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20.6.16

flores




Ella era de fuera, de muy lejos de mi ciudad, donde había vivido siempre una vida como tantas otras, el novio de siempre, la rutina, los hijos… pero un día había conocido a un chico de Madrid,  Francisco Javier se llamaba. Se enamoró de él. Mantuvieron durante muchos años una relación mágica y llena de poesía que consistía en encontrarse un día al año, estuviesen donde estuviesen. A veces un solo día da sentido a toda una vida. Llegó un día en el que ella le propuso irse a vivir juntos, dejarlo todo para estar con él. 
Él no quiso. 
Tenía una grave enfermedad, le quedaban muy pocos meses de vida y no quería que sufriera viéndole morir cada día. Ella, destrozada, siguió con su vida. Nunca se volvieron a ver. Él murió poco después. 



Si te pones a tejer un jersey con un pingüino, ten cuidado no salga una avestruz



Ahora en ese día aparecen siempre flores en su tumba, regadas con lágrimas

3 comentarios:

  1. Triste historia.
    Besos.

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  2. ¡qué pena! Y quéactitud la de él.

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  3. Anónimo04:10

    Seria maravilloso que publicaras un libro con estos mágicos relatos. Seria la primera en tenerlo. El ángel.

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