Mónica desde su blog " NEOGÉMINIS " abre el 2024 con su propuesta variada de inspiración en alguna de las fotografías que lo acompaña. Elijo esta para el tema que desarrollo
AUSENCIA
Era más de medianoche. El tren llevaba ya un buen rato parado en aquella estación. Salí al pasillo a respirar aire limpio . Del penúltimo departamento llegaba el sonido de juerga adolescente.
Aparte de ellos nadie más viajaba en el resto del vagón, salvo el revisor que ocasionalmente caía por allí
Entonces entró aquella chica.
Justamente acabada de arrancar el tren entre una niebla de vapores, la vi desde la penumbra del otro lado del vagón. Tenía el pelo largo y llevaba unos pantalones vaqueros muy ajustados, casi nuevos.
¡Dios santo!, pensé, es preciosa.
Seguí haciendo que miraba por la ventana, mientras observaba su reflejo en el cristal moverse cadenciosa por el estrecho pasillo, cargada con una pesada mochila sobre su costado.
Entró resuelta en la estancia de los alborotadores de la guitarra y durante un breve instante cesó el canturreo en su interior y un murmullo de voces se formó dentro de él.
Salió enseguida presurosa y apenas me quise dar cuenta la tuve ante mí con sus hermosos ojos abiertos de par en par…
No recuerdo demasiado bien como se sucedieron las cosas.
De qué demonios comenzamos a hablar ni qué la dije exactamente, pero aquella noche fue el preludio de nueve semanas y media locas de pasión, con carreras de la mano bajo la lluvia riendo sin cesar.
Con paseos desnudos a la luz de la luna sobre la tibia arena de la playa y largas sesiones de sexo salvaje entre las olas o sobre la arena.
Las dunas escondieron de la luna la tienda de campaña y sus pezones rosados ( con el lunar en...si justo ahí ), que me cobijaron bajo su agradable cortina de sudor y miel haciéndome zozobrar como una barca sin marino que la gobernara.
Y un buen día, quizás cansada… de pasear desnudos o de sexo loco… se marchó.
No sé si la dije que la quería.
Cogí otro tren , habíamos quedamos en vernos, pero no lo hicimos.
La vida o aquel tren me llevaron más lejos de lo que yo mismo pensé.
Y aquello quedó en un bello encuentro.
Todavía recuerdo sus ojos, los recuerdo, muy grandes, pero he olvidado lo demás. Como tantas cosas.
La vida se las ha llevado a ese extraño lugar donde no se regresa jamás...
PD._ Esto no puede acabar así. Sin que sirva de precedente
os diré que acabo de recibir un telegrama de ella, que me espera en la estación de trenes de Atocha, bajo el reloj de la gran sala de espera, dice que todo la lleva a mi ciudad

Las estaciones de trenes, tanto en sus andenes como dentro de los vagones nos traen y evocan siempre bonitas historias de encuentros y desencuentros! Algunos románticos y casuales, y otros quizá algo más tristes! La Post Data genial, porque aunque la historia es bonita así, con ese punto de melancolía, un final con feliz reencuentro siempre gusta! Je, je!! Un abrazote!
ResponderEliminarSi los viajes en tren están devueltos en un cierto misterio todo es posible Y en final se lo merecían ambos In abrazo
EliminarLindísimo post. Ella, en el final del texto, y tras esos tres meses, está dispuesta a reencontrarse con el narrador. Precioso final.
ResponderEliminarUn abrazo, y feliz jueves
Albada, feliz año , si el premio para ambos fue el reencuentro y con él un final feliz Un abrazo
EliminarHola Rodolfo, una bonita historia de amor, las estaciones suelen tener ese encanto, aunque los asientos de la foto no inviten al amor precisamente... (Yo también he elegido esa imagen).
ResponderEliminarUn abrazo. :)
Merche hemos coincido en la foto para inspirarnos, si las estaciones tienen mucha leyenda
EliminarMuy romántico, y yo que tú iba volando ajjaj. Los trenes y sus destinos, pero sobre todo aventuras. Un abrazo.
ResponderEliminarCampi le dire a mi personaje que se apure en llegar puntual a la cita Un abrazo
EliminarFeliz giro al final que abre una ventana al posible reencuentro. Ojalá sea brillante, ojalá más asentado pero igual de apasionado y trascendente. Un abrazo rodolfo. Muchas gracias por sumarte
ResponderEliminarlos reencuentros tienen un baúl de emociones, no hay que dejarlos pasar Un abrazo
EliminarHola Javier: Quiero creer que hay una alusión velada s KIm Bassinger, sus nueve semanas y media y su apasionada y tormentosa relación con Mickey Rourke. Me gusta el giro de tuerca final con esa posibilidad de reeencuentro.
ResponderEliminarPepe, los personajes debieron pasar nueve semanas y media inolvidables Un abrazo
EliminarLas estaciones son el escenario de muchas historias que, como la vida misma, algunas veces acaban bien. Saludos
ResponderEliminarlady_p
siempre es posible que alguno de los personajes se fuera por tabaco... y adios muy buenas Un abrazo
EliminarHola Rodolfo, nueve semanas de inolvidable pasión y es que las estaciones son puntos donde surgen historias de amor. Cómo anécdota te diré que mi abuelo se marchó a por tabaco y volvió dos días después con una borrachera del copón... Un abrazo
ResponderEliminarNuria jajaja es que a veces el tabaco se sube a la cabeza
EliminarMe mata la curiosidad, de lo que salió de esa cita en Atocha.
ResponderEliminar¡Qué romántico relato!
Tracy hablare con mi personaje si el reencuentro fue concluyente Un abrazo
EliminarQue lindo encuentro en ese tren, y todo lo que vivieron estos personajes. Que bien que hayan terminado en encontrarse, a veces un final feliz te alegra la vida.
ResponderEliminarUn abrazo,
Cecy una segunda oportunidad no se da a todo el mundo Un abrazo
EliminarUn encuentro de lo mas romántico, tren, mar, arena, tienda de campaña, nueve semanas de pasión y cien años de ... olvido. Pero basta un telegrama para que unos ojos vuelvan a tomar cuerpo y dar pie a ... a qué? Señor narrador, ya nos contará. Abrazos
ResponderEliminarEsther si, un coctel perfecto para...el recuerdo
EliminarSoy Esther, no sé envié en anónimo :)))
ResponderEliminarEsthern jajajaja, no uno: dos, pero en este te identificaste
EliminarNueve semanas y un espacio de maduración para el reencuentro; y quizás se suceda de nuevo la magia. Un relato magníficamente romántico
ResponderEliminarUn abrazo
Camila, pongamos una sonrisa a un final feliz, es gratis Un abrazo
EliminarUna deslumbrante, que produjó un silencio momentáneo con su aparición.
ResponderEliminarQue influyente esa casualidad, que desembocó en paseos a la luz de la Luna y largas sesiones de sexo loco.
En algún momento, se fue. Pero tiene deseos de volver.
Saludos.
Demiurgo, todo sea que tengamos que viajar más a menudo en tren, no se...Un abrazo
EliminarA mí también me mata la curiosidad. Suerte del post final porque me habías dejado con un regusto agridulce. Precioso relato. Besos.
ResponderEliminarMoly, despues de una comida, los postres suelen ser dulces, como los relatos de encuentros Un abrazo
EliminarLamentablemente ya no hay trenes de departamentos, pero seguro que el protagonista se las ingenia para volver a la playa.
ResponderEliminarabrazooo
Gabiliante no ya departamento en los trenes tampoco los años para nueve semanas y media
EliminarAy, las miradas amadas
ResponderEliminaren los sueños rescatadas
Julio bonito posit un abrazo
EliminarQueremos saber qué ocurre después de esa PD, Rodolfo ;) ¡Espero que no os equivoquéis de tren con lo ajetreada que es Atocha!
ResponderEliminarUn besazo juevero
dafne, jajajaja hablare con mi personaje y que me cuente que hay tras ese segundo encuentro Un abrazo
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