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10.12.17

Al día siguiente no murió nadie




" A Su imagen y Semejanza", acrílico, SIN TERMINAR



Entraron en el dormitorio, se desnudaron, y lo que estaba escrito que sucedería sucedió, y otra vez, y otra aún. 
Él se durmió, ella no. 
Entonces ella, la muerte, se levantó, abrió el bolso que había dejado en la sala y sacó la carta color violeta. Miró alrededor como si buscara un lugar donde poder dejarla, sobre el piano, sujeta entre las cuerdas del violonchelo o quizás en el propio dormitorio, debajo de la almohada en que la cabeza del hombre descansaba. No lo hizo. Fue a la cocina, encendió una cerilla, una humilde cerilla, ella que podría deshacer el papel con una mirada, reducirlo a un impalpable polvo, ella que podría pegarle fuego sólo con el contacto de los dedos, y era una simple cerilla, una cerilla común, la cerilla de todos los días, la que hacía arder la carta de la muerte, esa que sólo la muerte podía destruir. 
No quedaron cenizas. 
La muerte volvió a la cama, se abrazó al hombre, y, sin comprender lo que le estaba sucediendo, ella que nunca dormía, sintió que el sueño le bajaba suavemente los párpados. 

Al día siguiente no murió nadie

Mañana me eliminan lo innecesario... de nuevo.

5 comentarios:

  1. Estupendo relato, imprecisa frase final que me deja con incertidumbre. Si es autorreferencial, espero que todo lo innecesario se vaya de una buena vez para no volver. Un fuerte abrazo

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  2. Respuestas
    1. Qué alegría!!!! Te agradezco mucho por el detalle de avisarme😋😊😉😙😁 una noticia estupenda que me alegra el día! Un fuerte fuerte abrazo!!!!

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  3. Es como en la vida misma,tal vez,pienso yo,que todos los dias dormimos con esa fria mujer al lado;sólo que a veces se queda dormida y otras ...
    La pintura es perfecta,en especial la mano.
    Besucos amiguco

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  4. Rodolfo te leo y me siento feliz, por ese todo perfecto. Como dice Neo gracias, por estar, por que de una forma u otra lo estás. Hoy es compartiendo tu maravilloso texto y la alegría de tu respuesta.
    Un abrazo.

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