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30.9.16

La venganza de la sirena enamorada de simbad




Despertó en la playa, complacida por la ausencia de su cola: dos largas y bronceadas piernas la sustituían. Aún desnuda, corrió hacia el puerto para encontrar al marinero amado, a su Simbad. Durante la búsqueda entró a la taberna y los hombres, incrédulos, se lanzaron sobre ella para manosearla. Un joven de brazos fuertes, enamorado a primera vista, repartió golpes entre sus adversarios y se la llevó al hostal. Meciéndose en la hamaca, ella le preguntó acerca de ese marinero por el que tanto rogó a Poseidón que la dotara de piernas. El joven, mostrándole su cuchillo, confesó que Simbad había muerto la noche anterior, que él mismo lo había matado en defensa del honor de su hermana más pequeña. “Quédate conmigo -suplicó-, también soy hombre de mar: si quieres, mañana te compro unas aletas y un esnórquel para que me acompañes a sacar perlas. Verás qué hermoso es el océano”. Entonces ella llena de ira por la muerte de su marinero, rogó de nuevo a Poseidón que las aguas lo invadieran todo



Luego del tsunami, en el pueblo  hay sirenas peinándose en las bañeras, otras nadan en el fondo de los vasos de tequila, las amas de casa las encuentran al abrir una lata de sardinas, el párroco asegura que en las noches de lluvia un ejército de ellas va a la iglesia y seduce a los ángeles.
Luego del tsunami, el pueblo del puerto quedó sumergido, y a las sirenas les aterra que los fantasmas humanos persistan bajo el mar. 

4 comentarios:

  1. Las direnas son muy " suyas "...

    Besos.

    Bonito relato.
    Enhorabuena.

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  2. Preciosos textos, éste y el anterior.

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  3. bueno, con vuestros comentarios, me motivo, Gracias, un beso

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