Iniciamos nuevo mes con Mónica de guía, desde su blog Neogéminis, nos propone escribir sobre: Hadas, duendes, magos y alquimistas.

Esta es la historia cierta de una niña y un duende que ocurrió hace años. La niña nació en un lugar de cuentos de hadas, con un fondo de altas montañas coronadas de nata y azúcar, que reflejan sus brillos sobre los fértiles valles al pie del lago. La niña nació delicada: Una sola picadura de avispa podía llevarla a una situación crítica. Desde muy pequeña, su madre la fabricó una urna de cristal , sin puertas ni ventanas. Desde allí veía jugar a los niños, pero cada día tenía más ojeras y su tez de por si como la nieve, tomaba colores de cera virgen. Sus ojos azules no perdía detalle. Callaba, necesitaba el silencio Un día su madre tuvo que ausentarse de casa, y dejó a su hijita en su urna, en medio del jardín. El sol ya calentaba la primavera, y apareció un duende de esos con alas de libélula, con gorro y risas que todo lo envolvía: ! yuyuuuuuu…¡ y flaaaaaash se metió en la urna con la niña, atravesando las paredes como si fueran de viento. Puso su mano en la frente y dijo en su idioma de duende " caroatival diurti firnumbea" El duende la sonrió y salió al exterior, comenzando a cantar y llamando al viento Y el viento llegó levantando del suelo las hojas que se pusieron a bailar Y croaron las ranas, y las moscas zumbaban ronroneando de dos en dos La niña gritó: ¡ quiero salir a bailar con vosotros ! - por favor -. El duende silbó al viento que obediente envolvió con sus invisibles brazos, la urna y con suavidad, la dejó caer, para que no se dañara la niña Y la niña se unió al cortejo, jugando con las flores, y cantando la melodía que el duende tocaba con su flauta, bailaba imitando a los pingüinos en sus movimientos. La madre casi se muere al ver a su hijita fuera de los cristales , pero contempló que el color sonrosado regresaba a sus mejillas. Supo que estaba curada A todo esto, el duende montó a horcajadas sobre su amigo el viento, y raudos se elevaron hasta lo más alto de las montañas más altas, coronadas de nata y azúcar al el grito de ¡ yuyuuuuuuu..! |




