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29.2.16

Torpe lanzador de cuchillos que siempre falla

Dulcinea

Tintas, año 2006


Me acurruco entre tus piernas, herido narrador de cuentos, con las cicatrices nostálgicas brillando ante tus ojos dulces que todo lo ven, que todo lo desmenuzan y analizan. 
La viblastina los martes, vincritina los miércoles, remeron los viernes, fármacos como serpientes deslizándose por la enfermedad y los errores. Hoy final de mes bisiesto de año bisiesto, observarán que lo que hace seis años se pudo extirpar ha regresado
Y estoy preocupado 
Un cuchillo cortando la sal y convirtiendo en una fiesta trágica la filosofía de lo imposible. 
El personaje que invento no entiende nada. Y escribe sobre lo que no pudo ser, sobre lo que no podrá ser. A veces alguien le entiende y le envía suspiros y claveles, orgasmos antiguos en cajitas de plata
Pasan los días como un torpe lanzador de cuchillos que siempre falla. 

Entre las horas colgadas se desliza la voz del personaje que invento acariciando un cuerpo sombrío envuelto en silencio. Dulce sensación. Pasan los años con su cargamento  y rauda se desliza la vida río abajo sobre la barca y el barquero es ciego.

¿Para qué me sirve todo esto que escribo si Ella ya no quiere saberlo ?

1 comentario:

  1. Puede que Ella quiera saberlo, puede que quiera saberlo todo...

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