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12.5.17

La princesa sensible


La Pincesa y el guisante 

Acrílico sobre tabla y bastidor


Niña bonita, ven te contaré un cuento:
Hace mucho tiempo hubo una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, era la condición una verdadera princesa de sangre real. Viajó por todo el mundo buscando una, pero le fue muy difícil encontrarla
Las princesas había, pero no era sencillo averiguar si eran de sangre real. por una u otra causa terminaba descubriendo en ellas algo que le demostraba que en realidad no lo eran, y el príncipe volvió a su país muy triste 
Una noche, estando en su castillo, se desencadenó una gran nevada De pronto, se oyó que alguien llamaba a la puerta: La familia no entendía quién podía estar a la intemperie en semejante noche  y fueron a abrir la puerta. 
 -¿ Quién es? - preguntó el Rey - Soy la princesa del reino del Lago Como - contestó una voz débil y cansada. - Me he perdido en la oscuridad y no sé regresar a donde estaba. 
 La abrieron la puerta y se encontraron con una hermosa joven: La nieve cubría por sus ropas y cabellos. El agua salía de sus zapatos como si de una fuente se tratase. Tenía frío y tiritaba. 
 En el castillo le dieron ropa seca y la invitaron a cenar. Poco a poco entró en calor al lado de la chimenea. 
La reina curiosa ella quería averiguar si la joven era una princesa de verdad. 
Colocaré un guisante debajo de los muchos edredones y colchones que hay en la cama para ver si lo nota. Si no se da cuenta no será una verdadera princesa. 
A la mañana siguiente, el príncipe preguntó:  -¿Qué tal has dormido, joven princesa? 
! Terriblemente mal -. No he dormido en toda la noche. No comprendo qué tenía la cama; Dios sabe lo que sería. Tengo el cuerpo lleno de cardenales. ¡Ha sido horrible! 
Entonces, ¡eres una verdadera princesa! Porque a pesar de los muchos colchones y edredones, has sentido la molestia del guisante. 
El príncipe se casó con ella porque estaba seguro de que era una verdadera princesa. Después de tanto tiempo, al final encontró lo que quería. Y tuvieron más príncipes y princesas y todos eran sensibles a los guisantes debajo de las ropas

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