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14.10.16

El paraiso



La imaginación humana puede representar con más energía las penas que las felicidades de una vida futura. Con dos simples elementos: oscuridad y fuego creamos una sensación de dolor, que puede ahondarse por la idea de una duración sin fin. 

Pero la misma idea, sobre la continuidad del placer obra con un efecto opuesto. Es comprensible que un profeta árabe insista  sobre paisajes idílicos: fuentes y los ríos del paraíso, perlas y diamantes, los atavíos de seda, los palacios de mármol, las bandejas de oro, los ricos vinos, las artificiales golosinas, la servidumbre numerosa y todo el séquito del sensual y costoso lujo, que se torna insípido a quien lo posee, aun en el corto período de esta vida mortal. 
Setenta y dos houris, o muchachas de ojos negros, de luminosa hermosura, floreciente juventud, virginal pureza y exquisita sensibilidad, serán creadas para el uso del más mezquino de los creyentes; un momento de placer será extendido a mil años, y las facultades del hombre serán aumentadas doscientas veces, para que sea digno de su felicidad. 
No obstante las puertas del cielo se abrirán a los dos sexos; pero Mahoma no ha especificado cuáles serán los compañeros masculinos de las mujeres elegidas, para no despertar los celos de sus antiguos maridos, o perturbar su felicidad con la sospecha de un matrimonio infinito. 
Esta imagen de un paraíso carnal ha provocado la indignación, tal vez la envidia, de los monjes: declaman contra la impura religión de Mahoma; y sus modestos apologistas caen en la pobre excusa de alegorías. Pero el grupo más sólido prefiere, sin avergonzarse, la interpretación literal del Corán: Sería inútil la resurrección del cuerpo si no se lo restituyera a la posesión y ejercicio de sus más valiosas facultades; y la unión de los deleites sensuales e intelectuales 
Sin embargo, los placeres del paraíso musulmán no han de quedar confinados a la gratificación de los apetitos y el lujo y el profeta ha declarado expresamente que las más humildes alegrías serán olvidadas y despreciadas por los santos y los mártires, a quienes espera la beatitud de la visión divina.
El premio, ya se sabe: Mañana en otro lugar

2 comentarios:

  1. Cada cultura tiene sus mitos, sus creencias y su propio paraíso.

    Y cada persona según sus mundo y aspiraciones igual , el hambuento comida, el pobre dinero o riqueza y el enfermo salud.

    Para todos su paraíso soñado.
    un abrazo.



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  2. Nos es más fácil imaginar el dolor porque lo vemos con frecuencia en cambio la idea de felicidad nós resulta más compleja de imaginar. El paraíso del Corán es un ejemplo:sl se logra imaginar un reflejo del desborde y orgías de los poderosos. un abrazo

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