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8.2.26

El bosque de los robles

 



Ya estoy bien, gracias por sus atenciones
gracias…gracias, debió ser todo por el exceso de trabajo, gracias
Detrás mío quedaba esa clínica de " reposo "
¡ Qué mal, Dios mío !
Y es que sé que todo fué auténtico, que mi mente nunca  estuvo desvariada.
Echo la vista atrás y recuerdo la noche en que Marcos, en la sierra de Gredos junto al robledal, en un botellón, nos narró la leyenda que se cuenta en el pueblo sobre esos robles
El " Robledal de los Suicidas" le llaman la gente sencilla del pueblo
Marcos comenzó a darnos pelos y señales de cómo a ese lugar van las chicas deshonradas, los ricos que pierden su fortuna a las cartas en una noche, los que son incapaces de resolver sus problemas enfrentándose a ellos…
Y se suicidan
Se cuelgan de una rama muy alta, o……
 A la mañana siguiente, no hay cuerpo del suicida, desaparece sin dejar rastro alguno
-Alba se aferraba a mí durante la narración, la verdad es que me senti " protector especial "de ella-
Cuenta Marcos, que al día siguiente solo se sabe que aparece un retoño nuevo de roble ; que exsuda un aceite oloroso muy agradable. Marcos cuenta que son las lágrimas de arrepentimiento por lo que se hizo….
Hace ya casi diez día que regresaba a Gredos, a ver los buenos amigos que allí conservo, cuando antes de llegar al bosque de los robles, vi a aquella pareja sentada en el tronco de un  árbol
Paré el coche
La chica tenía la mirada perdida, de sus muñecas cortadas, salía abundante sangre
El chico, igualmente se desangraba , pero aún atinaba a decirme :  ¡Sálvela a ella, esta muy mal. Por favor !
Regresé corriendo al coche, había una camisa vieja, la hice jirones, para así improvisar torniquetes
La sangre dejó de salir, afortunadamente.
Les arrastré como pude dentro de mi coche y les lleve rápidamente al hospital comarcal más cercano.
De vez en cuando miraba para atrás. La respiración de la chica era cada vez más lenta, y el chico también tenía ya la mirada perdida
Llegué al hospital y fui corriendo a los Médicos de Urgencias;
mientras me acompañaban a mi coche les conté como les había hecho las primeras curas, y de lo mal que estaba la chica.
……
Vístase me dijo el doctor, ya está usted perfectamente
Ya no verá usted personas en su vehículo, cuando en realidad transportaba DOS ESQUEJES DE ROBLE, por cierto? ese olor tan agradable en su coche, provenía de los árboles ?

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1 comentario:

  1. Me dejó una sensación inquietante, como si la historia jugara todo el tiempo con la frontera entre lo real y lo sobrenatural, cómo la leyenda del robledal se mezcla con la experiencia del protagonista hasta el punto de que ya no sabes qué fue verdad y qué fue sugestión o culpa. Ese giro final, cuando lo que él creía haber salvado resultan ser esquejes de roble, me parece perturbador y muy simbólico, porque refuerza la idea de que el bosque “absorbe” las tragedias humanas.
    Genial.
    Un abrazo

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