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26.1.17

Sucesos: Nuevo Cadáver exquisito



Salvando las distancias con los genios:

Pepi, Rodolfo, Marcela, Silvia, Carolina, Ana, Adriana, Conxita, Shibru, Velvet, Ana, Valeria, son los autores, el orden no es el de la escritura.
La directora es es Valeria, y siempre es un honor participar en un cadáver exquisito

Manuela te apetece hablarme de esos seres o personas con las que te cruzas en casa. Cuando nos conocimos me hablaste de ellas. ¿ De las personas que me cruzo en casa ?, no sé. Mi visión es muy compleja es una mezcla de muchos sentimientos contradictorios y encontrados si hablo mal de ellos hablo mal de mi, si hablo bien, miento ¿Te desdoblas? No se si todo esto es real porque siempre querrán que sea lo que no soy ... 
Carla en su inocencia piensa que soy un ángel, y ahí estoy dándole el gusto, Juan cree que soy un fantasma y encuentra cierta adrenalina en el miedo, así que también soy lo que espera de mi, la abuela, un poco escéptica, me confunde con recuerdos del pasado, la única que a veces distingue lo que soy es Diana, pero no sabe cómo comunicarse conmigo y solo quedamos viéndonos mutuamente largo rato, hay cierto terror en su mirada, eso me apena, sería incapaz de causarle daño alguno y su desconfianza me produce un malestar en la boca del estómago. 
Cierro los ojos para no verle más y extiendo los brazos con la esperanza de que se entregue a este abrazo asesino y me libere de una buena vez y por todas de mis obstáculos moralistas....pero nada pasa!  
Esta llorando....desvío mi atención hacia el horizonte como queriendo colgarme de algún recuerdo ameno y evitar las ganas que tengo de terminar con su sufrimiento. 
A lo lejos se escucha el ruido de un auto y aprovecho la distracción para vaciar el resto de una botella en mi vaso vacío. El licor moja los labios y cae como lumbre que calienta no solo mis entrañas pero también mi estado de ánimo y le sonrío. 
Tanto tiempo esperando ese momento, tantas palabras atragantadas de impotencia que solo se me ocurre sonreír y beber...y beber ... distraerme, suspiro y busco con la mirada la más recién nacida de las burbujas en el fondo de la copa. Observo cómo se posiciona cerca del cristal y comienza una carrera enloquecida desde el fondo, en un ascenso a mis ojos vertiginoso y frenético, empujando al resto de burbujas,desesperada por llegar a la superficie y respirar. 
No conseguí verla llegar a la meta ya que una voz conocida a mis espaldas desvió mi atención. ¡Maldita sea! Llevaba tantos años esperando ese momento... Tantas horas de preparación, cientos de noches de insomnio tratando de apaciguar sus ansias y de disipar todos sus miedos, y ahora, en cuestión de un segundo, había desperdiciado el momento por el que tanto habíamos luchado. 
¿Me entendería si se lo contase? ¿Sería capaz de comprender que mi mirada, que toda mi atención se había desviado hacia algo que había estado esperando desde hace aún mucho más tiempo? Su voz seguía siendo la misma de antaño: había regresado el amor de mi vida. ¿Cómo renunciar a eso? ¿Cómo no iba a estremecerme ante la posibilidad de volver a ser feliz?, si la vida me ponía en el camino una nueva chance, un nuevo desafío que pondría a prueba mi capacidad de amar....sabría por fin si mis heridas habían cicatrizado ... no! No podía renunciar! pero aun así era necesario un profundo cambio, uno que realmente diera un vuelco profundo y notorio a su congestionada existencia.  
Antes de la media noche de ese 31 de diciembre, su amiga le entrego un post it verde y lápiz y le dijo: escríbelo y guárdalo en tu billetera para que durante todo el próximo año recuerdes que debes cumplir tu deseo. Tendrás 365 días para cambiar y realizar las transformaciones que ahora te atormentan e impiden que seas feliz. Ya casi terminaba el año y no lo había conseguido. 
Seguía atrapada en los oscuros parajes de sus debilidades. Aunque fuera como broma de inocentes, daría el paso. Tomaría aliento y firmeza y emprendería el viaje. A las siete y media del 27 de diciembre tomó el bus. A la 1: 30 de la madrugada de aquel 28, llegó a su destino y sonrió al ver que a pocos metros del andén la esperaba ese ser de luz que le ayudaría a encontrarse otra vez con ella misma para volver a ser la de siempre con aquella eterna sonrisa de ángel.  
No sería sencillo: entender que cada universo es distinto ha sido, quizás, la lección más fuerte en los últimos meses. Pero se puso manos a la obra: recordó todo lo que le hizo feliz y no lo usó como un lugar de memoria sino como el recuerdo de que sí podía ser feliz; buscó gente que le ayudara a crecer y a sacar la mejor versión de sí. Tuvo suerte en su búsqueda, las personas que encontró le ayudaron a encontrar valores, que ignoraba que vivían en su interior, a fluir con la vida, a ser feliz.

4 comentarios:

  1. interesante resolución obtuvo el texto, lleno de riquezas y situaciones aparentemente inverosímiles, sigue mostrando integridad y mucha carga expresiva. Me equivoco o es un texto de aquellos de la época del viejo Spaces? o tal vez es actual y siguen encontrándose via facebook? En todo caso, gracias por rescatarlo. Un fuerte abrazo y otro para quienes siguen en contacto jugando y creciendo, y un beso gigante para la inefable Valeria, por supuesto

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    1. Es tan actual que aún está caliente el cadáver, lo ha dirigido Valeria, como los anteriores, y para la próxima se pretende un nuevo juego: a partir de un inicio escribir un final cada uno de los participantes. En un juego sin más pretensiones.
      Espera: llaman a la puerta
      ¡¡ES LA POLICIA, han descubierto el cadáver exquisito!! me llevan esposado. Seré fuerte y no delataré a nadie.

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  2. Pues qué bien te ha salido!!
    HAy que tener arte para esto.
    Al fnal ,ella encontró tanto que le hizo ser feliz,reconoocerse...
    Besucos

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  3. Interesante como ves las letras como ves los momentos cuando escribes

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