Mag desde su blog " La trastienda del pecado " nos propone como tema este jueves: El espejo
Todo comenzó aquella tarde, paseaba por Portobello Road, miré el escaparate
La tienda era victoriana, llena de nostalgias imperiales, ropas de cuando la India era colonia inglesa, jarrones cloisonet,
lámparas modernistas, mesas de comedor en madera de caoba
No pude resistirme.
Entré
La campanilla en la puerta adelantó mi presencia
¡¡ Ding – Dong !!
El anciano anticuario levantó la vista del diario que hojeaba, sus quevedos se mantenían firmes en su nariz de claro caballete judío
Vestía un batín azul marino, debajo un elegante traje en sheatland gris marengo
En un perfecto inglés de Oxford se dirigió a mi:
"Mi lord, le estaba esperando"
Me sorprendí
Señaló un gran marco tapado por un guardapolvos:" Ayer, me avisó de su visita"
No entendía nada
"Señor, es un magnífico espejo de auténtica oblea de plata pulida a mano. El enmarcado es del siglo XVIII, dorado por Julien Buartoult"
-"Lévesele, es suyo"-
Quedé perplejo:" ¿ Mío, por qué?"
"Señor, durante trescientos años este espejo ha elegido siempre a su dueño. Llegará un día que esa tradición se rompa…¿Supongo?"
El anticuario llamó a un transportista. Me trasladó hasta casa y subió el espejo totalmente tapado el cristal, tal y como estaba en la tienda.
Ya a solas en casa, las últimas palabras del anticuario regresaban a mi recuerdo
"Él, siempre te adelantará el futuro. Verás la imagen de mañana…del mes próximo, del siguiente año…"
No me gustaba la idea de adelantar mi vida y verla; como si de una película se tratara
Mi curiosidad era tan fuerte como mi prevención
Finalmente, terminé levantando la parte inferior derecha del lienzo que protejía el espejo
La imagen que reflejaba no era la mía, era la inconfundible imagen del anticuario, con su batín azul cobalto
Aquello era demoniaco, no quise ser poseedor de este espejo cuya sólo idea de ser futurible me alteraba por completo
Fui por mi escopeta, la cargué con dos cartuchos
La encaré y disparé a la parte central tapada del espejo
¡¡¡¡POOOUUUMMMM !!!!
Sonido de cristales rotos, el espejo hecho añicos
Ví como se formaba un bulto tras el lienzo que se desplomaba a mis pies
En un charco de sangre, yacía agonizando el anciano anticuario,
con el pecho destrozado por mi disparo
En la calle el inconfundible aullido de una sirena de la policía
acercándose a mi casa

tienes ganas de seguir escribiendo en un mundo que tiene maldad La gente odia sin saber porque odia y se escapa de la felicidad
ResponderEliminarMe alegra verte de nuevo un abrazo
EliminarUn bonito texto donde el misterio y suspense nos tiene activados. Me gustó mucho. Abrazos
ResponderEliminarInquietante relato! Me encanta la idea de que los objetos escojan a su dueño, pero aqui las consecuencias fueron desastrosas! La foto es genial! Un abrazote!
ResponderEliminarMarifelita desconcierta que un objeto elija a su dueño es como darles alma Un abrazo
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarQué inquietante. Mejor no haberse quedado con el espejo y haber evitado la tentación de mirar. Un abrazo
ResponderEliminarNuria y eso que el espejo veía el futuro Un abrazo
EliminarEl anticuario sabía todo ello, pues conocía la identidad de su asesino
ResponderEliminarLucy una buena apreciación Quizás el anticuario deseaba su propia muerte
EliminarEn resumen, ¿el anticuario era el espejo? Qué idea tan buena.
ResponderEliminarSaludos cordiales.
Mercedes una nueva interpretación del relato Un abrazo
EliminarPodía haberse titulado "El anticuario maldito". Estupendo micro, con una intriga hilada desde el momento en que el anticuario le dice que le regala el espejo porque este elige a su dueño.
ResponderEliminarSaludos
El anticuario fue incapaz de alterar el futuro Un abrazo
EliminarQué bueno ha estado el relato. Qué intrigante que apareciera el reflejo del anticuario en el espejo, buffff y ¡¡¡¡te lo cargaste!!!!!!!
ResponderEliminarMe encantan estos relatos de suspense, me has quedado con ganas de leer más. Hace falta una segunda parte. Ya te imagino en la carcel jajajaja.
Un abrazo.
PD.- Esta vez no pienso perder el comentario, lo copio y me lo guardo por si no lo veo aparecer por aquí, estaré pendiente.
Maria se agradece tu interés pero...si voy a la cárcel al menos me llevarás bocadillos de jamón con o sin lima dentro Un abrazo
EliminarTal vez ese era el deseo oculto del anticuario, que alguien terminara con su condiciónn de guardián del espejo mágico.
ResponderEliminarMe intriga como lo supo la polícia, como llegaron tan rápido a la casa del protagonista.
Saludos.
Demiurgo buenas ambas apreciaciones El problema es que el espejo no podrá darnos pistas al haberle destrozado de in tiro
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarHola Rodolfo, intenso relato, me ha gustado mucho con ese final sorpresa... Los espejos antiguos tienen ese poder de producir intriga y misterio en su reflejo... Besos por ahí!!!
ResponderEliminarMari lis espejos lis gatos negros y los currvos son personajes de Poesía y están envueltos en misterio Un abrazo
EliminarHola Rodolfo, un relato intenso, donde sin saberlo ni esperarlo y por obra de ese espejo mágico se transformó en un asesino, muy buen relato con un final sorpresivo pues nunca lo imaginé.
ResponderEliminarUn abrazo.
PATRICIA F.
Patricia si me dieran la oportunidad de saber siempre mi futuro Y no poder cambiarle la verdad es que no tendría libre albedrío Sería un horror Un abrazo
EliminarHas hecho todo un relato de intriga donde cada uno ya se ha hecho sus componendas. Él se convertirá en el anticuario y cuando alcance su edad morirá de un tro en el pecho, desagregado por él mismo de joven.
ResponderEliminarY vuelta a empezar. eso es la vida eterna, ¿ no?
Gabiliante has dado la vuelta al relato y tu hipótesis es genial zun saludo
EliminarUn texto inquietante. Un espejo que escoje a sus dueños y un anticuario de por medio...Hemos tenido ideas similares. Buena aportación. Saludos!
ResponderEliminarLady no hay nada nuevo bajo el sol Me alegro haber coincidido contigo Un abrazo
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
Eliminar¿No había otra forma de acabar con el espejo? ¡Con haberlo dejado tapado de por siempre o haberle puesto una mano de pintura de esa que no deja pasar ni la luz. ¡Vaya final! Si es que a veces es mejor no hacer algunas cosas.
ResponderEliminarLo cierto es que toda la entrada del texto es impecable. Me gusta y me ubica.
Millones de gracias por semejante relato :-9 Siempre es un verdadero placer pasar por aquí.
Un beso enorme.
Mag las posibilidades de un final diferente son tantas como personas que podemos leerlo pero acabar con él me pareció la adecuada Un abrazo
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