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17.5.19

Mis Viernes: Síbaris

" Leda " - Dioses y humanos
Tintas
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( mis tintas en Instagram: rOdolfO_garr1dO )





Somos navegantes del espacio, en el tiempo.
Evolución. Expansión. Involución.





Hubo un tiempo lejano en el que los humanos interesábamos a los dioses y su apuesta por nosotros era clara
Reunidos en cónclave en el Parnaso, los dueños del Trueno, del Relámpago, del Septentrión, del Alba y de la Aurora, decidieron en unanimidad dar un empuje a la especie que poblaba el planeta Tierra.
Y decidieron mandar tres emisarios a cruzar sus genes de dioses con mortales mujeres sanas y bellas

Y así nació Machupichu, cuna de los hombres-águilas, herederos de dioses, que formaron una civilización de hombres de tez blanca y rubio pelo.
Y los dioses les dieron la técnica de trabajar el oro y de crear grandes murallas de piedra perfectamente labrada.
Dejaron marcas de alineación con piedras en desiertos sin lluvias ni vientos. Sorprendentes inmensos colibríes, monos y animales de increíble perfección en su desmesurado tamaño, además de no ser de la zona  
Y alinearon escondidas bajo tierra grandes esferas de tallada piedra, llave que abre una vez descifrada el camino a las estrellas.

Y también los dioses crearon la Atlántida  más allá del Non Plus Ultra, en la mar océana, en la actuales islas Canarias.
Hombres de tez blanca y pelo rubio.
Guanches de genes y almas que llenara las tierras con hermosísimas mujeres, princesas con nombres de ríos y montañas
Y los dioses les regalaron el dominio del agua, y del fuego.
Crecieron siendo la envidia de sus vecinos, leyenda viva donde las haya

Y al tercer intento crearon Síbaris, a los pies de los Alpes, cercano al Mar Tirreno 
Hombres de tez blanca y cabello rubio
Y los dioses les regalaron el gusto por la música y el total dominio y comunicación con los animales
De esta manera pasaron cientos de años en Machupichu, en la Atlántida y el Síbaris observados de cerca siempre por los dioses

Así, los Sibaritas se recreaban en su perfección, en su amor por lo bello, en la creacción musical y la conjuncción perfecta con los animales
Hasta los nobles caballos danzaban sobre sus patas traseras en equilibrio inestable, al son de la música, en una perfección entre bella y grotesca
La enfermedad no llamaba a sus puertas y las riqueza desbordaban sus arcas, así como su rebosante codicia y desprecio a los pueblos vecinos.

No fueron prudentes (ninguna de las tres experiencias)
Y así sus vecinos, reunidos en primavera, al deshielo de las altas montañas que les circundaba, decidieron conquistar Síbaris en cruel guerra declarada.
Golpes de espadas en los escudos. Truenos de hierro que parten la calma, atemoriza las bestias y amedranta el alma.
¡ Síbaris en armas, prestos brillan corazas, yelmos con largos penachos, brillos que ciegan al sol !.
En dos largas hileras de caballos, centauros armados y bajo lluvia de pétalos son despedidos los hombres de Síbaris  dispuestos al enfrentamiento.
Ruben Darío recitará : " Ya llega el cortejo, ya suenan los claros clarines…."

El campo de batalla es la gran meseta: ese será el tablero de juego. Ambos bandos separados por el río,( espada de plata ). El sol toma partido detrás de los pueblos de humanos, justo enfrente de los sibaritas.
Síbaris avanza en dos interminables hileras golpeando sus armas en sus escudos. Llenan el horizonte de brillos de sol  y de hierro
Los humanos esperan en silencio hasta que las tropas cabalgadas de Síbaris entran en el río, con el sol en su orto
¡ Suenan clarines
suenan trompetas !
Los humanos cantan hermosas canciones que hacen que los pencos,  se eleven sobre sus cuartos traseros ante el asombro de sus cabalgaduras blancas  de semidioses. Síbaris cae
Y los caballos siguen en danza grotesca mientras sus jinetes desconcertados apenas pueden moverse con sus armaduras en el agua .
¡ El caos !
De pronto el cielo se cubre de una nube de certeras saetas que atraviesan el alma. Relámpagos de hierro que tiñen los ríos de sangre
Desde su Paraninfo los dioses ven impotentes la masacre

Síbaris es después tomada, sus riquezas repartidas, sus mujeres violadas y sus hijos serán ya esclavos para su desgracia.
¡ IRAAAA DE DIOSES…que maldicen la especie humana !.
Así los dioses mandan lenguas de fuego sobre la Machu Pichu de los hombres-águilas.
Y hacen que las aguas se traguen la Atlántida dejando tan sólo las islas como testimonio de su venganza.
¡ JAMÁS ! gritan al unísono los dioses
Y de esta menera, el Septentrión se recoge a su helado reino
y el Trueno, el Relampago, la Aurora y el Alba

Ya sólo queda la leyenda  para recuerdo de lo humano, abandonodo para siempre por lo divino

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1 comentario:

  1. Grande relato bien trabajado ,hasta el extremo de sentirse dentro de él al leerlo
    Qué pena que la torpeza siempre acabe ganando!
    Dioses y hombres enfrentados...siempre las guerras!
    Pero si es tan bonita la armonía,porqué nos empeñamos?
    Bueno,estoy "hablando en alto"Me ha fascinado otra vez tu cuento
    Besucos y gracias

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