Patricia desde su blog "Artesanos de la palabra " anima que escribamos un episodio que hayamos pasado vergüenza, a continuación cuento el mío:

Mi abuelo en sus jóvenes años fue marinero, cuando cumplí 18 años, me ofreció un cigarrillo, me miró fijamente y me dijo: Rodolfo, ya eres mayor para escuchar lo que te voy a contar:
" Tendría yo treinta y pocos años, mi barco había atracado en Dublin. No se cómo ocurrió, bueno, si, te contaré: Paseaba por Crow St, cerca Cecilia St, una chica vino hacia mi y me dijo: -"Llevo un tiempo observándote, creo que me gustas. No soy guapa, soy intelectual, toco el arpa y pinto, hoy me he atrevido, nunca lo hago pero voy a pedirte que pases una noche conmigo.
Nos dirigimos por Wellington Quay bordeando el río Liffey, hasta llegar a su casa. Era espaciosa, sencilla, de paredes blancas y suelo cálido. Desde una de las ventanas se veía a lo lejos el Mar. hablamos de García Márquez, del monólogo interior de Ulises, del existencialismo ateo de Heiddegger, yo la contaba de como hacer ensaladas camperas, salmón marinado y otras recetas de verduras o legumbres. Sonreía y me aplaudía en cada receta. Me besó, un beso sencillo, con sabor a mar, luego borrachos de caricias, nos fuimos a la cama. Su cuerpo, escurridizo como la verdadera felicidad, se derritió entre mis manos. La cálida sirena lejana llegaba hasta nosotros en un susurro cansino. ¿Te importaría si fumaba? La dije que lo hiciese, que no había problema. - ¿Es la primera vez que estás con un marinero? la pregunté - Es la primera vez que estoy con un hombre -respondió. Atenazándome con sus brazos, me oprimió contra su pecho, con vigor: puro abrazo de soledad. Me avergoncé por tanta entrega sin más
- No vuelvas a decir que no eres guapa: eres la mujer más hermosa del mundo ¿me oyes? - ¡Calla! -se rió irónicamente, y me dio un beso en la punta de la nariz. Nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente me desperté temprano, ella ya se había ido. Había una nota:" desayuna, en la nevera veras lo necesario. Queso de cabra, yogur de Aloe, mermeladas. Luego, cuando salgas, cerciónate que apagas las luces y la puerta queda cerrada. PD.: Si oyes ruidos es mi gato, que entra y sale cuando quiere"
Mi barco no zarpaba hasta tres días después. Me pasé a primera hora de la tarde y la dejé por debajo de la puerta una nota: Estaré tres días en el mismo lugar donde nos encontramos, a las 24,00 horas ven. Jamás he visto una chica que no es guapa, como ella. Sigo esperándola; he aprendido algunas recetas de cocina nuevas que quisiera enseñarle, y cómo distinguir los buenos tomates .
Nieto: la belleza no es cosa de guapura física, recuérdalo .