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21.2.20

Mis Viernes: La Ciudad de la lluvia



 habitantes de la Ciudad de la Lluvia




En la Ciudad de la lluvia las personas con que te cruzas por sus calles no se conocen para nada, pero al cruzarse imaginan mil cosas unas de las otras, sólo sus sombras al pasar se entrelazan, se abrazan, se hablan, parlochean de los encuentros que podrían ocurrir entre ellas, las sorpresas, las caricias, los besos.
Pero nadie saluda a nadie
Las miradas se cruzan un segundo luego siguen su caminar, buscan otras miradas. No verás que se detengan un instante, levantar el sombrero y decir:
"Qué buena tarde de paseo hace".
Pasa una joven casi una adolescente púber: Saca pecho. Sus caderas van recitando a Shakespeare: Ser o no ser, con rotundidad. Pasa una enana guapísima con cascabeles en sus calzas, dos hermanas mellizas la una de la otra con coletas y llamativo rouge en los labios: una rubia de ojos azules y la otra morena de ensortijado pelo

Pasa una mujer enfundada en luto: Ojos inquietos bajo el velo, los labios trémulos. Su mente está en esas perdidas tardes de acaloradas siesta.

Pasa un gigante de esos de circo con todo su cuerpazo tatuado como el de un ganster japonés. Un joven canoso fumando en pipa llevando en brazos un gato siamés bizco y un pañuelo al cuello. Un cuentacuentos que observa la vida y ama todas sus manifestaciones, sonriendo

Se intercambian las miradas hasta que otros personajes entran en escena: Un ciego con un buey por lazarillo sujeto por una cadena. Una prostituta coja vestida de lentejuelas y mantón de Manila. Un efebo de curvilíneo perfil tocando las castañuelas, una mujer tanque de andares contundentes, vestida con un tutú y un abanico amarillo
La lluvia entra en escena, justo después del relámpado y antes que el trueno. Así todo el zoológico urbano busca una marquesina, un soportal para guarnecerse de la lluvia o se apiñan debajo del toldo de la zapatería más cercana.

Es la hora: Las invisibles campanas tocan arrebato se siente la cercanía, huele intensamente a tetosterona, estrógenos y progesterona que se confunde con el olor ácido del ozono. Se consumen abrazos, seducciones, orgías sin mediar palabra, sin antes haberse rozado un pelo. Todo el mundo con los ojos cerrados.
Una explosión de lujuria mueve la Ciudad de la lluvia. Mujeres y hombres empezaran a vivir sus efímeros sueños. Cada fantasma se representará entre sus brazos, en una persona con quien comenzar una historia efímera, tan larga como dure la tormenta

Luego cuando toda la Ciudad de la lluvia quede iluminada por un cielo limpio, casi cegador. Cuando el olor cercano de tierra mojada lo invada todo, será el momento de recomponer sus ropas, abrir los ojos y de sin mediar palabra, regalar una sonrisa que humanice, el instante compartido con la pareja que el azar te trajo por unos minutos. 

Luego en la Ciudad de la lluvia seguirá toda sus gente aburridamente feliz

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6 comentarios:

  1. La ciudad de la lluvia parece una obra de teatro .Se la pasaré a mi hija para que lea tus originales cuentos.
    Me encanta la fotografía,es como si fueran Hippies,o actores de circo
    EL teatro de lo absurdo,como ella lo llamaría
    Besucos ,pensador de cosas curiosas

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  2. Amiga Go, y es que estamos en el gran escenario del mundo, somos sus actores, nos aprendemos el papel que nos corresponde y le representamos una y cien veces. La sociedad , la religión los grupos de presión los partidos políticos, los medios de comunicación escriben los textos de la obra y nosotros actores de nuestra propia vida con la mayor dignidad representamos nuestro papel. Es el Gran teatro del mundo .

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  3. Creo haber conocido esa ciudad. O una muy parecida. Le decían Edimburgo... Un placer sumergirme en tu gloriosa fantasía, Rodolfo. Un abrazo

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    1. mo es allí donde no para de llover ? bueno, tienen el consuelo de aliviarse con su " agua de fuego" aunque el mejor remedio para perder el miedo sea dormir " o lo que sea " en un faro, así te acostumbras o eso me dijeron

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. lamento que mi alma no se corresponda con mi imagen, no soy agraciado, el Creador me dio ingenio y / o habilidad con las manos. Pude haber sido malabarista, experto cirujano ( de no haber sido hematológico) y soy lo que soy con mis circunstancias.

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