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6.5.16

La casa abandonada

" La casa abandonada "
Acrílico 73 alto x 92 ancho
SIN TERMINAR


Junto al río que surca el valle, a la sombra de las montañas de Gredos, hubo en su tiempo una plantación de tabaco. Eran los tiempos que la agricultura era de subsistencia. 
Los Soto eran los dueños de las más fértiles tierras junto al río, ricos hacendados que durante generaciones recorrían sus tierras a caballo. De esto hace muchas décadas. Luego la desgracia se cebó con esta familia , y fuera acabando primero con su hija y luego con el suicidio de sus padres.
Una tarde de este verano último fui río abajo en busca de escenarios para poderlos pintar posteriormente 
Entre los cañizales apareció la mole granítica de la vieja mansión de los Soto. Sin dudarlo entre.
La casa había sido saqueada numerosas veces, los cristales rotos, las puertas descolgadas, apenas quedaba una baldosa intacta.
Ascendí al piso superior, y comencé a sacar fotografías con flash . 
¡ No, para, no me dispares ! escuché ruegos de una de las habitaciones que daban a la salida.
Entré y nada había, ni nadie, tan sólo un espejo que cubierto de polvo el reflejo de una imagen confusa.
¿ Quién hay ? pregunté con poca voz, muy impresionado
Silencio
El espejo seguía reflejando la misma imagen confusa a pesar que ya no estaba frente a él
Me di la vuelta para irme cagado de miedo
¡ Ven !, dijo la misma voz
Giré la cabeza sin moverme del sitio. La imagen que el espejo reflejaba parecía que quisiera tenderme la mano.
Yo era incapaz de moverme.
De dentro del espejo, salió un a imagen femenina, vestida tan solo con braguitas y una camisa blanca desabrochada y anudada. Me tendió la mano y sin que fuera capaz de oponer resistencia me trasladó al otro lado del espejo

Allí envueltos en una luz que nos rodeaba, la sensación era de paz y dulzura
Me llamo Inés Soto, y morí sin saber, ni haber sentido el amor. Tómame
Nos dejamos caer a un suelo repleto de mullidos cojines, y ahorcajas sobre mi, me hizo el amor.
Fue...es la sensación más increíble jamás sentida.
Cuando de nuevo fui consciente, estaba a dos kilómetros del lugar de la vieja casona abandonada
de los Soto
Regresé al día siguiente, y al otro. He regresado decenas de veces pero nunca más se repitió el encuentro con tan hermosa mujer



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