Vistas de página en total

24.5.19

Mis Viernes: El Parque



" Joven sin rostro "
Acrílico


La tierra todavía olía a mojada.



El cielo estaba cubierto de grises nubarrones, el ambiente seco, había mucha electricidad estática que nos envolvía
EL doctor, me había dado de alta " ya estás bien puedes irte a tu casa…." me dijo
ja ja ja. ¿ A qué casa ? le dije con tono de sorna.


Vagaba por la ciudad me encontré con lo que algunos llaman parque , pero que no es si no el ensanchamiento del cruce de cuatro calles.
Apenas 40 x 60 metros, unos matojos desatendidos nunca regados, llenos de papeles que quedaron presos entre sus ramas
Unas acacias y el resto, álamos.
Arena por suelo y en los cuatro puntos cardinales unos bancos que fueron en su día de maderas barnizadas sobre estructura de hierro forjado
Me senté en uno de ellos, y cabizbajo observé la punta de mis zapatos.


¡ HOLA ! ¿ tú no eres del barrio verdad?
Miré los zapatos de trenzados de finas correas en unas piernas bonitas, la falda blanca por encima de las rodillas.
No, contesté
Se puso a hablar y  hablar como si fuéramos colegas de toda la vida.
Era bonita, de carnes prietas y jóvenes
¿ Entonces, no tienes dónde vivir siquiera?
Ven. Y sin poder siquiera quejarme me arrastró hacia una de las casas que daban al parque
Era decadente, de tres alturas, se veía una terraza remetida en lo que seria el ático
Ladrillos que comenzaban a deshacerse, imitando las grecas del mudéjar, barandas de hierro forjado por balcones donde se depositaban botellas de butano vacías, alguna ropa tendida tan desgastada y comida por el sol como la fachada del edificio.
Pasamos al portal, estaba tan oscuro
Lo primero que me llamó la atención fue el olor a humo, a pis, a repollo y a guisote adherida ya a cada átomo del ese edificio
El techo muy alto, las paredes con un friso de gastado estuco 
Me llevó a la escalera que arrancaba en su lado izquierdo de gastados peldaños de madera
Al soportar nuestro peso, crujían, eran como teclas de un piano que daba su nota al ser presionada
La vista se me fue acostumbrando a la penumbra, al sobrepasar el primer piso y dejar atrás el rellano noté que éramos espiados a través de la mirilla de uno de los pisos.
No se de dónde sacaba esta chica las fuerzas para ascender casi de dos en dos los peldaños
Entre el segundo y el tercero, nos cruzamos con un viejecito de pelo gris. Vestía un batín ceñido por un cordón, todo él a juego con las zapatillas de franela que llevaba
Al verte, te sonrió y te dijo…
-"Eres el cascabel de esta casa, bendita seas…."-
tú te acercaste hasta él y le besaste la mejilla diciéndole: Don Pío…. por qué no quiere casarse conmigo? , entre las risas nerviosas que a él le producía tus palabras.
El tercer piso, la puerta de la derecha era la de tu casa, eso me dijiste
Seguimos subiendo hasta un ático que, efectivamente, estaba remetido sobre la fachada a la calle
Atravesamos el patio, sucio, de baldosa  roja, y abriste la puerta que nos llevó hasta una estancia de una sola pieza, donde en un rincón, se veía una cocina de carbón,  une mesa renqueante, dos sillas y un jergón en el suelo. Y lo que supuse que era el aseo
olía como toda la casa a humo.


Era de mi tío me dijo, pero él ya no lo necesita, vive en Barcelona
Sabes que yo no podré pagarte al menos de momento la dije
¡ Eres bobo jajaja.!
Tú descansa y busca trabajo, luego ya irás a algún sitio mejor que éste.


Dos días, para dejar aquello adecentado y eso que era un cuartucho de mala muerte.
Las viejas sabanas, las emplee en cortinas para la única ventana. Compré tierra y robé plantas de otro parque más expléndido que el nuestro, para meter vida en la casa , unas simples margaritas blancas.
Lavé, limpié  y tiré lo inservible
Sábanas limpias y utensilios mínimos de comida que compré en Ikea, y aquello ya olía a limpio
Y…me puse a buscar trabajo: Era un hombre nuevo
Ese mismo día me contrataron como reponedor en Carrefour no era mucho y tenía que madrugar, pero era trabajo…
Los cielos grises del primer día ya no me cubrían
lucía el sol en un azul limpio y todo era bonito
Hasta el parque me parecía vivo


No había vuelto a ver a mi bienhechora, desde aquel día afortunado. Cené y después de escuchar un poco de música en la radio, me acosté
No conseguía dormirme, estaba nervioso, presentía algo.
Serían las doce cuando escuché el inconfundible sonido del crujir de las maderas de entre el tercero y el ático
luego sentí que andaban en la cerradura
Agarré un palo de beisbol que había comprado y dispuse cerca mío en las noches
La puerta se abrió; era mi amiga. Su silueta se recortó entre las tenues ropas que llevaba, al contraluz del exterior ;
mi respiración se agitó
Esperé…
¡ Hola! ¿ te he asustado?
Bueno al principio, no sabía, luego, al verte  me dije: tengo mi primera visita en la casa jejeje
Espera que enciendo la luz
No…., me dijo: no, no la enciendas, déjame estar cerca de ti, así, sin luz
No supe contestarla, temblé, estaba tan nervioso, ansioso más bien hacía mucho que no besaba a una mujer
No dejaba de mirarme a los ojos
Tomó mi cara con sus manos y me besó, despacio me fue comiendo los labios,  mi cuerpo experimentó una sensación…
me estremecí, mis sienes latían como para reventar
toda mi sensibilidad estaba concentrada en mis labios ,veía, oía, palpaba olía…gustaba por mis labios
Nada mas existía
Toda una vida pasó en ese beso, toda una eternidad  por un beso por el que, no importaba perder el cielo o ganar el infierno.
Las manos componían carnes, las moldeaban como el alfarero da formas al barro húmedo
Caímos, no hubo palabras, rodamos, gemimos...
El alba con sus luces tenues me despertó, no estaba ella, pero su olor invadía la habitación  a sudor, a sal, a sexo….


Ese día en el trabajo me llamaron la atención varias veces; colocaba compresas junto a zapatos, cacerolas con pijamas y bombillas con perejil jejejeje
Durante ocho noches cada una de ellas, teníamos nuestra cita
me estaba enamorando de ella
Me sentía amado, aquello no era sexo, y yo me daba, me daba con todas mis fuerzas
Ese sábado coincidía con el día de pago, era mi primer sueldo ganado. Compré salmón ahumado, y una botella de cava , aceitunas rellenas, quesos, foi, panecillos, tomates, una cebolla , estaba radiante de alegría
Y llegué al parque…

Me quede desconcertado
no era capaz de  articular palabra alguna
paralizado como una estatua, no entendía nada…..
NO HABÍA CASA
….
….
….
Me senté en el banco, el que me recibió el primer día;
paso una mujer enfundada en negro, y la pregunté:
¿Señora y la casa.de ahí   ?
- ¿Esa casa…?
Se prendió fuego hace 3 años, me dijo
...
….
Y que fue de la gente?
estarán con sus familiares. Bueno no , Don Pío, y una jovencita muy alegre no pudieron salir y ahí quedaron
Me desplomé.
Sujete la cabeza entre mis manos y lloré
No entendía nada…? 

¡HOLA!  ¿tú no eres del barrio, verdad?
mire los zapatos de trenzado de finas correas en una piernas bonitas la falda blanca por encima de las rodillas
... 



2 comentarios:

  1. Joooo,qué pena.Vaya pesadilla!!
    Con lo bonito que era el cuento al final acaba así.
    Sueños tan extraños y hermosos,llenos de alegría ,con chica buena y casa arreglada con un toque de margaritas...
    Qué triste la vida del que no tiene a dónde ir.
    Besucos, cuentacuentos!!

    ResponderEliminar
  2. Una bella historia como las que me gustan, mezcla poética de misterio y esperanza, luz y sombra atadas al alma sensible de quien es puesto por el destino frente a una encrucijada, que casi nunca responde a la razón más que al corazón. Un abrazo!

    ResponderEliminar