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24.5.16

El tren a Aarona




Cuenta mi abuelo que recorría el norte de Italia en busca de una quimera: Una bailaría de porcelana que intuía estuviera cerca del lago de Como 
Toma el tren en Milán. 
Esos trenes de alta montaña de asientos de madera y compartimentos cerrados con puertas de corredera que les aisla de un pasillo intransitable 

Cuando va a sentarse observa que alguien ha olvidado sobre el asiento, un libro de anotaciones de pastas azules, como un manuscrito de novela
En un instante entra en el vagón un hombre con gafas de sol y torcido gesto que deja un maletín como de instrumentales médicos, sobre el maletero encima de los asientos, y se queda inmóvil mirándole. 
Mi abuelo impresionado, no se atreve a saludarle. 

El viaje es lento, destino cerca del Lago de Como. 
Mira por la ventanilla, se aburre, intenta dormir pero no lo consigue
Recuerda el libro de anotaciones que encontró en el asiento . Le examina. 
La hojea a saltos. 
Parece ser una novela policial en la que un viajero de un tren, sospechando que el compañero circustancial de vagón: Un tal Giacomo Lynch, es en realidad un sicario al servicio de la "Cosa Nostra", que va en pos de un objeto muy valioso en una villa cerca de la ciudad de Aarona

En la novela el protagonista sigue al malo con siguilo hasta la villa de los Fabres Von Bullon, cercana al Lago de Como y ve por la cerradura como el sicario entra en la casona, sobrepasa el aseo de bañera azul con estrellas doradas incrustadas, y ya en el salón, justo en la vitrina donde se exponen las delicadas figuras, toma la de la bailarina con una pierna escayolada...

El tren acaba de parar. 

El hombre de las gafas negras y el gesto torcido se pone de pie y toma su maletín en cuyo tarjetero, mi abuelo alcanza a leer “Giacomo Lynch”. 
Rápido mi abuelo mira el lugar en el que se encuentra parado el tren: Aarona.
¿Qué hago? Piensa que debe bajarse, seguir a Giacomo Lynch, denunciarlo por robo...¿ Pero si aún no ha ocurrido?

El tren arranca después del silbido. 

Avergonzado, mi abuelo intuye que esa es la porcelana que quiere de verdad y ha qedado paralizado sin saber actuar
Abre la novela y busca el punto donde dejó su lectura

Asombrado ve, al pasar página, que a partir de ese punto esta todo en blanco
El tren para en la siguiente estación.
Mi abuelo desciende ; se le cae el libro al ir a recoger su maletín del suelo
Toma el libro y ve que en las últimas páginas quedan unas frases escritas:

"Con sólo verte una vez te otorgué un nombre
Para ti levanté una bella historia humana.
Una casa entre árboles y amor a media noche
Un deseo y un libro, las rosas del placer y la desidia.
Imaginé tu cuerpo tan dulce en el estío, bañado entre las viñas
Un beso fugitivo y aquel -"Espera, no te vayas aún, es temprano".
Y fue sólo pasar, apenas un minuto y ya dejarte.
Todo un amor, jazmín de un solo instante.
Mas es grato saber que nos tuvo un deseo, y que no hubo futuro ni presente ni pasado.
"


Mi abuelo desciende y se encamina a casa de la bella Isabella y su dulce hija Ananda
Por el camino se detiene al pie de una pileta con cercanos castaños que vuelven sus aguas frescas en verano, introduce su mano y bebe de sus aguas
Lo hace una vez más, aguas siempre dispuestas a ser bebidas

1 comentario:

  1. Tal vez el cuaderno olvidado resultaba ser el guión eventual de futuros destinos, según donde decidiera bajarse se resolvería su ida de distinto modo, mediante diferentes encuentros.
    Una trama narrativa muy interesante.
    Un abrazo

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