendía y descendía braceando, los ojos desorbitados, hasta que vió como una luz se le acercaba. Es la muerte pensó, cerró los ojos, y se entregó …
No tengas miedo, sintió que le hablaban, abrió los ojos y vió que tenía a su lado una joven, de ojos azules y largos cabellos dorados y la sonrió. Más la sonrió al ver su precioso cuerpo semidesnudo Luego gritó ¡AAAAHHHHH ! al ver que era una sirena. No es verdad lo que me esta pasando, se dijo, las sirenas no existen
Yo te salvé , vi que no podías vivir dentro del mar como yo No te asustes le dijo Maruxaina, yo al verte pude superar el horror y miedo que me distes cuando te vi tan deforme. Se miraron y rieron a la vez los dos. Eres hermoso dijo ella, mientras él la acariciaba los cabellos ¿Cómo te llamas? Maruixaina- contestó; la trajo hacia sí, y la beso. Hicieron el amor durante dos días y dos noches sin parar Al tercer día, el marinero dijo: Maruxaina, debo partir por esos mares de Dios. Ella dijo: espera, te traeré un recuerdo para que siempre me tengas presente Y descendió. Apareció al momento con una caja de bronce. No la abras hasta que no estés en tu mundo. Y cuando ya la silueta del marino se perdió por la linea del fin del mundo, ella rompió a llorar ( Por eso saben saladas las aguas de mar cercanas a Muxía ). Sabía que era todo imposible, y que, jamás le volvería a ver. pero, ¿ quizás llevara su fruto plantado en su jardín..? Cuando llego a su casa, el marinero entregó la caja a su madre dentro había un mejillón de negra cascara, sobre ella en primorosa filigrana blanca, un molusco había trazado un hermoso dibujo. ¡ Qué hermoso! dijo la señora, lo copiaré y lo repetiré con hilos de fino algodón. Así nació el Encaje de Camarillas
Desde la piedra sobre la que estabas postrada, abriste los ojos y sonreíste por la historia hermosa que un marinero y Maruxaina vivieron Su fruto: algo muy hermoso que jamás, jamás el tiempo puede borrar.
Este jueves es Molí del Cayer, nos propone el tema: Historia de nieve
Mi abuela me contaba, cuando yo era pequeña, la historia de la Niña de Nieve.
Esta niña de nieve, en sus labios, quedaba irremisiblemente emplazada en aquel paisaje de nuestras montañas, en una alta sierra de la vieja Castilla.
Los campesinos del cuento eran para mí una pareja de labradores de tez oscura y áspera, de lacónicas palabras y mirada perdida, como yo los había visto en nuestra tierra.
Un día el campesino de este cuento vio nevar.
Yo veía entonces, con sus ojos, un invierno serrano, con esqueletos negros de árboles cubiertos de humedad, con centelleo de estrellas.
Veía largos caminos, montañas arriba, y aquel cielo gris, con sus largas nubes, que tenían un relieve de piedras.
El hombre del cuento, que vio nevar, estaba muy triste porque no tenía hijos. Salió a la nieve, y, con ella, hizo una niña. Su mujer le miraba desde la ventana.
Mi abuela explicaba: «No le salieron muy bien los pies. Entró en la casa y su mujer le trajo una sartén. Así, los moldearon lo mejor que pudieron.» La imagen no puede ser más confusa. Sin embargo, para mí, en aquel tiempo, nada había más natural. Yo veía perfectamente a la mujer, que traía una sartén negra como el hollín. Sobre ella la nieve de la niña resaltaba blanca, viva.
Y yo seguía viendo, claramente, cómo el viejo campesino moldeaba los pequeños pies. «La niña empezó entonces a hablar», continuaba mi abuela. Aquí se obraba el milagro del cuento. Su magia inundaba el corazón con una lluvia dulce, punzante. Y empezaba a temblar un mundo nuevo e inquieto.
Era también tan natural que la niña de nieve empezase a hablar... En labios de mi abuela, dentro del cuento y del paisaje, no podía ser de otro modo.
Mi abuela decía, luego, que la niña de nieve creció hasta los siete años.
Pero llegó la noche de San Juan. En el cuento, la noche de San Juan tiene un olor, una temperatura y una luz que no existen en la realidad. La noche de San Juan es una noche exclusivamente para los cuentos. En el que ahora me ocupa también hubo hogueras, como es de rigor.
Y mi abuela me decía: «Todos los niños saltaban por encima del fuego, pero la niña de nieve tenía miedo. Al fin, tanto se burlaron de ella, que se decidió. Y entonces, ¿sabes qué es lo que le pasó a la niña de nieve?» Sí, yo lo imaginaba bien. La veía volverse blanda, hasta derretirse. Desaparecería para siempre. «¿Y no apagaba el fuego?», preguntaba yo, con un vago deseo. ¡Ah!, pero eso mi abuela no lo sabía.
Sólo sabía que los ancianos campesinos lloraron mucho la pérdida de su pequeña niña.
Ana María Matute ( premio Cervantes 2011 )
Lazos y Raíces nos propone para este jueves el tema de:
" Y SI DE PRONTO ALGO NOS FALTARA..."
El alma