Mag desde su blog " La Transtieda del pecado " una vez más pilota la propuesta para este jueves: Fenómenos atmosféricos, enumerando varios de ellos. Elegí LA LLUVIA y cómo nos afecta
Ocurre que en Dublín las personas con que te cruzas no se conocen entre si.
Si te giras al sobrepasarles verás cómo sus sombras se entrelazan, se abrazan, y se paran para hablar. Parlochean de los encuentros que podrían ocurrir entre ellas,
Pero nadie saluda a nadie, sólo las miradas se cruzan un segundo luego siguen su caminar, buscan otras miradas.
Me siento en Dame Tavern a ver pasar la vida
Pasa una joven púber, que saca pecho. Sus caderas van recitando a Shakespeare: Ser o no ser...
Pasa una mujer bajita, pelirroja guapísima, dos hermanas mellizas con coletas y llamativo rouge en los labios
Pasa una mujer enlutada, ojos inquietos bajo el velo y los labios trémulos. Su mente está en esas perdidas tardes de acaloradas siesta.
Pasa un gigante de esos de circo con todo su cuerpazo tatuado como el de un ganster japonés,
Un joven canoso fumando en pipa llevando un gato siamés con cascabel
Se intercambian las miradas hasta que otros personajes entran en escena: Un ciego con una hiena por lazarillo sujeto con una cadena,
Una prostituta vestida de lentejuelas y mantón de manila
Un efebo de curvilíneo perfil, una mujer tanque de andares contundentes.
Huele a tierra mojada. La lluvia entra en escena justo antes del trueno, después del relámpago
Así todo el zoológico urbano busca una marquesina,
un soportal para guarnecerse de la lluvia o se apiñan debajo de la marquesina del Cine Europa frente a Dame Tavern.
Es la hora: las invisibles campanas tocan arrebato
Se consumen abrazos, seducciones, orgías sin mediar palabra,
sin antes haberse rozado un pelo, casi sin alzar los ojos.
Una explosión de lujuria mueve la Ciudad de la lluvia
Mujeres y hombres empezaran a vivir sus efímeros sueños,
Cada fantasma se representará entre sus brazos,
en una persona con quien comenzar una historia efímera, tan larga como dure la tormenta
Luego cuando toda la ciudad de la lluvia quede iluminada por un cielo limpio, casi cegado, es el momento de recomponer sus ropas, de limpiar sus fluidos y de, sin mediar palabra, regalar una sonrisa que humanice el instante compartido con la pareja que el azar te trajo … por unos instantes.
Luego cierro el periódico, me bebo mi pinta, pago
y prosigo por Dublín al encuentro de tu sombra
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