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16.9.17

la flecha envenenada


"  Enyesada "
acrilico sobre lienzo

Hubo una vez un hombre que fue herido por una flecha envenenada. Sus familiares y amigos le querían procurar un médico, pero el hombre enfermo se negaba, diciendo que antes quería saber el nombre del hombre que lo había herido, la casta a la que pertenecía y su lugar de origen. Quería saber también si este hombre era alto, fuerte, tenía la tez clara u oscura y también requería saber con qué tipo de arco le había disparado, y si la cuerda del arco estaba hecha de bambú, de cáñamo o de seda. Decía que quería saber si la pluma de la flecha provenía de un  halcón, de un buitre o de un pavo real... Y preguntándose si el arco que había sido usado para dispararle era un arco común, uno curvo o uno de adelfa y todo tipo de información similar, el hombre murió sin saber las respuestas.
Esta es básicamente la parábola, si bien a veces es relatada con algunos más detalles, la esencia es esta. Evidentemente la actitud del hombre herido es absurda y podríamos pensar que es de una necedad inaudita, pero nuestra conciencia diría que a la mayoría de nosotros nos está pasando algo muy similar pero no nos damos cuenta. De alguna manera todos estamos heridos con esa flecha envenenada --todos estamos muriendo-- y hacemos preguntas irrelevantes (por más que sean fascinantes), y le damos importancia a cosas que solamente nos desvían de nuestra realidad apartándonos por temor 

3 comentarios:

  1. Me quedo meditando sobre el mensaje de tu relato. El color estratégico del calzoncillo del personaje del cuadro hace que todas las miradas converjan hacia "un mismo lugar" jajaja
    Un fuerte abrazo!

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  2. Llevas toda la razón del mundo. Muy bien traída el cuentecillo que te ha dado pie para exponer tu razonamiento.

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  3. Es cierto, en cuanta minucia nos detenemos, cuando lo que importa está tan cerca.
    Besos.
    (ahora sí puedo leerte)

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