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23.7.16

Dickens y más



«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, solo es aceptable la comparación en grado superlativo».

La relación entre un hombre maduro y una mujer en su edad de pleno esplendor, en el caso de Dickens, luego de leer el fascinante libro de la señora Tomalin, me atrevería a decir que fue una relación basada en intereses mutuos. Compartieron una conexión intelectual muy profunda y un amor muy intenso. Ella era una actriz, y no olvidemos que aunque las actrices no eran bien vistas por la sociedad, gozaban de ciertas libertades que las mujeres de la época Victoriana no tenían; algunos consideran que esas libertades equivaldrían a las de una mujer de finales del siglo XX. Es sabido que Catherine, esposa de Dickens, no compartía los intereses de su esposo. Mientras que Ternan era conocida por sus intereses intelectuales y políticos.
En Fahrenheit 451 preciosa novela. La gente memorizará los libros prohibidos para que su recuerdo perviva, manteniendo viva la llama de lo más noble del espíritu humano. Siempre dije que mis dos libros preferidos son: El Principito, del cuál colecciono en diferentes idiomas siempre regalado ( en Gaeilge  aún no me le han regalado...) y la novela " El Perfume"

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