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17.5.17

Un Real de vellón de Carlos II







" Lady Godiva "Trabajo en este nuevo acrílico

Hacía tan sólo unos días que mi abuelo había fallecido. Allá en Gredos, la casona familiar  había permanecido cerrada, con sus sábanas ocultando los muebles, dando un aspecto fantasmal a las estancias.
La casona, "Entre el cielo y la tierra" como le gustaba decir a mi abuelo, con su largo porche de viguería y pilares de madera, tan cercano a las plantas olorosas: jazmines, romero, tomillo, lavanda. Cualquier ligera ráfaga de aire fresco, lo perfumaba todo.

El patio con la fuente de copa de un solo chorro. En cada esquina del jardín  los cuatro árboles del mediterráneo: el almendro, el olivo, el naranjo y el laurel
Ese fin de semana un impulso irreflexivo me hizo dirigirme a la casa familiar. Hacía años que no subía al desván, era algo complicado hacerlo. Traje la escalera y empujé la trampilla que en el techo da acceso; tardé unos instantes en acomodar mi vista a la oscuridad.

La única ventana, se enmarcaba entre los resquicios de luz que se filtraba.
Todo eran bultos informes. Abrí el frailero de la ventana, y entró en tropel la luz, invadiendo de luces y sombras la estancia.
Muebles, sillas, una mecedora, un baúl  una columna de escayola, cuadros, maletas con ropa antigua, cestos con más ropa; juguetes viejos una cómoda y un espejo, empañado, sucio.
Limpié un poco la mecedora, entorné los ojos y me trasladé a cómo mi abuela Mercedes, me dormía meciéndome en ella  mi cabeza en su blando pecho, y su olor a cafe con leche y galletas María. Tomé una carpeta, de gomas, la abrí: había fotos antiguas de mis padres, mis tíos, mis abuelos...Toda una vida familiar contenida en ese desván.

Me fijé en el espejo, su marco antiguo, algo de carcoma, era de nogal español de color caoba. Limpié el cristal, la imagen que veía no la reconocía. Pensé, sería un cuadro; pero, le giraba y se reflejaban los bultos, cada objeto del desván. Sin embargo... cuando lo enfrentaba a mí no era mi cara la que reflejaba

Dejé el espejo, en el suelo, asustado, y procedí a marcharme, algo confuso. Iba ya a descender, cuando me dije: Rodolfo, estás tonto?.
Tomé de nuevo el espejo y sin abrir los ojos pregunté: ¿Quién eres ?

Sólo silencio.
Abrí los ojos y la misma imagen de antes seguía reflejándose. Era un señor mayor, y si yo giraba la cabeza a la izquierda, la imagen también lo hacía. Apreté los labios, levanté una mano. El reflejo también lo hacía.

Terriblemente asustado me dispuse a descender la escalera, cuando una voz familiar me dijo: -"No te vayas-"
Balbuceando pregunté: Quién eres ?



-"Soy tú mismo". me contestó


Ja jaja jajaja reí histericamente, más por el miedo que por la gracia que pudiera hacerme. Pensé: hoy desayuné en exceso, seguro que todo es un sueño y me he quedado dormido en la mecedora.


Venga yaaaa ...¡¡¡¡ exclamé


La voz, pausada me contestó: Hace 12 días murió el abuelo Víctor, verdad?. Me temblaban las piernas. Él te regaló la primera moneda de tu colección numismática: un real de vellón, de Carlos II, ceca Segovia y estado "proof" de conservación.
Me senté en el suelo. Estaba catatónico
Comencé a mirar mejor la imagen que reflejaba, tenía entradas, el pelo canoso por las patillas, unas bolsas en los ojos, sin el brillo que ahora tienen, pero no cabe duda, era mi mirada ...si, es verdad, podría ser yo. No entendía nada.


-"Rodolfo soy tú... o tú eres yo, como quieras "- Mírame a los ojos, le dije. Eres real? atreví a preguntarle. Eres real ?, me preguntó a la vez él a mí. ¿Cuál realidad, la tuya...la mía ? Sólo nos separa un trozo de cristal. Luego cambiando por primera vez la mirada de manera autónoma, y como hablando consigo mismo, me contestó: Mira Rodolfo, mientras volvía a mirarme a los ojos. 


Te contestaré.


Hace treinta años, a los 12 días de fallecido el abuelo necesité ir a la casona familiar , en busca de retazos de mi niñez. Y encontré el espejo.
Ahora regreso, tan sólo para estar, al otro lado de su cristal

3 comentarios:

  1. Siempre hay que volver para revivir la vida.

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  2. Maravillosos relato! me has conmovido! he estado en ese desván, lo he visto, lo he sentido, como también el desconcierto de esa otra realidad que no es otra, sino es la misma en que -de uno u otro lado del espejo- nos encontramos, hoy, ayer, mañana. Sin mentirte te digo que casi me han brotado lágrimas... precioso. Me encantó.
    un fuerte abrazo.
    P.d
    quiero pedirte, si no es problema, permiso para ilustrar mi texto juevero de esta semana con una imagen tuya (citándote, por supuesto) en la que me he inspirado. Se trata de ésta http://javiermarinoazul.blogspot.com/2016/11/ninfa-de-las-aguas.html/. Espero tu respuesta. Un fuerte abrazo

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  3. La pintura tiene un aspecto muy beno. Imagino cuando la termines!!
    Me encantó tu cuento,el desván,que tanto me apasiona porque es HISTORIA familiar.
    Y ese espejo en el que te miras...nos miramos cuando volvemos a la casa de los abuelos(o sin ir)nos devuelven la imagen que somos,porque unimos recuerdos con el pasado y en el pasado fuimos tan niños!!
    Precioso relato
    Besucos

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