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3.4.17

El hechizo de la mariposa



Puntillismo 

Dibujo a tinta china


Llevaba cinco días seguidos sin parar de llover.  Las mariposas de un amarillo pálido volaban sobre arbustos y copas de los árboles bajo el plomizo cielo.
Sus alas se pegaban entre sí por la humedad y caían al suelo.

Tomé una que deposité en la palma de mi mano, me sonrió y en agradecimiento me dijo: No soy una mariposa aunque este sea mi aspecto, dame calor para perder la humedad, mientras, te contaré nuestra historia:
Hace ciento ochenta años eran justo las doce en punto de la noche cuando escuché el trotar de un caballo. Una capa al viento y un sombrero de ala ancha se perfilaban sobre su montura. Fue tan rápido su cabalgar que desapareció entre aquellos árboles sin apenas ver bien a su jinete.
Entonces yo no era mariposa, si no que era una joven y bonita mujer piamontesa que me alojaba en la posada justo detrás nuestro.
¡ Vaya cuento que te estás inventando,! ¿ no creerás pueda pensar que eras mujer y ahora mariposa?
¿ Acaso, las mariposas hablan ?. 
Su argumentación me convenció. 
Prosigue por favor, la dije
La visión del caballero me había dejado muy alterada.
A la noche siguiente, tomé posición minutos antes de las doce en el mismo lugar de la aparición de anoche.
De un carillón cercano sonaron las campanadas...
Estaba en medio del trayecto que hizo la noche anterior, cuando le vi aparecer. 
La carrera era rapidísima. Para no atropellarme, el caballero paró delante mío. El caballo estaba lleno de sudor y por sus belfos soltaba vaho como chimeneas.
En caballero me tomó del brazo y elevó hasta sentarme tras él en su caballo. Giró la cabeza. ¡ Era tan bello, olía tan bien !.  Con una persuasiva voz me dijo: Te he buscado durante casi doscientos años, eres la única mujer capaz de romper mi hechizo.
Se giró y... mientras cabalgábamos como relámpagos hicimos el amor sobre el lomo del caballo.
Toda la noche cabalgamos hasta al alba hasta regresar al punto de encuentro.
Ve a la posada, descansa, yo  seré libre de mi hechizo cuando el sol esté en lo alto. Pasará el tiempo y te tendré en mi mano dándote calor
No entendí nada. Fui a la posada y me tumbé a descansar, había sido una noche increíble, que jamás olvidaré. 
Luego soñé que entraba en metamorfosis, y de mi espalda comenzaron a crecer alas hasta convertirme en la mariposa que ahora tienes en tu mano. 
Y tú pedazo de yuyu eres mi caballero que me rescatará del hechizo para esta vez separarnos nunca más





2 comentarios:

  1. Anónimo02:15

    Ayy,Rodolfo qué bonitas historias escribes!!Y me gusta mucho que siempre ,cuando hablas de años,pones muchos:"hace doscientos,trescientos,mil..."
    Muy linda historia de la mariposa.LAs dos últimas lineas son de un romántico moderno(sonrisa)
    Besucos Gó
    Hoy no he podido entrar en mi blog,porque no me ha dejado google.No sé qué ha pasado con la cuenta que si me dicen que no está protegida....

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  2. De hechizo a hechizo, me gustó hasta el título.
    Besos.

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