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14.5.17

Cola, el gato abandonado



Bella 
Tintas -puntillismo -

Bella antes de cambiar su hogar a "en donde habita la niebla", vivía en medio  de la resplandeciente luz . Cada día la despierta una barca que gira. Ella corresponde al día con una sonrisa y construye caras con frutas en los platos.
Bella una tarde pintó en una de las paredes del cuarto más oscuro, aquel en que Swam cotillea Cds, una ventana de tan real que al abrirla entra el sol de Marrakech y llena la habitación. Por las noches, Bella asomada contemplaba, como debajo de su ventana pintada,  junto a las hogueras que rodean el mercado de Jemaa El-fna, sentados en corrillos de gente, sobre bolsas o barriles, o tendidos sobre pilas de alfombras, a cada palabra que uno dice como "corazón", "sueño", "pileta", "tesoro escondido", "amantes"— los otros cuentan cada uno su historia de corazones, de sueños, de piletas o tesoros escondidos.
Bella escuchó atenta la historia de " Cola" . 
Simbad el alquimista y marinero azul, en cierta ocasión recogió un gato callejero y le enseñó a comprender el lenguaje humano. Era un gatito atrigresado y lo llevaba consigo a todas partes. El gatito maullaba, movía la cola, se comía las sardinas o las golosinas que le arrojaban, pero nadie sabía que era capaz de comprender el lenguaje de los hombres y que todo lo que oía se quedaba grabado en su memoria.
Simbad llevó a Cola a un poblado de jaimas en el desierto y Cola se iba paseando por las diferentes jaimas y escuchaba las conversaciones filosóficas y también las cosas que se decían los hombres y las mujeres cuando se abrazaban sobre la esterilla.
Había muchos ricos, poetas y artesanos que acudían a aquellas jaimas donde se servía té y se comían dátiles dulces como los besos.  Simbad estaba seguro de que el gato había escuchado disertaciones inolvidable, o leyendas increíbles. En una ocasión, lo llevó al palacio del Jazmín, donde vive la sobrina del Sultán (alabado sea Al-lha), y dejó que vagara por los balcones, que entrara en el gineceo y que escuchara todas las conversaciones prohibidas a los oídos de los hombres.
Cola parecía triste y alicaído, y entonces Simbad le apremió a hablar "Gato es el momento que me cuentes lo que has oído "—le dijo el alquimista Simbad.
Es todo demasiado triste —dijo Cola—. Para un gato, los hombres sois tan parecidos entre sí como una gota de agua a otra. No comprendo el odio que os tenéis unos a los otros, con toda la sabiduría con que os regaló Al-Lha
¿Eso es todo lo que tienes que decirme? —dijo Simbad aireado
—No, hay otra cosa más —dijo el gato—
Quiero que me devuelvas a mi condición anterior, y me dejes abandonado en medio de una carretera en el lugar que vive la niebla, donde alguien pueda recogerme y poder llevar una vida decente de gato.

Bella, cerró la ventana pintada, había oído ya muchas historias
Luego, preparo leche y comida para Cola, su feliz gato recogido en medio de una carretera hace  años.
Ahora Bella sabe que algún día podrá dialogar con Cola y que le contarás historias de las mil y una noche

3 comentarios:

  1. Me hago el propósito de sacar tiempo donde no lo haya para leerte.
    ¡Qué gozada!

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  2. Qué bien hilvanas unas secuencias con otras,Simbad!!
    Me gusta que Cola sea el gato de Bella y que no quiera saber de las conversaciones de los humanos.EL gato,gato es!!
    Muy bonita historia(de dónde las sacarás,sonrisa)
    Besucos

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  3. Que bella pintura Rodolfo, mezclas lo real con lo mágico, así lo veo y así lo siento. Y así son tus historias, mágicas y llenas de color.
    Me encantan, tu ya sabes.
    Besos.

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