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25.5.20

La chica del trenzado en dos coletas


La Chica del trenzado en dos coletas

Acrílico, SIN TERMINAR




Nunca supe su nombre, cuentan que las letras la volvieron loca

No recuerda ya, ni el olor que tienen los libros. En verano ama el otoño, la primavera y el invierno
Salta a la calle cada vez que ve llover, abre los brazos en cruz  levanta la vista a las nubes, y rieeeee... sintiendo las gotas de agua en su cara, mientras gira y gira, bailando un vals sin música y sin compañero.

Demasiada nostalgia para ser tan joven
Desde los catorce años barre los bancos de piedra del paseo y recoge las hojas que caen de los árboles. Las cuenta, las numera por tamaños de menor a mayor y de amarillas a rojas. Luego las pone nombres.

Está loca, dicen sus vecinos. En la noche se lleva a su almohada a Neruda, Janette Winterson, Laura Esquivel, Gabriela Mistral, Nicolás Guillén , y Antonio Machado. Los rescata del olvido y luego los muestra orgullosa ante la sociedad. Por eso dicen que está loca. La chica de las piernas bonitas, la del pelo trenzado en dos coletas, la de la risa a carcajadas desbordantes.
Habla sola
Juega con su cocinita, y con sus muñecas, y todos los días, puntual, más puntual que el reloj de la plaza lee historias de vidas ejemplares en voz alta. 

Las muchas letras la volvieron loca.  Mira tres pasos más allá de las personas, mientras sus labios temblorosos recitan versos de memoria.
Adora su ciudad, recorre sus calles cada día y en una esquina entre las calles Olvido y calle del Recuerdo, se encuentra con Roberto, el chico que vende porras y churros a los bares.
Siempre le compra una porra. Luego se la come mirando los titulares de los periódicos en el kiosco cercano

Construye castillos de cristal en la otra cara de la luna, junta piedrecillas de colores y duerme la siesta en un banco donde el sol la hace cosquillas en las pestañas

Ya nadie, ni ella misma recuerda los malos golpes en la cabeza que su padre la daba cuando regresaba  borracho. 
A ella no le importa así protegía a su hermana pequeña.
Luego al final del día lee e ilumina con fantasías, la ceguera de su hermana. Ella es sus ojos. 
Mira al faro de las Maravillas, habla con el sol naranja y se duerme tarareando estrofas de Machado cantadas por Serrat

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4 comentarios:

  1. No sé si tu historia es real, pero yo conozco a una señora muy parecida a tu personaje que duerme y pasea por el paseo Marítimo de Mis veranos.
    Me encantó, tengo que decirte.

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    1. No Tracy. es todo pura ficción, sólo los relatos de mi abuelo :-) son relativamente ciertos.
      Niñas de pelo en dos coletas las hay aunque no estén locas y saben de letras

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  2. Ya me gustaría a mí parecerme a ella.Aunque so de abrir los brazos cuando llueve ,lo hago alguna vez porque soy de tierra de lluvia y cuando hace tiempo que no cae ,la echo en falta.
    Lee y coloca hojas por colores y tamaños,se duerme en un banco,construye castillos de cristal....Amiguco,qué grande es la niña de las coletas.
    Y al final,cierras con una triste pero hermosa historia.La niña que dicen está loca!Bendita locura ,bendita sea
    Me he emocionado muchísimo y también por lo bien que has utilizado la metáfora
    Besucos.Esta historia hay que guardarla !!
    La pintura deberías dejarla sin acabar
    A veces a mí me gusta dejar alguna así,con faltas, según algunos ojos

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    1. Es tanta la dulzura que rezuma esta niña... No está loca, vive una intensa vida interior, ajena a el dolor la maldad, sabe de letras y las da un lugar preferente en su vida.
      Siempre agradezco tu comentario Gó pero en este has desnudado tu alma. Gracias

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