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12.4.17

Hace diez años...


Ghost 
Acrílico sobre lienzo sin terminar


EL PARQUE

 
 
La tierra todavía olía a mojada, el cielo estaba cubierto de grises nubarrones, el ambiente seco, había mucha electricidad estática que nos envolvía 
El doctor, me había dado de alta…." ya estás bien puedes irte a tu casa…." me dijo . ¡ ja ja ja…! A qué casa ? le dije con tono de sorna. 
Vagaba por la ciudad,me encontré con lo que algunos llaman parque, pero que no es si no el ensanchamiento del cruce de cuatro calles, apenas 40 x 60 metros,  unos matojos desatendidos, llenos de papeles que quedaron presos entre sus ramas. Unas acacias y el resto, álamos. 
Arena por suelo y en los cuatro puntos cardinales unos bancos que fueron en su día de maderas barnizadas sobre estructura de hierro forjado 
Me senté en uno de ellos, y cabizbajo observé la punta de mis zapatos…. 
¡ HOLA! ¿ tú no eres del barrio verdad?
Miré los zapatos de trenzados de finas correas en unas piernas bonitas la falda blanca por encima de las rodillas. 

No, contesté 
Se puso a hablar y  hablar como si fuéramos colegas de toda la vida. Era bonita, de carnes prietas y jóvenes
Entonces, ¿ no tienes dónde vivir siquiera? 
Ven…y sin poder siquiera quejarme me arrastró hacia una de las casas que daban al parque . Era decadente, de tres alturas, se veía una terraza remetida en lo que seria el ático. Ladrillos que comenzaban a deshacerse, imitando las grecas del mudéjar, barandas de hierro forjado por balcones donde se depositaban botellas de butano vacías, alguna ropa tendida tan desgastada y comida por el sol como la fachada del edificio. Pasamos al portal. ¡ Estaba tan oscuro !
Lo primero que me llamó la atención fue el olor a humo, a pis, a repollo y a guisote adherido a cada átomo del ese edificio 
El techo muy alto, las paredes con un friso de gastado estuco 
Me llevó a la escalera que arrancaba del lado izquierdo, con gastados peldaños de madera que al soportar nuestro peso, crujían, eran como teclas de un piano que daba su nota al ser presionada .La vista se me fue acostumbrando a la penumbra, al sobrepasar el primer piso y dejar atrás el rellano noté que éramos espiados a través de la mirilla de uno de los pisos. No se de dónde sacaba esta chica las fuerzas para ascender casi de dos en dos los peldaños
Entre el segundo y el tercero, nos cruzamos con un viejecito de pelo gris; vestía un batín ceñido por un cordón, todo él a juego con las zapatillas de franela que llevaba
Al verte, te sonrió y te dijo…
¡"Eres el cascabel de esta casa,bendita seas"!
tú te acercaste hasta él y le besaste la mejilla diciéndole ¿Don Pío…. por qué no quiere casarse conmigo? entre las risas nerviosas que a él le producía tus palabras.
El tercer piso, la puerta de la derecha era la de tu casa, eso me dijiste
Seguimos subiendo hasta un ático que, efectivamente, estaba remetido sobre la fachada a la calle
Atravesamos el patio, sucio, de baldosa  roja, y abriste la puerta que nos llevó hasta una estancia de una sola pieza, donde en un rincón, se veía una cocina de carbón,  una mesa renquean, dos sillas, un jergón en el suelo. Y lo que supuse que era el aseo. Olía como toda la casa a humo
Era de mi tío, me dijo, pero él ya no lo necesita, vive en Barcelona
Sabes que yo no podré pagarte al menos de momento la dije
¡Eres bobo ! jajaja.
Tú descansa y busca trabajo, luego ya irás a algún sitio mejor que éste.
Dos días de trabajo, para dejar aquello adecentado y eso que era un cuartucho de mala muerte. Las viejas sabanas, las emplee en cortinas para la única ventana, compré tierra y robé plantas de otro parque más expléndido que el nuestro, para poner vida en la casa : simples margaritas blancas.
lavé, lavé  y tiré lo inservible 
Sábanas limpias y utensilios mínimos de comida compré en Ikea, aquello ya olía a limpio
y…me puse a buscar trabajo : Era un hombre nuevo
Ese mismo día me contrataron como reponedor en Carrefour no era mucho y tenía que madrugar , pero era trabajo…
Los cielos grises del primer día ya no me cubrían lucía el azul y todo era bonito. Hasta el parque me parecía vivo
No había vuelto a ver a mi bienhechora, desde aquel día afortunado
Cené y después de escuchar un poco de música en la radio, me acosté. No conseguía dormirme, estaba nervioso; presentía algo.
Serían las doce cuando escuché el inconfundible sonido del crujir de las maderas de entre el tercero y el ático
luego escuché que andaban en la cerradura
Tomé un palo de béisbol que había comprado y dispuse cerca mío en las noches
La puerta se abrió; era mi amiga
Su silueta se recortó sobre las tenues ropas que llevaba, al contraluz del exterior ; mi respiración se agitó. Esperé…
¡Hola! ¿te he asustado?
Bueno al principio, no sabía, luego, al verte  me dije: tengo mi primera visita en la casa jejeje. Espera que enciendo la luz
¡No….! me dijo: no, no la enciendas, déjame estar cerca de ti, así, sin luz
No supe contestarla, temblé, estaba tan nervioso, ansioso más bien hacía mucho que no besaba a una mujer 
No dejaba de mirarme a los ojos
Tomó mi cara con sus manos y me besó, despacio me fue comiendo los labios,  mi cuerpo experimentó una sensación…
Me estremecí, mis sienes latían como para reventar
toda mi sensibilidad estaba concentrada en mis labios ,veía, oía, palpaba olía…gustaba por mis labios
Nada mas existía
Toda una vida pasó en ese beso, toda una eternidad  por un beso por el que, no importaba perder el cielo o ganar el infierno. Las manos componían carnes, las moldeaban como el alfarero da formas al barro húmedo
Caímos, no hubo palabras, rodamos, gemimos
El alba con sus luces tenues me despertó, no estaba ella, pero su olor invadía la habitación a sudor, a sal, a sexo….
Ese día en el trabajo me llamaron la atención varias veces; colocaba compresas junto a zapatos, cacerolas con pijamas y bombillas con perejil jejejeje
Durante ocho noches cada una de ellas, teníamos nuestra cita
me estaba enamorando de ella. Me sentía amado, aquello no era sexo, y yo me daba, me daba con todas mis fuerzas
Ese sábado coincidía con el día de pago, era mi primer sueldo ganado jejeje
Compré salmón ahumado, y una botella de cava , aceitunas rellenas, quesos, foi, panecillos, tomates, una cebolla , estaba radiante de alegría

Y llegué al parque… y me quede desconcertado
no era capaz de  articular palabra alguna
paralizado como una estatua, no entendía nada…..
NO HABÍA CASA
….
….
….
Me senté en el banco, el que me recibió el primer día;
paso una mujer enfundada en negro, y la pregunté:
¿Señora y la casa.de ahí ? ¿Esa casa…?
Se prendió fuego hace 3 años,me dijo
…..
….
Y que fue de la gente?
Estarán con sus familiares. Bueno no, Don Pío, y una jovencita muy alegre no pudieron salir y ahí quedaron

Me desplomé.
Sujete la cabeza entre mis manos y lloré
No entendía nada… 
¡HOLA!  ¿tú no eres del barrio, verdad?
Mire los zapatos de trenzado de finas correas en una piernas bonitas, la falda blanca por encima de las rodillas…. 

1 comentario:

  1. Rodolfo,no sé cómo te pueden salir estas historias ,pero me quedo embelesada leyéndolas.Y es que pones tanta pasión alescribir que aumenta el sabor del final.Es bueno,muy bueno!!
    Besucos ,cuentacuentos especiales

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