Páginas vistas en total

6.6.17

Storie dolce nonna


 Tinta china a puntillismo


En verano los campos olían a heno recién cortado, Piero bajaba de las montaña y nos traía su mejor queso de cabra ( ¿Recuerdas que tú eras su directora de marketing ? ) las avispas zumbaban entorno a las uvas de la parra cercana. Siempre había una inyección preparada para posibles picaduras
La dulce Nonna con la caída del sol te contaba cuentos antiguos, que tú a veces no llegabas a comprender y la llenabas de mil preguntas que intentaba responder entre risas.


Ven mi bambola te contaré un cuento nuevo: Érase que se eran un fantasma y un hombre. El fantasma vivía en un viejo edificio en ruinas, que en mejores épocas había trajinado aspiraciones de hotel cuatro estrellas. El hombre vivía en la calle. Una noche en que hacía mucho frío y nieve, el hombre entró al edificio para guarnecerse. 
Andando por los pasillos oscuros y en ruinas, hombre y fantasma se encontraron de frente al doblar cierta esquina. 
Ambos se asustaron. El hombre quiso huir, aterrado; confundió la nada con una puerta y cayó por el hueco de un montacargas que dormía su óxido seis pisos más abajo; murió y se transformó en fantasma. El fantasma, en tanto, también huyó. Intentó apoyarse en un tabique para doblar un recodo del pasillo, pero, invadido por el pánico, olvidó su condición y atravesó la pared. Afuera era noche y nieve y seis pisos de altura. El fantasma cayó, murió y se convirtió en hombre. 
Hombre que luego quiso guarnecerse del frío en el viejo edificio que hace años pretendió ser hotel de cuatro estrellas... 

Ambos protagonistas han repetido esta historia tantas veces que ya han perdido la cuenta.

3 comentarios:

  1. me gusta tu historia nunca dejes de contarla

    ResponderEliminar
  2. Diría, sin equivocarme, que es uno de los mejores cuentos que he leído. Iba a escribir "cuento breve"… pero no, cuento a secas.

    ResponderEliminar
  3. Aunque tardío Gracias Recomenzar, igualmente Roberto por tus palabras

    ResponderEliminar