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8.6.17

Los amantes nabateos



La todo poderosa durante siglos ciudad de Ur, entre el Tigris y el Eufrates fue decayendo. Su poderío y riquezas vinieron a menos poco a poco, desde el momento que las presas para el riego de cultivos no se fue drenando y la arena cenagó las aguas dejándola inoperante.
Los más inteligentes abandonaron antes de la catástrofe final, la ciudad con sus pertenencias y sabiduría.
No pasaron mas de los decenios de una mano hasta que Ur fue abandonada por sus antes brillantes y prósperos ciudadanos
Los primeros en abandonar la ciudad se desplazaron  hacia la actual Jordania, y eligieron sus asentamientos entre quebradas y rocas donde construyeron con sus conocimientos aljibes bajo tierra con forma de " gota " para evitar evaporaciones, y canales entre las rocas para llevar el agua de las lluvias  a los puntos que deseaban, así abasteciendo a más de 30.000 habitantes y pudiendo negociar ese mismo agua sobrante a sus vecinos bajo pago de impuestos
De esta manera se fueron asentando hasta el siglo VIII AC, tres siglos después fueron los Nabateos los que poblaron estas ciudades.
Pero no es historia los que quiero contaros, solo es el preludio a un hecho que casi todo el mundo desconoce, y solo hasta nuestros días nuestra familia sabe y ha ido pasando oralmente de boca en boca
Entre hermosos pasillos de rocas de diversos colores que la luz del sol ilumina haciendo casi transparentes las piedras, damos tras recorrer casi 1,5 Km con una construcción que todos más o menos conocemos. Lo llaman el Tesoro
Las leyendas dicen que en su interior hay grandes vasos llenos de oro... de ahí su nombre de El Tesoro, pero no
Sentaos, empieza la ilusión

Eilema era la menor de las princesas del rey nabateo  Iduanie que mandó construir este templo funerario para su reposo eterno, excavado en la roca por veinte artistas durante cuarenta años
Reivaj, era uno de los escultores de la obra, y sucedió lo que ocurre cada vez que dos jóvenes se enamoran. Encuentros nocturnos, yacer bajo las estrellas de los desiertos de Petra, es una de las experiencias que te marcan de por vida, y si lo haces con quien amas, ya te da lo mismo morir que perder la vida
En aquel entonces cerca de El Tesoro transcurría un río: el Wadi Mousa culpable en gran parte de las formas caprichosas de las piedras del lugar. 
Cada noche tras la consumación de su amor Dilema y Reivaj lavaban su cuerpo en las aguas del río
Estas cosas antes o después llegan  oídos del todopoderoso rey Iduanie y en venganza: hechizar a los amantes , convirtiéndoles en estatuas de sal al pie del río , para que este poco a poco los fuera diluyendo.
Los dioses sorprendidos por la crueldad del castigo, mandaron un grandísimo terremoto que destruyó en parte la ciudad nabatea y cegó para siempre el río Wadi Mousa

Amigos míos si visitáis alguna vez Petra, siguiendo el camino a la derecha, como a 400 metros de El Tesoro, algo desgastadas por el viento, pero perfectamente visibles, se encuentran las estatuas de Dilema y Reivaj . Pero es curioso, los historiadores hablan de dos estatuas, y lo que veréis será un grupo escultórico de una mujer y un hombre abrazados






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