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4.8.21

Encuentro juevero: Historias entre humos y penumbras


Una vez más Mónica nos hace la propuesta para este jueves:
Historias entre humos y penumbras
Mi relato sobre este tema podéis leerle abajo

 




Cuando salía encerraba a los gatos. Los buscaba, debajo de los muebles, detrás de los libros, y los llevaba en brazos, a su dormitorio. Allí se acomodaban sobre el sofá de felpa raída, hasta su regreso. Eran cuatro, cinco, seis, según se deshiciera de las crías, pero todos semejantes, grises y rayados y de un negro carbón.

Serafín no los dejaba en la salita que, con un baño minúsculo, era todo su exiguo apartamento, por temor de que la gatería trepase a la cómoda encima de la cual el espejo ensanchaba su soberbia.

Aquel heredado espejo constituía su único lujo. Era muy grande, con el marco dorado, isabelino. Frente a él, cuando regresaba de la oficina se sentaba a cierta distancia de la cómoda y contemplaba largamente, siempre en la misma actitud, la imagen que el marco  le ofrecía: la de un muchacho de expresión misteriosa e innegable hermosura, que desde allí, la mano izquierda abierta como una flor en la solapa, lo miraba a él,  fijos los ojos del uno en el otro. Entonces los gatos cruzaban el vano del dormitorio y lo rodeaban en silencio


 Nada, ni el libro más admirable ni la melodía más sutil, podía procurarle la paz, la felicidad que adeudaba a la imagen del espejo. Ya casi no limpiaba las habitaciones, y la mugre crecía en el piso, en los muebles, en los muros, alrededor de la cama siempre deshecha. Apenas comía. Traía para los gatos, exclusivos partícipes de su clausura, unos trozos de carne cuyos restos contribuían al desorden, y si los vecinos se quejaban del hedor que manaba de su apartamento se limitaba a encogerse de hombros


Una noche, mientras Serafín cumplía su vigilante tarea frente a la quieta figura, uno lanzó un maullido loco y saltó sobre la cómoda. Serafín lo apartó violentamente, y los felinos cejaron en su empeño,  pero cualquiera que no fuese él, hubiese advertido en la nerviosidad gatuna, en el llamear de sus pupilas, un contenido deseo, que mantenía trémulos, electrizados, a los acompañantes de su abandono.

Serafín se sintió mal, muy mal, una tarde. Cuando regresó del trabajo, renunció por primera vez, al goce secreto del espejo y se estiró en la cama. No había llevado comida, ni para los gatos ni para él. Con suaves maullidos, desconcertados por la traición a la costumbre, los gatos cercaron su lecho. El hambre los tornó audaces a medida que pasaban las horas, y valiéndose de dientes y uñas, treparon por la colcha, pero su dueño inmóvil los dejó hacer. Llego así la mañana, avanzó la tarde, sin que variara la posición del yaciente, hasta que el reclamo voraz trastornó a los cautivos. Como si para ello se hubiesen concertado, irrumpieron en la salita, maullando desconsoladamente.

Allá arriba el triunfal espejo desdeñaba la miseria del conjunto. Con ágiles brincos, los gatos invadieron la cómoda. Su furia se sumó a la alegría de sentirse libres y se pusieron a arañar el espejo. Entonces la gran imagen del muchacho desconocido que Serafín había encolado encima de la luna ­y que podía ser un afiche o la fotografía de un cuadro famoso, o de un muchacho cualquiera, bello, nunca se supo, porque los vecinos que entraron días después en la sala sólo vieron unos arrancados papeles­ que cedió en tiras a la ira de las garras

Luego los gatos volvieron al dormitorio, donde el hombre horrible, el deforme, el Narciso desesperado, conservaba la mano izquierda abierta como una flor sobre la solapa y empezaron a destrozarle la ropa para después comulgarse a su dueño.


25 comentarios:

  1. Cambiar las rutinas como he leído no es favorable, tampoco lo es saber "escuchar" a nuestras mascotas.

    Alguna vez hace muchos años vi una película, me parece de Steven Spielberg de gatos, muchos gatos que consumían a sus visitantes de la isla, después de verla es fecha que no la olvido.

    Espeluznante y muy buen relato, Rodolfo
    Abrazo

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  2. los gatos se dejan llevar a su manera, dales su comida, un rincón limpio y a cambio tendrás un compañero, pero...nunca dejan apartado ese punto de animal felino y salvaje. Gracias por comentar. Un abrazo

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  3. Contundente, espeluznante, conmovedor relato de un desdichado ser que se dejó atrofiar en la soledad de su retiro solitario acompañado sólo de una imagen idealizada de quien no pudo ser y el coro de sus gatos, que terminaron por devorarlo cuando ya no los pudo alimentar. Gracias, Rodolfo por ser parte de este nuevo encuentro literario. Un abrazo

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  4. Carecer de empatía elegir ser un náufrago en la sociedad por voluntad propia termina haciendo perder la cordura Gracias por tu comentario Un abrazo

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  5. Impresionante, es como el delirio de un loco. Esa visión de los gatos en el espejo...
    Tengo una fobia, y es felina, les temo, su mirada, sus mau, la forma en que se aparean.
    Dantesco... Me muero.

    Gustab y mis fobias.

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    1. cada uno somos dueños de nuestras filias y nuestras fobias, personalmente sobre los animales domésticos ni lo censuro ni lo alabo, pero me pone de los nervios ver a algunas personas dar besitos en los morros a los animales . El personaje del relato, cuerno... no lo estaba. Un abrazo

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  6. Rodolfo, un espeluznante relato. MUYYY MUYY BUENOOO ...

    Sí, los animales de compañía. ¿Quién acompaña a quién?

    Enhorabuena por tu creación literaria.
    Un abrazo

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    1. Gracias Berta yo estoy convencido que el mejor animal de compañía es otro semejante Domesticar un animal fue una interrelación en la que ambos salimos ganando Gracias Un abrazo

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  7. Los perros siempre tuvieron una función más funcional(hacían otras cosas aparte de compañía). hablando de los tiempos en que se domesticaron los animales. El gato solo espanta a las ratas y es agradable de mirar cómo se mueve. Es raro que se domesticaron al gato, que además , como bien dices, nunca está domesticado. A mi personalmente, me gustan más los gatos , pero no he tenido nunca ni uno ni otro.
    Los gatos son culpables de destruir la estampa, luego él yaciente ya había cumplido,había llegado a ser lo que erra,solo era carne.
    Saludos rodolfo

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    1. hubiera podido tener leones y no gatos, pero su fin estaba escrito. Los animales son irracionales el personaje debió ser racional, pero su vida en bucle adorando una imagen no le hacía merecedor de una vida "normal"´. gracias Gabiliante un abrazo

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  8. Un relato espeluznante y más para quienes vivimos rodeados de felinos. Espeluznante pero magnifico, besos.

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    1. Tranquil a seguro
      Tu no eres así puedes seguir con tus mansos gatitos Un abrazo

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  9. Terrorífico.
    Me conmueve especialmente el frustado Narciso que pega una foto de un Adonis en el espejo. Es muy triste; también toda la ambientación decadente.

    Está muy bien narrado. ¡Felicidades!
    Un abrazo

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    1. Gracias Volarela. este intercambio de los jueves personalmente me enriquece sigo aprendiendo de vosotros y espero seguir entreteniéndonos Un abrazo

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  10. Por cierto, sobre mi escrito, acertaste en la interpretación del protagonista como testimonio. Gracias a ti por el regalo de tu arte.

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  11. Un ambiente que costruiste lleno de decadencia y pobre salud mental. Me ha encantado cómo nos introduces en ese aparatamenteo, con la cómoda especial y ese espejo tramposo que se erige en Dios.

    Un gustazo leerte. Un abrazo

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    1. Yo concibo una ambientación así para un ser decadente, sin objetivos vitales de superación alguna, un fantasma que ocupa lugar en este mundo. Gracias por comentarme, Un abrazo

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  12. Hola Rodolfo.
    Pido Permiso para seguir la historia de los gatos donde tú la deJas, para esta convocatoria... (Es que no he escrito nada y se ma ha ocurrido algo a partir del tuyo).dime por aquí ,porfa, o en el mio
    Abrazoo

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    1. Pues claro Gabiliante, todo tuyo. Un abrazo

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  13. hoy llueve no podre salir ni ir a la playa por lo tanto me hededicado a leer los blogs que siempre me escriben

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    1. tienes razón, hace tiempo que no te dejo un comentario en tu blog. eso tiene fácil solución. Un abrazo

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  14. u siempre me escribes y aunque no lo hicieras comento los blogs que me gustan aunque ellos no quieran jajaja un abrazo muchacho azul

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  15. Tengo cuatro gatos y la verdad es que he sufrido con el relato, por ellos y por ese hombre que al parecer nadie más tiene a la vuelta del trabajo que la estampa en el espejo, porque a los gatos, una pena, no parece hacerles mucho caso. El relato es estremecedor, muy bueno. Un abrazo

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    1. es un relato estremecedor sin duda , un ser asocial y sin empatía ni para los gatos que se comportan como su instinto les marca. Un abrazo

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