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25.10.16

el agujero en la pared



Aquella noche cuando pasaba el tiempo no pasaba en nuestras charlas, me contaste que en la vieja casona había en una de sus paredes, un orificio dejaba ver el pasado. 
Al principio no te creí pero fue tanta tu insistencia que me contaste con todo detalle el fenómeno y como en un sueño me transportasté al lugar. 
Me recibió una anciana que arrastraba con ritmo la suela de sus chanclas; sonreía. Le dije directamente lo que me interesaba; ella me invitó a pasar y dijo que lo hacía porque podía adivinar la intención de las personas con sólo mirar a los ojos. Me señaló una habitación oscura al final de un pasillo. “Siga”, dijo. En el cuarto no había nada, salvó un pequeño hilo de luz que se proyectaba desde un hoyuelo en la parte inferior de una pared. Me acerqué con nervios y me arrodillé para poner mi ojo en el hueco. Al principio, la luz me cegó,  luego sólo pude ver una guapa mujer y un marinero caminando, pero al arrugar el entrecejo para enfocar, vi a Lisette junto a mí, hablando de que, en vieja casona había en una de sus paredes, un orificio dejaba ver el pasado.

3 comentarios:

  1. fascinante como escribes
    feliz de haberte encontrado

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  2. La mirilla hacia el fondo de un pasado que se conjuga con quien se es.
    A veces la mirada juega con los elementos ( o quizás son éstos prestos losnque lo hacen con ella) y ... Se desata el verSe hacia, desde... Lo infinito por aParecer

    Abrazo de luz

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