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12.5.16

dos mejor que tres





Teníamos veintipocos años y todos los sueños pendientes de cumplir. Todo el mundo era nuestro.
Habíamos contratado un viejo velero y el capitán tenía necesidad de hablar sin parar hasta que avistamos el puerto de destino
Los tres vestíamos de impoluto blanco.  Así llegas tú al recuerdo que tengo de ti, con tu camisa blanca desabrochada y tu biquini blanco debajo
Ibamos a vivir nuestro mejor verano, en aquella isla, descalzos, medio desnudos, el pelo engañado y lleno de sal
Teníamos nuestra cabaña nativa y una destartalada motocicleta. Swan conducía siempre, tú mi niña ibas detrás y yo tras tuyo. Aquel día íbamos a la aldea del otro lado de la isla, e introduje mis manos debajo de tu camisa, y me dejaste hacer
Dos días después Swan te beso bajo el agua os vimos todos. Yo tenía los cascos puestos y aún así escuche el jadeo de la gente a vuestro beso
Tres jóvenes  sin compromisos disfrutando de sus hormonas y su juventud. Las cenas en la orilla del mar, bebiendo cerveza y comiendo todo con los dedos.
Entorno al calor de la hoguera hacíamos planes, terminaríamos nuestros estudios y nos vendríamos  a vivir a esta isla, viviendo de lo que hiciéramos: pulsera, sortijas, collares, pinturas...Por que lo más importante era seguir los tres juntos, compartiéndote
Era noche cerrada, un cielo lleno de estrellas, sin rastro de la luna, y me propusiste te siguiera hasta adentrarnos en el mar. Ese beso...Ese beso fue para mi la prueba que me querías especialmente a mi respecto a Swan.
Luego te dije: duerme conmigo...
A la mañana siguiente habías desaparecido de la isla, sin una nota, sin una palabra. Estaba desolado 
Cinco días más tarde, tomaba el sol tumbado en la arena y sentí que me tomaban de la mano. Llegaste sin hacer ruido y te tumbaste a mi lado. Nos volvimos a amar de manera especial. 
Sólo tú sabías que ya no nos volveríamos a ver jamás

¡NO !!, esto no puede ser el final de mi confesión
...El velero tocó puerto, y en la isla y nada más pisar la arena tu olor a mandarina ( ¿recuerdas?) te delató. Miré hacia las palmeras, vestida de absoluto blanco me sonreías, descalza, y una vieja motocicleta destartalada nos esperaba, sola, para ti y para mi






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