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27.11.15

mi primer expreso







No fui un buen estudiante, eso no quita que me inventara un mundo propio al que evadirme cuando la cosa se ponía aburrida en clase
Tenía 13 años y tuve que escuchar a un profesor decirle a mi madre que yo era inconsistente, frágil en los estudios y que no veía futuro en mi para hacer una carrera, que me dirigieran a alguna actividad de módulos laborales acorde con mis gustos.
Mi madre salió seriamente preocupada, y aunque yo me hice el despistado y como si la cosa no fuera conmigo, no pude dejar de ver correr una lágrima por la mejilla de mi madre
Fuimos a tomar un refresco a una cafetería cercana al colegio.  Mi madre necesitaba tomar un ibuprofeno con un café con leche, yo me iba a pedir un descafeinado con leche,  se pensaba que era muy joven para ingerir cafeina.
Me mantenía serio, mirando fijamente a mi madre. Luego ella levantó la vista y me preguntó ¿Qué quieres ser en la vida ? 
Mamá quiero lo mismo que tú, matricularme en el instituto luego en la universidad. Contestaba a la vez que hacía acopio de fuerzas
Mamá, te prometo que en mis horas de estudio me limitaré a estudiar. Que me olvidaré de la ventana, de cazar aves con la vista u observar las acrobacias de las moscas. Mis oídos no escucharán el sonido de la lluvia cuando golpee las tejas, ni me apartaran de mi estudio el arrullo de las palomas en celo

Mi madre se quedó mirándome, mojó un azucarillo en el café sujetándole con los dedos hasta que perdió su color blanco, y dejándole caer entonces. No daba crédito a mis palabras. Luego mi madre, reposó su cuerpo contra el respaldo de la silla y sonrió negando con la cabeza que no, que no lo haría por ella,  que lo hiciera por mi, que estaba segura podía intentarlo yo solo


Yo mientras me asombraba de la promesa que había sido capaz de entregarla mientras mentalmente me podía ir despidiendo de moscas, aves, palomas y lluvia. 
Luego mi madre llamó al camarero y pidió: Por favor, traiga un café con leche para mi hijo

Hoy ya puedo decir: 
Dale, dame más, quiero volver a despertar con pies descalzos en las manos de tu abismo que se perdió en mi mar. Sí, como si fuese un pañuelo mojándose en el viento de los que se distraen alrededor de un ojo etéreo. Vamos, quizás sea muy temprano volver al principio, pero yo no quiero ahora ensuciar mi espalda.

Mimesis, las piernas en un eje violáceo.
Metamorfosis, las noches destapando sus hombros en los labios.
Percusión pianista en el borde de tu brazo, abstracción, desnudamiento del ensueño que alguna vez fue eterno.


6 comentarios:

  1. El amor más grande el de una madre por su hijo, bien mericía verla sonreir, bien merecía ver y sentir feliz a su hijo. Los pronósticos de muchos maestros no siempre son certeros, a la muestra nos remitimos no?
    Besos.

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    1. Siempre digo, si puedo a mis amigos, que si tienen madre la digan todos los días que la quieren

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  2. Te forzaron a prometerle no soñar mientras estudiabas, a no divagar con las moscas, palomas y otros menesteres 'superfluos" hoy, por suerte, después de probado tu valer, bien puedes dejarte volar sin límites!...te lo mereces, y además, lo haces más que bien!

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    1. Nos equivocamos pretendiendo que nuestros hijos adquieran conocimientos universales en vez de formar su propia identidad?. No, creo que no, ambas cosas son compatibles Pero...

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  3. Me ha encantado .
    besos.

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    1. eso es que tienes un alma pura :-)

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