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23.12.16

El templo blanco de Wat Rong Khun


Templo de Wat Rong Khun

En cierto lugar de Tailandia  vivía un labrador llamado Haridata,  trabajaba de la noche a la mañana en sus campos, no podía conseguir jamás una buena cosecha, y su pobreza era cada día mayor.  Un día, cuando cansado de trabajar se tendió a descansar a la sombra de un árbol, vio salir de un agujero una gran serpiente. “Sin duda debe de ser la diosa de este campo -se dijo el labrador- y como no le he dedicado ninguna ofrenda estará enfadada conmigo y por eso no obtengo ninguna buena cosecha. Voy a remediar enseguida mi falta.”
El labrador corrió a su casa y regresó con un tazón lleno de leche que dejó a la entrada del nido de la serpiente, diciendo en voz alta:– ¡Oh, diosa de este campo, perdóname por no haber conocido tu presencia hasta este momento!,  pero te prometo que de hoy en adelante no te faltará nada.  A la mañana siguiente, cuando volvió al nido de la serpiente, encontró vacío el tazón y dentro de él una moneda de oro. Desde entonces, cada tarde llevaba un tazón de leche a la serpiente, y al otro día, invariablemente, encontraba una moneda de oro.
Ocurrió que un día el labrador tuvo que ir al pueblo a comprar unas herramientas y ordenó a su hijo que llevara la leche a la serpiente. El muchacho así lo hizo, y cuando al otro día regresó a buscar el tazón, encontró una moneda de oro. ” Sin duda la serpiente esa debe de estar llena de oro -se dijo.- La mataré y me quedaré todos las monedas.”
Aquella tarde, cuando volvió a llevar la leche, iba armado de una espada, con la que trató de cortar la cabeza a la serpiente. Esta se libró de la muerte por verdadero milagro, ya que la espada golpeó a medio centímetro de ella, y para vengarse del ataque, mordió al muchacho, matándolo en el acto.
El labrador y su familia dispusieron una magnífica pira, donde quemaron el cadáver del joven. Pasó mucho rato antes de que la serpiente saliera a tomar la leche, y cuando lo hizo fue asomando solo la cabeza.
– Sé que lo único que te trae aquí es la avaricia ­dijo, pues ni tú puedes olvidar que yo maté a tu hijo, ni yo olvidaré jamás que él intentó cortarme la cabeza. Por lo tanto si quieres mi protección y la de Buda, construye un templo blanco como la pureza y brillante como los espejos, símbolo de la sabiduría.  
Y así se construyó con el oro de la serpiente el templo de Wat Rong Khun ( el templo blanco)


1 comentario:

  1. Una historia que me ha dado repeles, como la avaricia de que se trata.

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