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7.12.15

Camino a San Borondón






Hace muchos años me adentré con mi coche por un bosque totalmente desconocido, a medida que avanzaba, se iba haciendo más tupido hasta llegar a ser casi un túnel entre vegetación. Y ocurrió que comenzó a llover de tal manera que detuve mi vehículo 
Mis limpia parabrisas no daban abasto quitando agua
Encendí la radio pero no captaba emisora alguna. Los cristales se habían empañado
De pronto escuche unos golpes en mi ventanilla. Mire y entre el vaho pude ver que era una niña empapada. Abrí la otra puerta y accedió a subir. Estaba chorreando agua, a pesar de ello, una sonrisa dibujaba su rostro.
Hola Rodolfo, me dijo, yo me llamo Amelie, ahora tengo 10 años y tú más, pero cuando yo tenga 20 habrá menos diferencia y a mis 30 , ya no se notará.

Búscame en el tiempo, te estaré esperando.

Y para mayor sorpresa vi como desaparecía ante mis ojos, no sin decirme..." No dejes de hacerlo"
Pasaron casi veinte años de aquel extraño encuentro, ahora yo soy un sexador de nubes que un día trabajando, vi en la otra orilla del río pasar toda una cabalgata del circo. Malabaristas tirando aros y boliches al aire, monos saltarines que hacía acrobacia, una hilera de elefantes uno tras otro, agarrados del de delante la su cola, payasos dándose sonoras bofetadas entre carcajadas.  Y tú mi bailarina, sobre la grupa de tu caballo Simbad. Cuando al fin llegué a tu lado ofreciéndote una flor, te ruborizaste 
Cómo te llamas, te pregunté
Soy Amelie y es nuestra hora, tal como te dije aquel día de lluvia"Vente con nosotros " dijiste, necesitamos un lanza cuchillos
Y me fui con el circo y Amelie  hasta llegar el momento de difuminarnos juntos ante los ojos de los demás a nuestra isla flotante de San Borondón 

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