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28.1.16

Dama de las aguas




" Dama de las aguas "
Acrílico 50 x 50

En lo más profundo de Gredos, existe una fuente que se alimenta de las aguas que bajan desde las nevadas montañas de el Pico Almánzor. Ese día, luego de haber caminado varios kilómetros  me detuve al lado de la fuente. Tenía un gran deseo de bañarme y beber su agua. Lo iba a hacer, pero vi a una joven que me miraba. Al darse cuenta que me metería en el remanso que la fuente producía se acercó corriendo. Al llegar hasta el borde de la fuente, me habló:  -¡Señor! No se bañe, estas aguas sólo son para beber, nadie debe bañarse en ellas.
-¿Y por qué no? –le responde, si tengo tanto calor. 
-No debe bañarse, usted es sólo un hombre, los hombres no deben bañarse en esta fuente. Si se baña, quedará encantado.
Dicho esto, la mujer alejó corriendo. Perplejo, la hice caso

Proseguí mi marcha subí y subí caminando, sin mirar atrás, hasta la cumbre del Almanzor.  Al regresar se me hizo de noche y me protegí en una cavidad entre rocas. A penas dormí. 
Mientras lo intentaba, escuché ruidos: aullidos, cantos de aves, voces extrañas. A cierta hora, completamente agotado por el temor a la noche y el cansancio, con el cuerpo dolorido,  finalmente caí rendido y me sumergí en el sueño. 
Luego de muchas horas oscuras, el esperado amanecer.  Entonces, mientras me encontraba en un estado intermedio entre el sueño y la vigilia, sentí una llamada, un irresistible un deseo de ir a la fuente, era tan sutil que no le correspondía a mi cuerpo; entonces sentí que salí de mi cuerpo material, y en espíritu me transporté hasta la fuente. En este extraño estado bajé, ansioso por tomar un baño y beber de la purificadora agua. Embriagado de encanto, me detuve unos instantes a cierta distancia y observé la fuente, en ella se hallaba la bella mujer, casi transparente, bañándose, mezclándose entre las aguas, riendo, cantando dulces melodías embriagadoras. Sus movimientos armónicos, su voz melodiosa, su mirada cristalina, reflejaban completamente la naturaleza del agua. Me fui acercando irresistiblemente, sin poder ni desear evitarlo. Cuando estuve a cierta distancia fui consciente de la turbiedad de mi conciencia y de lo agotado de mi espíritu. Volví a observar a la bella mujer en su incesante actividad. Me vio, me sedujo, sentí sus cánticos irresistible, como un encanto imposible de evitar.
Abandoné mis pensamientos al verla acercarse; y muy cerca ya me sumergí en las aguas y me uní al danzar de ese espíritu femenino; me abrazó y recibió en su regazo. Por última vez, un pensamiento terrenal ocupó mi mente:  -¿Y qué será de mi cuerpo? -Murmuré.
-Descansará en paz –me susurró al oído la bella dama-, ha quedado en un lugar de seguro descanso. Y me fundí con ella, disolviéndome en los cristalinos reflejos de las aguas.

2 comentarios:

  1. ... ha quedado en un lugar de seguro descanso... Rodolfo, sin proponértelo, me has dado consuelo para el adiós a una amiga. Se ve que algo de la magia de ese pozo se transmite aún a la distancia.
    Un fuerte abrazo

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  2. Resulto ser un bello encanto... Te fundiste con la bella mujer y descansaron en paz... Saludos desde El Blog de Boris Estebitan.

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