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27.3.16

¿...Cuánto hace que alguien te beso?

" Pon aquí tu cara "



¿...Cuánto hace que alguien te besó ?
Nueve meses de gestación que terminó en Marzo. Y ya tiene diez años. Por días otra gente me rodeara, aún así esteré cercano


Me miro en el espejo y sólo cambia mi aspecto, me veo inmutable y se que soy aquello que veo, nada más, me sobran cargas que he ido asumiendo en mi transcurrir pero mi esencia es inmutable;
por que soy tú... y soy tú y tú y cada miasma de vosotros, de los que me habéis abierto las puertas de vuestros ojos y corazones




23.3.16

Dos amigas


"Dos amigas "

Acrílico sobre lienzo y bastidor
medidas 80 alto 100 largo


Elvira se llama, este domingo pasado nos encontramos casualmente en el parque Juan Carlos I, habíamos sido amigos en la adolescencia y hacía muchísimo que no la veía. Paseamos la vi triste.
Qué pasa Elvira? a mi no me puedes engañar, dime
Rodolfo soy lesbiana
Hace 5 años que por primera vez asumí mi homosexualidad ante una amiga Una tarde del  23 de Marzo  como hoy 
Llevaba varios días diciéndole a mi mejor amiga que le tenía que contar una cosa muy importante para mí. Así, nos fuimos, y después de estar dando vueltas, tanto al parque como al asunto, me puse a llorar... Nos encontramos a su padre (sus padres están divorciados) y estuvimos casi una hora así, yo con mi angustia, sin poder salir de allí. 
Al final, cuando nos despedimos, se lo dije del tirón: "CREO QUE SOY LESBIANA". 
Y me puse a llorar como si se hubiera muerto alguien querido o como si hubiera hecho lo más horrible jamás pensado... 
Ella me abrazó durante un buen rato, me tranquilizó, y me dijo que me quería más aún. 
Desde entonces, fui diciéndolo a todos mis amigos
Y así, casi al año, conocí a la que ahora es mi novia.
Mira Rodolfo no es fácil serlo, se nos admite, contamos con el poyo de mucha gente, pero en mi caso, soy un bicho raro para mi familia
El 10 de diciembre del año siguiente, me luxé una rodilla. 
Mi madre acudió a Granada (es la ciudad donde estudié la carrera), y claro, me llamaba mucho mi novia, otras amigas entendidas... 
Mi madre, más que mosca
Y después de comer en un chino, me dijo: "A ver cuándo te echas novio..." Me quedé impresionada, mi madre nunca había sacado el tema de chicos conmigo... 
Le contesté con otra pregunta: "¿Para qué quieres que me eche novio, si ya tienes al de mi hermana?", Respuesta: "Porque tengo dos hijas y quiero dos yernos, porque de lo otro NO". 
Me sentí tan hundida, tan enojada, con tanta ira, después de estar más de 12 años callada, debatiendo con mis propios sentimientos, enamorándome de personas que nunca me podían corresponder... que le contesté: "Pues mamá, de lo otro sí. Tengo novia". 
Y aunque sé que ellos ya no viven tranquilamente como lo hacían en su ignorancia, yo sigo celebrando que se lo dije, porque por mucho que nos quieran unos padres, a mí, me hicieron sufrir mucho esas Navidades, con un chantaje psicológico, hasta decirme que antes eran mis amigos y padres, y ahora, sólo padres porque les había defraudado como persona... En fin, que me alegro ahora de haberlo hecho. 
Pues soy más libre, más yo, y más feliz.
Por supuesto que la animé y abracé apoyándola en todo.
Era la hora de regresar a casa, nos despedimos, Elvira la niña díscola del grupo, es feliz eso es lo importante
Elvira, siempre ha sabido enfrentarse a la vida
No es una dificultad, su familia si es inteligente, entenderá y aprobará la vida sexual de su hija y su lícita elección
Lo que importa es buscar la felicidad y encontrarla

22.3.16

Todos somos Bruxelas





El color rojo implica peligro. 
El reloj cuelga de las fauces de los perros, el martirio tiene nombre de geometría, la sal está sobre los huesos, patria perdida en el túnel de la herida, hija de los vapores rojos, alumbramiento, aborto, explosión de pólvora.
Son tantas la veces que las aves cantaron, el ave canta su mejor composición, un idioma universal capaz de encandilar al corazón mas endurecido y con el poder de cambiar un invierno en primavera
No soy el único que deja sin pausas sus inviernos; no soy el único acomodado al mundo hostil donde vivo y muero, donde una bala tiene más valor que una flor. Y Dios dice todo lo contrario y año por año la tierra se viste de flores y no de balas, huele a miel y no a pólvora, llueve agua no sangre,
Como te extraño primavera, parece que arrancaron de los almanaques el 22 y lo cambiaron por un dudoso recuerdo. Como dueles primavera. Aún muere gente en primavera y los periódicos tiene sus mejores ventas anunciando ántrax y el fin de la paz en medio oriente. 
Yo sólo quiero arco íris como los que mi madre me regalaba después de cada lluvia, yo solo quiero una mirada sincera, no un beso falso en la mejilla. Quiero tantas cosas sin merecerlo y le habló a una primavera extinta, una flor sin olor ni color, un ave sin cantos ni vuelos no anunciados. 
Qué extraña primavera, me gustaría poder esperar a alguien por muchos días, sentado bajo un árbol y mirando las nubes de día y las estrellas de noche. Me gustaría que el tiempo nuevamente fuera mío 
El color rojo implica peligro. 
El reloj cuelga de las fauces de los perros, el martirio tiene nombre de geometría, la sal está sobre los huesos , patria perdida en el túnel de la herida, hija de los vapores rojos, alumbramiento, aborto, explosión de pólvora.

19.3.16

Sin puntos y aparte




Loros tartamudos y hienas ebrias en la plaza Navona, cantantes callejeros que se acompañan con órganos desafinados, con campanillas de bronce, senegaleses vendiendo bolsos de Gucci, cocineros florentinos amantes del jazz, mujeres rubias de piel negra con peinados atrevidos y así, siempre, la huella de su cabeza en la almohada de un hotel madrileño, su sombra en la playa larga, sus caderas sobre el diván, su voz en el contestador, su olor en mis dedos, su cuerpo y el mío sudorosos en un solo cuerpo,  gotas que caen como cera de las velas que enciendo para iluminar este absurdo lamento repetido y no, basta, debo conservar esta alegría trepándome, de pronto, porque luce el sol, porque es sábado, o puedo correr tan lejos que no recuerde de donde partí, puedo revolcarme por jardines con mi mejor camisa de seda, puedo saltar desde la copa de un árbol con los brazos abiertos y caer de pie en un harén, puedo gritar que estoy vivo y quiero ser feliz, puedo desnudarme otra vez y enseñar las cicatrices, esta fue de un toro negro, esta de una niña pelirroja, esta de una espada de celos, esta de una mujer tan mayor que podría ser mi madre y sin embargo, aún desterrado, suspiro por cada uno de los rincones de su mente, de su cuerpo delgado y tierno, de su corazón que una vez me quiso como una adolescente. Y así. Sigo en Roma.



18.3.16

cómo tienes tu ombligo





Cuando cae la noche me pierdo en un laberinto de casas iguales, el mismo maullar en cada jardín, idénticas columnas de humo por las chimeneas, silencio bajo las farolas. No hay ya noches con olor a esencia de trementina y vaso de vino en la mano, ni brindis ni bodas ni bautizos ni potros a los que bautizar. 
Ella está ahí, puedo oler su perfume leve a mandarina, escuchar el roce de su piel bajo una camisa blanca, envidiar las miradas que tocan sus piernas cuando se agacha con la bandeja de la cena 
Esa mujer lleva erizos en la cabeza y cascabeles debajo de la lengua. Pasó el tiempo del céillí...

Sólo en la oscuridad deja desnudos sus pechos breves, su vientre liso, las nalgas duras, las alas de su sexo. Sabe leer las rayas del alma

¿Cómo tienes el ombligo?

PD.: Ruego contestación fotográfica con ombligo incluído :-)

17.3.16

Historia para una pintura ( prometido y cumplido)


Las fotografias han salido granulosas, lo siento


He vuelto a soñar con paisajes que, se supone, debiera conocer. 
Las montañas del Himalaya, metidas en un vaso de cerámica. 
Cristal transparente y la tetera azul.
Soy el  único que sigue despierto
y es divertido imaginar que todos duermen.
Menos tú. 




Nessum Dorma


De altos techos que rozan las estrellas, es el cuarto de luces de sombras, que habita la niña que fuíste
Allí esperando estás. Durmiente bella manzana mordida en el suelo


¡¡¡ No despertarla !!!


De mis sueños ya no quedan ni rastro, ni briznas, ni ecos. Solo cenizas que todo lo cubren...y polvo de los recuerdos...y nostalgias hambrientas de luz
La noche lo rodea todo, escarcha en el tiempo. Voz amarga, viento y vinagre. Ahora es tiempo de soledad, de corazones de hielo
Sé que tras la noche llegará de nuevo la luz el color, y el calor
y quedarán mis manos impregnadas de tu perfume

15.3.16

Cantó el gallo la alborada




Cantó el gallo la alborada. 
Luego ella se durmió bajo el manzano, la cubrí con mi jersey azul, su cabeza en mi hombro.
Sentía su lenta respiración acompasada.  Acércate, ven.
La última vez que te soñé, llevabas un pañuelo malva alrededor del cuello. Esa tarde nos tumbamos al borde de la escarcha, allí donde se aparean los animales en celo antes de hibernar, donde el vaho es un lenguaje, y soñé que la figura de porcelana de pie enyesado nos miraba
Encuéntrame y has un nido de nuestros pies. Trébol, árbol y luego cielo, te añoro como la lluvia que cae tan segura, abundante y entregada al campo. 
Me embriaga la necesidad de darte palabras, esta noche tampoco saldrá el sol



14.3.16

Escucha. Es ella, se acerca

Joven piamontesa
Acrílico sobre lienzo


Escucha: Es ella, se acerca. De todos los ruidos de la noche yo distingo el sonar de sus pasos
Se lo que ha comido, cómo va vestida, lo que piensa, se de sus gustos de danza y la música que prefiere
No me importa su nombre, ni me importa donde vive, o en la casa de quién y todavía menos lo que mañana hará, si componer otro rompecabezas o proporcionar lámparas de un millón de euros a un nuevo rico
No, no me importa que manos retendrán su mano tibia
Ella prosigue su andar y yo la siento cerca de mi, tangible, cansada con sus ojos asombrados que apenas deja ver, esperando siempre que algo cambie el monótono pasar de las horas, una mirada, un encuentro. 
Pero aún ella no sabe cuál es el gesto que entendería para ir 
Sólo la noche es compañera de sus pasos, y la da cobijo entre las multitudes, sólo la noche, como yo, la espera




13.3.16

Acaso no me verás ?





No, aún no abras los ojos, hazlo cuando yo te diga

Sé que estás ahí pero ¿dónde?
Me escondo bajo tu falda para verte mientras lees una larga carta de ausencias turcas.
Bajo tu falda te veo, sentada, leyendo.
Te miro.
Hay maneras de leer.
Escuchas lo que te he escrito.
Nunca había conocido a nadie como tú
Te dejaste curar en la distancia y nadie desde hacía tiempo había cuidado de ti como yo
Hay cosas que no te escribo (o que pienso que no te escribo) y sin embargo las lees.
Lenguaje roto.
Fragmentos de los que quisiera decirte.
Frases incompletas.
No sé definir nuestros gemidos, los ruidos cuando nos amamos; no puedo escribirlos, repetirlos, pintarlos, dibujarlos
Lees ahora lo que estoy escribiendo ahora.
Viajas por las palabras como viajaré a Turquía, volando sobre nubes, viendo anochecer ahí arriba. 
¿Veré amanecer? Es mi segunda victoria al enemigo que llevo y se crece dentro
Ahora esperas que vuelva pero, sin irme aún, ya he vuelto.
Y me lees. 
¿ Acaso no me  verás ?

Puedes abrir ya los ojos

11.3.16

Pintura en busca de una historia





No está terminado este " tondo" como no está pensada la historia que le acompañará
Cuando ambos estén finalizados, regresarán 

9.3.16

Pez azul


Grand Place ( Bruselas ), siglo pasado



Me dijiste que los peces azules necesitaban un lugar donde esconderse para no ser devorados.
Yo no sabia que podían ser devorados

Pero de inmediato construí una fuente repleta de algas con piedras de colores.
Ahora soy un pez azul libre de todo peligro

Te gustó mi gesto de haberte creído y más el verme nadar libre ( de nuevo)


4.3.16

Corro más que él

Tomado de internet



Hace años se rozaron sus almas al pasar.
Nadie se dio cuenta.
Ni ellos


Se apaga la luz, salen los gnomos, desconectan los monitores, cesa el runrún de los ordenadores y las salamandras juegan en el fuego, a espaldas de la noche se escucha el silencio con su andar cansino
No te preocupes corro más que él
Por esta vez tampoco me alcanzará

2.3.16

La leyenda de Olimpia Pamphili





Según cuenta la leyenda, cuando la ciudad  de Roma duerme, podemos ver a  Doña Olimpia, que atraviesa al galope el Puente Sixto hasta zambullirse en el río Tíber con su carruaje lleno de monedas.

( Encontrado en Internet, escrito por Lucía del Mar Pérez)


   Mientras  disfruto del atardecer, camino por una de mis ciudades favoritas: Roma, la ciudad eterna. Me adentro en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, allí donde el ocaso es especialmente bello, cuando la luz del sol torna rojizas las fachadas de sus palacios: Piazza Navona. 
     La plaza ha tenido siempre una peculiar forma elíptica debido al hecho de que las casas medievales, para ahorrar en los gastos de los cimientos, fueron construidas sobre las antiguas escalinatas del circo de Domiciano. Estas casuchas fueron paulatinamente sustituidas por palacios. Surgieron alrededor de la antigua pista de competición (agone), que después se fue transformando en navone en recuerdo de las naumaquias, los juegos navales que se desarrollaron en la plaza llenándola de agua, y que se abolieron a mediados del siglo XIX.  En 1477 se convirtió en el corazón de la ciudad, cuando se trasladó allí el mercado que anteriormente se situaba en las laderas del Capitolio. El mercado Piazza Navona estaba dividido en dos áreas: al norte, se situaban los puestos de los judíos, y al sur, los de cristianos. Eran numerosos los alfareros, los caldereros y célebres grabadores. No faltaba nunca en una esquina el potro de tortura para infligir los castigos a los comerciantes estafadores. La plaza era también un gran teatro para fiestas,  torneos y procesiones de todo tipo.
      Pero en el siglo XVII la fisionomía de la plaza iba a cambiar radicalmente, con la llegada de una mujer que no dejó indiferente a nadie: Olimpia Pamphili.  Nació en mayo de 1594, en Viterbo, provincia del Lacio, situada a unos setenta al norte kilómetros de Roma. Fue una mujer de orígenes modestísimos (su padre era contratista aduanero). Nadie hubiera dicho que esta mujer acabaría teniendo tanto peso en el gobierno de Roma. Siendo adolescente fue obligada a ingresar en un convento, pero no tenía ninguna intención de ser monja. Apenas tuvo ocasión se fugó de allí. Fue localizada por un fraile, a quien se encomendó también la misión de llevarla de vuelta al convento. Olimpia aprovechó la ocasión para acusarle de haber intentado forzarla (todo mentiras, por supuesto) y así el pobre fraile dio con sus huesos en la cárcel, al tiempo que ella se dedicó a buscar un marido rico. A pesar de no ser una gran belleza, tenía los cabellos rubios y era inteligente y agradable. Así consiguió casarse en primeras nupcias con un anciano y rico prohombre de Viterbo, que a los tres años le hizo el favor de fallecer, dejándole una  pequeña fortuna. Con los bolsillos llenos, podía aspirar a emparentar con las familias nobles de Roma. Logró engatusar al anciano Pamphilio Pamphili, se casaron, y se instalaron en el Palacio Pamphili en Piazza Navona. Es allí donde Olimpia encontraría su pareja ideal, su compañero de fechorías: Giambattista Pamphili, hermano de su marido. Este, con cuarenta y dos años y un pasado libertino, había sentado la cabeza, emprendiendo la carrera eclesiástica e ingresando en el colegio cardenalicio de la mano de los Barberini y su papa, Urbano VIII. Enseguida se estableció entre ambos una relación especial, de confabulaciones continuas, de modo que pasaba más tiempo con su cuñado que con su propio marido. 
       En 1639 murió Pamphilio y la viuda se convirtió en dueña y señora de la Casa Pamphili. El populacho satirizaba sobre la pareja, que eran llamados “Doña Pimpa y Don Pasquale”. Pronto llegaría su oportunidad: la muerte del papa Barberini, Urbano VIII.
        Un mes y medio después de la muerte del papa y tras haber movido en el cónclave  todos los hilos de los sobornos y chantajes, Olimpia consiguió sentar en la silla de San Pedro a su cuñado Giambattista, que pasaría a la historia como Inocencio X.  Este hecho supuso el inicio del dominio de Olimpia sobre la ciudad de Roma: apenas se instaló el pontífice en el Vaticano, apareció ella para verificar que todo estuviera en orden, controlándolo por mano propia, incluso la cama del Papa.  Acto seguido, hizo nombrar a su hijo cardenal. La clara influencia que ejercía sobre el papa siguió siendo motivo de escarnio por parte del pueblo. Pasó a llamarse Pimpaccia, (en italiano, nombre muy despectivo). Los romanos comenzaron a detestarla: asumió el papel de consejera privada del Papa y se apoderó completamente de la gestión del Vaticano: elegía el menú, realizaba las compras (llenando sus bolsillos con las comisiones). No había favor, nombramiento o decisión que no pasase por sus manos, y que no costara mucho dinero a quien solicitase el trámite. La codicia de Olimpia alcanzó su cénit durante el Año Santo de 1650. Llegaron a la ciudad alrededor de setecientos mil visitantes. Para la ocasión la Pimpaccia ya se había apropiado de un número considerable de alojamientos, por lo que recaudó una inmensa fortuna.
     A pesar de los excesos de nuestra protagonista, debemos agradecerle su intervención para la reforma de Piazza Navona. Hoy podemos contemplar  dos obras maestras: la fuente de los Cuatro Ríos, de Bernini  y la iglesia de Santa Inés en Agone, obra de Borromini. La rivalidad entre ambos artistas era ampliamente conocida. Bernini  había sido el favorito del papa anterior, quien le había encargado numerosos trabajos de remodelación urbana, tan en boga en las cortes europeas del siglo XVII. Pero el nuevo papa prefirió a Borromini. Bernini parecía acabado. El proyecto de la fuente de la plaza fue asignado a Borromini. Pero Bernini era un hombre astuto, y conociendo las debilidades de la cuñada del Papa, le obsequió con golosos regalos, entre ellos una maqueta realizada en plata maciza de la Fuente de los Cuatro Ríos. Cuando el papa la vio no dudó en encargarle el proyecto. En 1651 se erigió majestuosa la fuente: un gran obelisco central rodeado de cuatro gigantes que simbolizan los cuatro ríos conocidos por aquel entonces: El Danubio, el Ganges, el Río de la Plata y el Nilo, con el rostro cubierto, porque en la época se desconocían sus fuentes (según el pueblo, en cambio, tiene el rostro cubierto porque el velo expresa el desprecio de Bernini por la iglesia de Santa Inés, situada justo enfrente). Santa Inés en Agone, fue construida por Borromini, ya que Inocencio X respetó el encargo que le había hecho. 
         A pesar de los beneficios del mecenazgo de Olimpia, fueron más los perjuicios que causó al pueblo romano. En 1654 su cuñado el papa enfermó gravemente. Olimpia entendió que su final estaba cerca, y desde ese momento cada noche atravesaba el Puente Sixto con su carruaje: transportaba desde el Vaticano a su palacio todo cuanto pudiera robar diariamente de la corte pontificia. En 1655 el papa murió. Y ella, que incluso se había apoderado de algunas de las cajas de oro que tenía el pontífice bajo el lecho, no quiso pagar los gastos de los funerales: sus restos mortales fueron abandonados en un almacén en el que los trabajadores vaticanos guardaban  sus herramientas, hasta que, por motivos higiénicos, fue introducido en una simple caja de madera para darle una sepultura provisional. Solo veintidós años después Inocencio X tuvo una sepultura digna en Santa Inés. Con la elección del nuevo papa, Alejandro VII, la Pimpaccia cayó en desgracia: fue desterrada y obligada a devolver todo lo robado. Olimpia huyó de la ciudad a escondidas, por temor a los insultos del pueblo. Murió en San Martino de peste a la edad de sesenta y tres años.
 Según cuenta la leyenda, cuando la ciudad duerme, podemos ver a  Doña Olimpia, que atraviesa al galope el Puente Sixto hasta zambullirse en el río Tíber con su carruaje lleno de monedas.

1.3.16

" Ella "


" Tristeza" 
Puntillismo tintas
Año 2007


" Ella " sacó un cigarrillo y le encendió. Tosió, dio dos chupadas más y le tiró al suelo. Seguía lloviendo, me dirigí hacia ella. Hola, ¿ Tú eres la bailarina con tutú, verdad ?, me llamo Rodolfo, la dije. No me miró a la cara en ningún momento, sino a la punta de mis zapatos luego me dijo: ¿Sabes lanzar cuchillos? 
La susurro al oído la historia de la joven atrapada dentro de su jersey negro o el amor imposible entre Lupo el  hombre lobo enamorado de Lisette la niña de ojos azules que tocaba el arpa
No, me dijo ella, te contare  mi más oculta historia
Cuando llega el invierno robo en los chalet vacíos de las casas de la playa. Microondas, televisores, pequeños electrodomésticos que puedo llevarme sola y vender después. 
Casi nunca hay dinero, ni joyas, solo silencio y frío, hace mucho frío en esas casas.
También robo libros, algún best seller, novelas de amor o del oeste. Cuando encuentro algo interesante lo leo antes de venderlo en Liberties, en Francis Street  
En un adosado de los de ventanas verdes, entre otras cosas ayer encontré un ordenador portátil. Estos aparatos se venden bien. Por curiosidad lo encendí, rebusqué entre los programas, escogí fotografías. 
El  trasto estaba lleno de fotos de casas, de perros, de niños, de la costa al amanecer y un archivo:" Ella ". 
Lo abrí. Una foto. Era yo forzando una ventana, se me distinguía perfectamente. En otra rompiendo un cristal, tan cerca que se me veía el color de los ojos. Otra escalando un balcón, de espaldas. No entendía nada, había muchas más, ese cabrón me conocía, me había seguido muchos días. Me fui de allí, rápida, y de vuelta a Temple, tiré el ordenador al río.
Una furgoneta blanca se ha estacionado frente a mi casa desde entonces
Soy su ladrona y no se que quiere de mi
De verdad que no eres lanzador de cuchillos, podrías ayudarme